Javi Guillén, periodista y autor de ‘Mucho que decir y poco que contar’ hace una reflexión en su columna de opinión en el día en el que se cumplen los 25 años del primer título de Liga del Deportivo.
¿Quién quiere borrar el pasado?
El viernes echó a andar el primero de los ocho días donde el deportivismo podrá volver a celebrar en diferentes actos que fue campeón de Liga. Ese uno de nueve que tanto se repite desde hace un año. Y es que tan solo siete ciudades han tenido la fortuna de festejar algo similar a lo que sucedió aquel 19 de mayo del 2000 en A Coruña.
Deben ser también unos días de agradecimiento, justicia y reconocimiento a todos los que hicieron posible aquella proeza. Desde el primero al último. Algo que, desgraciadamente, ha dejado de suceder desde hace un tiempo.
La frase que encabeza este artículo fue pronunciada varias veces en el último show del cómico Roi da Costa el pasado miércoles en el Garufa. A Augusto César Lendoiro, Xosé Antonio Touriñán y Federico Pérez se les unió como invitado sorpresa Lucas Pérez. Fue ahí cuando comenzó a entrar en escena una fina ironía para regocijo del respetable. El reciente campeón de la liga holandesa lanzaba indirectas con su tono desafiante y provocador. Dos días antes, desde las redes sociales del Deportivo se hacían eco del primer aniversario al ascenso a Segunda. Un minuto y treinta y cuatro segundos de emotivas imágenes donde no había ni rastro del histórico gol que sacó al Dépor del barro. A nadie pilla por sorpresa esa relación ya inexistente entre Lucas y los actuales dirigentes. Lo preocupante es que no sepan discernir entre sus problemas y los incuestionables méritos deportivos que marcan la historia del club.
El viernes, Donato fue el protagonista invitado para dar el pistoletazo de salida al primero de los actos de celebración. El motivo: presentar una camiseta dorada que, gustos aparte, no guarda ninguna relación en forma de diseño, color o estampación con aquella de la 99/00. Historia recontada para hacer negocio mientras Riazor volvió a dar la talla en forma de espectacular doble tifo recordando aquel inolvidable fin de semana del 2000.
El club perdió una oportunidad única de poder citar a aquella plantilla campeona y brindarles un merecido homenaje. Un saque de honor, una vuelta al campo…, algo más que hacer negocio con una camiseta. Sería también una ocasión perfecta para hacer justicia con el hombre que propició el milagro del que ahora se benefician con artes recaudatorias. Tratar de silenciar o suprimir al presidente más laureado de la historia del club no es desde luego la decisión más popular, pero, sobre todo, no es un acto de justicia con quien recibe constantemente homenajes, cariño y reconocimiento allá por donde pisa terreno blanquiazul.
¿Quién quiere borrar el pasado? Y, sobre todo, ¿por qué quieren borrar a una parte de ese pasado? Afortunadamente, quedan las iniciativas populares como O Mellor Que Me Pasou Na Vida, donde un pequeño grupo de hinchas ha logrado sacar adelante diferentes actos (exposición, charla, publicación de un libro, conciertos…) durante toda esta semana, que a buen seguro quedarán almacenados en la eterna memoria deportivista.
