Análisis del rival: Rayo Vallecano

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Adelante, en su Cara B, descubre al Rayo Vallecano del ex deportivista Paco Jémez. Lejos quedan los tiempos de club aguerrido y sin calidad. Es el tiempo del fútbol asociativo, y aspiran a romper récords propios.

El Deportivo recibirá mañana al mejor Rayo Vallecano de los últimos años, que llega de la mano de Paco Jémez, un técnico que en las últimas dos temporadas -una en Córdoba y sobre todo la presente en Vallecas- ha dejado patente que, en estos momentos, quizás es el mejor entrenador de nuestro país. Los franjirrojos buscan un triunfo que los acerque todavía más a puestos europeos.

Horizonte. Europa, como sueño. Rompiendo récords personales. 

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El Rayo Vallecano afronta la recta final de Liga con el objetivo de la permanencia ya logrado. Con 37 puntos en 25 jornadas, aspira incluso a metas más ambiciosas. Su octavo puesto actual les permitiría batir el récord de mejor clasificación histórica del conjunto vallecano en Primera División, que hasta ahora data de la campaña 1999-2000, cuando el Rayo de Juande Ramos logró alcanzar el 9º puesto. Pero no solo eso, si no que el mantener esa competición también le daría acceso a disputar las competiciones europeas. La final copera que disputarán Real Madrid y Atlético de Madrid -que casi con total seguridad acabarán el año en plazas Champions- y la sanción al Málaga -que es previsible que acabe entre los siete primeros- facilitan el objetivo al Rayo Vallecano. Pero, aún así, no será fácil, y es que tiene por detrás equipos como el Getafe y el Sevilla, que apurarán en la recta final con el objetivo de introducirse en las privilegiadas posiciones. No sería, sin embargo, la primera vez que el Rayo Vallecano disputa competiciones europeas, algo que ya hizo en la campaña 2001-2002, cuando alcanzó los cuartos.

La pizarra. Apuesta por el toque. Jémez se orienta a la elaboración.

El Rayo es, sin lugar a dudas, uno de los equipos revelación del campeonato. No solo no ha echado de menos la baja sus referencias ofensivas en la temporada pasada Michu -entre los máximos goleadores de la Premier League ahora mismo- y Diego Costa -que se ha hecho indiscutible en el Atlético de Madrid-, sino que ha encontrado nuevos reyes como Leo Baptistado y ‘Chori’ Domínguez. Buena parte de culpa de ello la tiene su entrenador que, desde su llegada, ha apostado por el emergente fútbol asociativo como piedra angular de su proyecto. Y hasta ahora no solo ha cumplido con nota en el apartado clasificatorio, sino que su apuesta ha calado con mucho éxito entre la parroquia madrileña.

Rubén Martínez, cedido del Málaga, es el portero habitual de un equipo, en el que Tito, Gálvez, Amat y Casado forman la línea defensiva más habitual, joven y con escasa experiencia en la máxima categoría, algo que le ha pasado factura en muchos partidos, ya que solo hay cuatro equipos de Primera División que reciban más goles que el Rayo. Sobre ella, destaca el centro de gravedad del equipo, Javi Fuego, un jugador que hay que mencionar inexorablemente para explicar el éxito del Rayo Vallecano en los últimos años. Junto a él, Trashorras, que ha dado este año el paso hacia delante que no logró dar el pasado. La línea de tres mediapuntas contiene la magia del equipo, en las botas de Piti, Domínguez y Lass, con un potencial elevado, pero altamente irregular. Y todo desemboca en el hombre gol de este equipo, Leo Baptistao, desconocido hace un año. Con tan solo 20 años, el delantero apunta demasiado alto.

Nombres propios. Descartes y jóvenes promesas. Trashorras y ‘Chori’ Domínguez junto a Baptistão y Lass.

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– Bajo los focos: Trashorras. El de Rábade es ahora mismo el futbolista más en forma del conjunto franjirrojo. A su enorme visión de juego, su clase y su golpeo de balón, Paco Jémez ha conseguido inculcarle una capacidad de trabajo que no demostró en Vigo. Un peligro constante en tres cuartos de campo y a balón parado.

– En la sombra: Javi Fuego. El menos sorprendente por los años que lleva en el club, pero quizás el que más calidad tiene. Con una capacidad inigualable para dar equilibrio a la medular, tiene pausa, buen primer toque y facilidad para robar. Indiscutible.

– La revelación: Leo Baptistão. Empezó como extremo y participó de segundo punta, pero su posición ideal parece ser la de delantero. Rápido, habilidoso y letal, el brasileño es una de las grandes sorpresas de la Liga BBVA.

– El ‘bluff’: Nicki Bille. Quizás la única apuesta que le salió mal a Jémez desde su llegada al Rayo. Tras verlo el curso pasado en la Liga Adelante con la camiseta del Elche, el técnico canario decidió llevárselo a Madrid, donde disputó nueve encuentros y no logró ni un gol. Ante su falta de protagonismo, el delantero se marchó a Noruega en enero.

Aficionado ilustre. Poli Díaz. El potro de Vallecas.

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Si uno pregunta a cualquier vallecano cuáles son los símbolos deportivos más representativos de su barrio, casi con total seguridad contestará que, junto al conjunto franjirrojo, Policarpio ‘Poli’ Díaz es su otro emblema. Al exboxeador profesional, residente en Palomeras (Vallecas), se le ha visto en más de una ocasión en el recinto madrileño apoyando al equipo de su tierra. Además, también ha recibido varios homenajes por parte de los Bukaneros (ver foto).

Seguro que no lo sabes… Historia de una raya roja. Atlético de Madrid y River Plate, protagonistas de un símbolo.

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El uniforme del conjunto rayista goza de una historia peculiar. La entidad madrileña vistió totalmente de blanco desde el año de su fundación, el 1924, hasta 1948, cuando firmó un “Acuerdo de Ayuda Mutua” con el Atlético de Madrid, que le cedió algunos jugadores. Con este convenio, el conjunto del Manzanares pidió a los vallecanos que se diferenciasen del Real Madrid y que añadiesen el color rojo a su camiseta. La admiración de la directiva del Rayo hacia el River Plate era tal, que añadieron una raya roja diagonal desde el corazón hasta la cintura derecha, asemejando su casaca a la del conjunto argentino. Desde entonces, el diseño se ha mantenido.

Once histórico (1990-2013). Míchel marca el tempo. Y Cota es el capitán.

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