El Albacete quedó eliminado de la Copa del Rey después de caer ante el Barcelona en los cuartos de final por apenas un tanto de diferencia (1-2). El conjunto manchego, próximo rival del Deportivo en LaLiga Hypermotion, puso fin de este modo a una experiencia muy meritoria en el torneo copera, en el que eliminaron al Real Madrid. Sin embargo, visitarán A Coruña con menos días de descanso que los blanquiazules y tras ver cortada su reciente buena racha.
El Barça logró ponerse en ventaja durante la primera parte gracias a un gran gol de Lamine Yamal y Araújo dobló la renta culé ya en el segundo tiempo. Eso no supuso que los de Alberto González se rindiesen y Jefté vio cómo le anulaban el suyo por un fuera de juego previo. Sería el paso previo al tanto de Javi Moreno, que dio esperanza a la afición local. El tiempo restante no sería suficiente y el club catalán logró el pase a la semifinal.
Una plantilla reforzada
La dirección deportiva albaceteña no perdió el tiempo durante el mes de enero y firmó hasta a seis jugadores: Samu Obeng, Edward Cedeño, Lluís López, Martín Fernández, Víctor San Bartolomé y Álex Rubio. A excepción de Cedeño, lesionado de gravedad en su primer entrenamiento, el resto de incorporaciones están ya disponibles y podrían ser titulares en Riazor si así lo considera el míster blanquillo.
Con el que ya no puede contar es con Riki Rodríguez, ya a las órdenes de Antonio Hidalgo en la Ciudad Deportiva de Abegondo. De hecho, ya ha pronunciado sus primeras palabras como deportivista: «La afición es un aliciente más por el que estoy aquí. Al final, es algo que al jugador le incita, necesita esa presión y ese sentirse futbolista. Es muy importante y necesario para conseguir los objetivos».