Uno de los delanteros españoles más prometedores de los últimos años, aunque su estrella se haya apagado un poco. Carlos Fernández ha vuelto a disfrutar del fútbol esta temporada en el CD Mirandés, próximo rival del Deportivo en LaLiga Hypermotion, categoría a la que ha bajado después de que las lesiones cortasen su progresión cuando lo tenía todo para triunfar en la Real Sociedad. Sin embargo, la vida le ha regalado este experiencia a nivel personal para coger impulso de vuelta hacia arriba.
Lo cierto es que sus números no engañan a nadie y puede decirse abiertamente que, sin el sevillano, el cuadro jabato estaría probablemente sentenciado a caer a la Primera Federación. Sus -escasas- opciones de permanencia pasan sobre todo por los goles de su número ’10’, que ha visto puerta hasta en catorce ocasiones, cuatro más que en su etapa en A Coruña dentro de la misma división de plata, y que ha repartido además otras dos asistencias para regalar tantos a sus compañeros.
Pero más allá de las cifras, su influencia en el vestuario dirigido por Antxon Muneta -antes por Fran Justo y Jesús Galván sin éxito- es una de las señas de identidad de ‘Carlitos’, ya Carlos, en la presente campaña. Porque una de las políticas del Mirandés consiste en la captación de talento joven, especialmente de las canteras cercanas de los equipos vascos, y esos precoces futbolistas necesitan un ejemplo que el ejerce cuando ya vislumbra la treintena.
Goles antes y después
Durante todo el año ha presumido de un importante olfato goleador, marcando casi desde el principio, aunque con alguna pequeña racha de sequía. Pero más allá de eso lo cierto es que en las últimas semanas ha ‘mojado’ cuatro veces en los cinco encuentros que preceden al de su vuelta a Riazor. Ese mismo escenario donde comenzó a enamorar en el fútbol profesional y en el que ahora quiere prolongar su idilio con un Mirandés del que no quiere despedirse sin dejarlo en Segunda.
