Antonio Hidalgo ya tiene la pieza que le falta para completar el puzle de su Deportivo. En el último día de mercado, Fernando Soriano consiguió el objetivo tras el que llevaba meses detrás, ver a Riki Rodríguez vestido de blanquiazul. Tras un extenso tira y afloja que se alargó durante todo el mercado invernal, el Dépor se ha hecho con los servicios de un perfil de futbolista con el que no contaba y que viene como anillo al dedo para oxigenar los inicios blanquiazules y conectar con la línea de mediapuntas.
El encargado de ser el nuevo metrónomo del Dépor
El nuevo fichaje blanquiazul estará destinado, seguramente, a ser el nuevo metrónomo del Deportivo en el centro del campo. Al equipo se le ha atragantado durante buena parte de la temporada la salida de balón y el juego asociativo en el centro del campo. Estos problemas en el inicio fueron parcialmente subsanados tras la incorporación de Altimira en el carril derecho, pero con Riki se espera un salto de calidad en este sentido.
El centrocampista sabe cuando frenar y cuando acelerar. Siempre bien colocado para ofrecer una línea de pase a sus compañeros, el asturiano deberá ser la bisagra entre la primera y la última línea deportivista. El nuevo ’14’ del Dépor ofrece apoyos tanto en salida de balón como en posiciones más adelantadas para ayudar a los jugadores de ataque a encontrar espacios y darle ritmo a las ofensivas del equipo.
Un jugador que apenas se equivoca
La fiabilidad es seguramente la mayor virtud de Riki. El excapitán del Albacete prácticamente no comete errores en el pase y -de media en la presente temporada- pierde menos balones por partido que cualquier centrocampista habitualmente titular en el Deportivo. Tan solo Patiño y Gragera -que suman casi 1.000 minutos menos que él- registran mejores datos que los 5.9 balones que pierde el asturiano por encuentro. En cambio, Villares, José Ángel y Mario Soriano lamentan más pérdidas de media que la nueva incorporación.
Una muestra de su fiabilidad en el pase quedo retratada en su último partido como titular con el Albacete. En el empate a cero ante la Real Sociedad B, Riki dio con acierto el 93% de los pases que intentó, moviendo -como acostumbraba a hacer en el Albacete- el balón de una banda a la otra de manera constante.
En dicho choque también quedó reflejada otra de sus especialidades, los desplazamientos en largo. El asturiano promedia 2.7 pases largos por partido -más que cualquier centrocampista del Dépor- con un acierto del 82,7%, un dato bastante superior al de cualquier otro futbolista de la plantilla del Deportivo en la presente temporada.
Libertad para Mario Soriano
Más allá de las características técnico-tácticas del propio Riki, otra de las grandes claves que deja su llegada es la libertad de la que gozará Mario Soriano de ahora en adelante. El madrileño podrá regresar a unas posiciones más adelantadas que tuvo que abandonar para ayudar a oxigenar al equipo en salida de balón. Ahora, con Riki en la medular, Soriano se puede despreocupar de estas tareas para volver a la posición donde más brilla, cerca del área.
Esta libertad que gana Soriano para acercarse más a la zona de peligro, probablemente le ayude a mejorar su aportación ofensiva en lo que a números se refiere. El mediapunta ya ha igualado sus registros de la pasada temporada, al aportar -entre goles y asistencias- nueve tantos al ataque blanquiazul, y podría seguir engrosándolos en lo que resta de temporada tras la llegada de un Riki que no se destaca por sus estadísticas de cara a puerta.