La Copa del Rey ya ha dejado su primera gran sorpresa. El Sestao River eliminó al Espanyol (4-3) este martes en Las Llanas, en un encuentro que se decidió en el último suspiro de la prórroga y que terminó costándole el puesto a Manolo González. El conjunto vizcaíno, que milita en Segunda Federación, tumbó a un rival de Primera División después de un partido lleno de alternativas, remontadas y emoción hasta el final.
El Espanyol comenzó el encuentro de la mejor manera posible, adelantándose en el marcador en el minuto 6 gracias a un penalti transformado por Marcos Fernández. Sin embargo, el tanto no frenó a un Sestao River que fue creciendo con el paso de los minutos. Adri Carrión, en el 18, estableció el empate y Andoni Ugarte culminó la remontada local antes del descanso. Los pericos tuvieron que remar a contracorriente durante buena parte del encuentro y encontraron el empate en el minuto 90, cuando Roberto Fernández convirtió una nueva pena máxima para llevar la eliminatoria a la prórroga.
El tiempo extra mantuvo el mismo guion imprevisible. Gabriel Moscardó volvió a poner por delante al Espanyol, pero Ander Laka respondió prácticamente de inmediato para devolver las tablas al marcador. Cuando todo apuntaba a que la eliminatoria se decidiría desde el punto de penalti, Jon Rojo apareció en el minuto 121 para marcar el definitivo 4-3 y desatar la locura en Las Llanas. La derrota confirmó la eliminación del conjunto catalán en la primera ronda y precipitó la destitución de Manolo González, que pone fin a su etapa en el banquillo blanquiazul después de haber conseguido el ascenso a Primera en 2024.
Un advertencia para el Deportivo
La eliminación del Espanyol vuelve a poner de manifiesto la dificultad de una competición en la que la diferencia de categoría no garantiza el pase de ronda. El Sestao River demostró que la intensidad, la capacidad para competir en los duelos y el aprovechamiento de las oportunidades pueden resultar decisivos ante un rival teóricamente superior.
El Deportivo también afrontará jueves (21:00 horas) el reto de la Copa para evitar cualquier exceso de confianza ante un adversario de menor categoría: el Auriense. La experiencia del Espanyol sirve como advertencia para los blanquiazules: en una competición a partido único, cualquier error puede resultar definitivo y la ilusión de los equipos modestos convierte cada encuentro en una prueba exigente. La Copa no entiende de presupuestos ni de nombres y el Sestao River ya ha demostrado que los favoritos también pueden quedarse por el camino.
