Tercer partido en Riazor en poco más de una semana y tercera vez que la afición del Deportivo no falla a la cita. A pesar de los varapalos encajados ante el Castellón y la Real Sociedad B, cerca de 18.000 deportivistas se reunieron en Riazor -un martes laborable a las 19:00 horas- para ver cómo su equipo eliminó a un Primera División en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey. El Mallorca fue la víctima de un Noé Carrillo que siempre recordará su primer día en la ‘oficina’.
Más allá de lo vivido dentro del terreno de juego, Riazor volvió a ser una caldera y llevó en volandas al equipo hacia la victoria. Los aficionados estuvieron sublimes y animaron desde el pitido inicial hasta más allá del final. Este «empuje» fue alabado por un Antonio Hidalgo que, en rueda de prensa, destacó que «la comunión entre la grada y el equipo es muy importante para el jugador, siempre da un plus».







































