El Dépor es historia viva del fútbol español, y tras ocho largos años fuera de la élite, el conjunto blanquiazul ha conseguido recuperar la máxima división del fútbol español. Durante este largo periplo por las categorías inferiores de nuestro futbol, si algo ha caracterizado al Dépor y a su afición es sin duda el orgullo de ser del Dépor.
Ese orgullo se magnifica cada cuatro años cuando se encienden los focos del torneo más importante del planeta. A lo largo de las décadas, Riazor ha sido el hogar, la casa de auténticas leyendas que no solo vistieron la elástica herculina, sino que alcanzaron la gloria eterna o dejaron una marca imborrable en la historia de la Copa del Mundo.
Hablar del Deportivo en los Mundiales es tirar de memoria, de orgullosa memoria, y recordar irremediablemente, la edad de oro del ‘Súper Dépor’. En el Mundial de Estados Unidos 1994, dos nombres grabaron con letras de oro el nombre de La Coruña en el olimpo del fútbol: Mauro Silva y Bebeto.
Ambos no solo fueron convocados, sino que se erigieron como piezas absolutamente fundamentales en la ‘Canarinha’ de Carlos Alberto Parreira que terminó levantando el trofeo. La solvencia defensiva y el equilibrio táctico de Mauro en el centro del campo, sumados a la magia, el instinto goleador y la mítica celebración acunando a su hijo de Bebeto, forman parte de los pasajes más icónicos de la historia de los mundiales. Riazor presumía, por aquel entonces, de tener a dos campeones del mundo en sus filas, un hito al alcance de muy pocos equipos.
De Riazor a la gloria en los banquillos
Pero la huella deportivista en las citas mundialistas no se limita al terreno de juego ni a la década de los noventa. El destino es caprichoso y, a veces, los héroes mundialistas se forjan desde el banquillo. Es imposible no mencionar a Lionel Scaloni. Aquel carismático e intenso lateral derecho que defendió la camiseta del Deportivo entre 1997 y 2006, conquistando una Liga, una Copa del Rey y dos Supercopas, tocó el cielo en Qatar 2022.
Como seleccionador de Argentina, Scaloni lideró a la ‘Albiceleste’ de Leo Messi hacia su tercera estrella, demostrando una madurez táctica y una gestión de grupo impecables. Para la parroquia coruñesa, ver a un icono del club levantar la copa como estratega provocó una inevitable nostalgia de los grandes domingos de fútbol en tierras gallegas.
Por supuesto, la lista de internacionales que han pasado por el club y han brillado en estas citas es extensa. Desde el despliegue incombustible del mexicano Andrés Guardado, un «cinco copas» que se consagró en Europa partiendo desde la banda de Riazor, hasta talentos de la nueva generación como Fede Valverde, quien disputó la temporada 2017-2018 cedido en el conjunto coruñés antes de convertirse en uno de los mejores centrocampistas del mundo con Uruguay.
Hoy en día, analizar el rendimiento de estos combinados nacionales y escrutar las grandes citas requiere de herramientas precisas; para los aficionados que buscan contextualizar el estado de forma de las selecciones y predecir los caminos hacia la gloria, los análisis de los pronósticos de la Copa del Mundo se han convertido en un elemento indispensable para entender la evolución táctica del torneo.
Recordar estos nombres es un ejercicio de memoria necesario para el deportivismo. Aunque los tiempos cambien y las circunstancias actuales sean distintas, la historia no se borra. El Deportivo de La Coruña siempre tendrá un lugar reservado en el gran libro de los Mundiales, gracias a aquellos futbolistas que un día hicieron vibrar a Riazor y luego conquistaron el planeta fútbol.
