La derrota en Elda por 2-0 supuso un pequeño paso atrás en las aspiraciones del Deportivo esta temporada. Los coruñeses buscaban darle carpetazo a los puestos de descenso el pasado fin des emana y empezar a mirar hacia arriba. Con el resultado en contra, los blanquiazules encajaron un golpe de realidad que acabó con su buena dinámica como visitantes.
Antes del descalabro en Elda, el Deportivo sumaba cinco encuentros consecutivos sin conocer la derrota lejos de Riazor. Para encontrar el último gran tropiezo de los deportivistas lejos de casa nos tenemos que remontar tres meses atrás. El 17 de noviembre el Deportivo perdía el último encuentro siendo visitante en la casa del Almería por 2-1. Desde entonces, el cuadro herculino sacó músculo lejos de casa y se mantuvo cinco encuentros ligueros sin conocer la derrota como visitante. Las visitas de Cádiz, Málaga, Burgos, Tenerife y Eibar dejaron en cero en casillero de derrotas, convirtiéndose en el quinto mejor visitante de la categoría.
Una dinámica que finalizó contra un Eldense situado en puestos de descenso y como uno de los peores equipos locales de la Liga. El cuadro alicantino no conseguía la victoria en el Pepico Amat desde el pasado mes de noviembre. De hecho, antes de que llegase el Deportivo, sumaban cinco partidos consecutivos sin ganar como locales. La llegada de Oltra espoleó a un equipo que vuelve a creer en la salvación, consiguiendo no encajar goles en tres de los últimos cuatro partidos desde su llegada.
La derrota en Elda provoca que el Deportivo vuelva a mirar por el retrovisor. Situado en la zona media de la tabla, concretamente en el puesto 12º, actualmente son siete puntos por encima de la zona roja y a nueve del playoff. El Huesca, otro de los rivales de la zona alta, será un nuevo objetivo a doblegar para seguir mirando hacia arriba y no volver a poner los pies al borde del precipicio.
