Yeremay Hernández volvió a demostrar por enésima vez que la categoría de plata del fútbol español se le queda pequeña. Su partido frente al Córdoba no fue el más vistoso, pero el gol de penalti a lo Panenka y los dos pases de gol permiten al Deportivo sumar su tercera victoria consecutiva y regresar al liderato de Segunda División seis jornadas después.
El Deportivo sudó la gota gorda para llevarse los tres puntos de su visita a El Arcángel en un encuentro en el que no consiguieron imponer su fútbol. Los verdiblancos fueron superiores en el juego y remataron a puerta el doble que los blanquiazules (6 veces), pero la falta de contundencia en las dos áreas les condenó. Con los mismos goles esperados (2,04 los locales por 2,10 de los visitantes), el conjunto dirigido por Iván Ania rompió su racha de ocho partidos sin perder y cayó en las garras de un Dépor que rentabilizó al máximo sus pocas llegadas -sus tres tiros entre palos acabaron en gol-.
Mientras el juego colectivo aún está por recuperar, el técnico Antonio Hidalgo se agarra al talento individual de sus jugadores de ataque para seguir encadenando triunfos. Al fin y al cabo también vale, y solo un par de equipos pueden hacer lo mismo. Yeremay, que apenas había entrado en juego en la primera mitad, se activó tras el paso por los vestuarios y comenzó a atraer miradas que permitían al resto de sus compañeros moverse sin balón hacia adelante. Así lo hizo Giacomo Quagliata, uno de los mejores en las filas coruñesas. El canario recibió en banda y, con un toque sutil que se coló las piernas del defensor, puso en ventaja dentro del área al italiano, que disparó con violencia al primer palo.
El Córdoba reaccionó de inmediato, pero el ’10’ volvió a escena. Y de qué manera. Transformó su cuarta pena máxima del curso como si fuese un especialista desde los once metros. Panenkazo y el Deportivo líder, otra vez. La definición del penalti emociona y la celebración tranquiliza. Un beso al escudo para despejar cualquier tipo de dudas sobre su futuro, por si todavía queda alguien que no sabe dónde quiere jugar él.
Si el diario portugués Record lo saca en portada, él responde. Si desde el país vecino insisten en que el Sporting volverá a la carga en el mercado invernal, él se posiciona. Cada vez que su nombre ligado a otros clubes, su manera de hablar es idéntica: juega, marca diferencias y recuerda que su sitio está en A Coruña. «Yere, en ese tramo, cuando el partido está abierto, es muy diferencial. Está en un pico de forma muy grande», comentó Hidalgo tras el partido. La estrella deportivista vuelve a sonreír y sus actuaciones aúpan al Dépor a lo más alto de la clasificación.
