La emigración es uno de los fenómenos que han marcado la historia de Galicia durante el siglo XX. Por diferentes razones, especialmente económicas, fueron muchos los gallegos que dejaron atrás su tierra en busca de un futuro más próspero lejos de casa. Para calmar la morriña, muchos de ellos llevaron consigo un sentimiento por su club de fútbol que transmitieron a sus descendientes, los cuales nacieron en otros puntos de España, Europa y el resto del mundo. Uno de estos casos es el de Maxime Domínguez, jugador del Gil Vicente, próximo rival del Deportivo, quien desde su infancia creció siendo aficionado del club blanquiazul.
«El Dépor, para mí, es el club donde siempre soñé jugar», aseguraba hace unos años a este medio. Entonces jugaba en la Segunda División de su país natal, el cual abandonó para perseguir su sueño en el fútbol luso. El destino ha querido que de este modo se crucen los caminos del centrocampista helvético, con abuelos y padre deportivistas, y el equipo herculino. Una cita que tendrá lugar este miércoles en el Estádio Cidade de Barcelos (20:30 horas, YouTube RC Deportivo).
Su carrera le ha llevado por diferentes destinos, jugando sobre todo en clubes suizos como el Servette, Wohlen Zurich, Lausanne y Neuchâtel. De ahí decidió probar un cambio de aires que le llevó a Polonia, concretamente a las filas del Miedz Legnica y el Raków Częstochowa, desde el que dio el salto a Portugal. Mientras tanto, todavía mantiene el sueño de vestir algún día la elástica blanca y azul del Deportivo.
Cuarta cita de la pretemporada deportivista
En clave coruñesa, el partido de este miércoles supone el cuarto de los amistosos de preparación para la plantilla dirigida por Imanol Idiakez tras las victorias frente a Ourense CF y Pontevedra, además del empate ante el Famalicão. No será el último del Dépor en el país vecino, pues el próximo sábado 3 de agosto tendrán una última prueba en el IV Troféu Emílio Macedo contra el GD Chaves (19:00 horas, YouTube RC Deportivo).
