Así es el Real Betis

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‘Adelante’ recibe al Betis. Veinte años después de una eliminatoria que cambió nuestra historia.

El Deportivo recibe a un Betis que llega a Riazor en una nube tras vencer de forma merecida al Real Madrid en la última jornada de la Liga BBVA. Los andaluces, quintos en la tabla, buscan llevarse tres puntos que los asienten en posiciones europeas y les permitan continuar con el sueño de entrar en Liga de Campeones.

Contexto. Reconciliación. El triunfo ante el Real Madrid hace que la hinchada y la plantilla vuelven a estar unidas tras el descalabro contra el Sevilla.

El Real Betis vive actualmente su momento más dulce de los últimos años. Desde los mejores tiempos de Manuel Ruiz de Lopera -que más tarde protagonizaría también la época más crítica de la entidad verdiblanca-, no había habido una comunión tan grande entre directiva, cuerpo técnico, afición y equipo. Los andaluces viven la cara buena de la Ley Concursal, una situación que les ha permitido hacerse fuertes en Segunda División, ascender como los mejores y asentarse en la máxima categoría en tan solo tres años, controlando y estabilizando su economía.

La secretaría técnica escogió a Pepe Mel como comandante del proyecto, y todo le salió a pedir de boca. El preparador madrileño no solo ha conseguido que su equipo practique un buen fútbol, sino que gracias a la intensidad que ha transmitido a sus futbolistas se ha ganado la total confianza y el apoyo de la grada del Benito Villamarín, que adora la garra que demuestran sus jugadores desde el pitido inicial. Un hombre que nunca deja indiferente a nadie, ni en el campo ni en las ruedas de prensa. Mel consiguió levantar la moral de una plantilla hundida tras la humillación de hace dos semanas en el Pizjuán, donde perdió el derbi sevillano por 5-1. Siete días después, y tras una semana con la afición en contra, rehizo a los suyos, que vencieron al Real Madrid por 1-0 y enamoraron de nuevo a su afición. Esto es el Betis, esto es Pepe Mel.

Nombres propios. Calidad joven y a bajo coste. La mayoría de sus figuras han llegado a coste cero o proceden de la cantera.

– El ‘crack’: Beñat. Habilidoso, asistente y letal. El futbolista vasco se ha convertido en uno de las estrellas de la Liga BBVA gracias a su descaro y a su calidad. Su facilidad para combinar y moverse en espacios pequeños es asombrosa, pero sin duda su mejor faceta es su disparo lejano. Uno de los mejores lanzadores de faltas del campeonato.

– El ‘muro’: Cañas. Indiscutible para Mel por su trabajo en el centro del campo. Sacrificado, siempre deja la sensación de que está en todas partes. Bueno técnicamente, da equilibrio a la medular bética y tiene capacidad para dar buena salida al balón.

– El ‘cerebro’: Salva Sevilla. El club verdiblanco estuvo a punto de dejarlo escapar en verano, e incluso sonó para el Deportivo. La importancia que tiene en el equipo es máxima ya que es capaz de jugar en cualquier zona de la línea de tres cuartos, aunque destaca como enganche y su movimiento entre líneas. Siempre con calma y siempre eligiendo la mejor opción, se entiende a la perfección con Beñat.

– El ‘killer’: Rubén Castro. Delantero completísimo. Rápido, con desborde y sobre todo con mucho gol. Se deja el alma en cada encuentro y es una pesadilla a la espalda de los centrales. Capaz de anotar de todas las formas posibles. Se ha ganado el éxito en Sevilla tras una carrera inestable.

El dato. No sabe remontar. No ha puntuado en ninguno de los encuentros en los que ha empezado perdiendo.

Los hombres de Mel no han tenido la determinación suficiente para darle la vuelta a ningún partido durante esta campaña. Los planes de los béticos parecen descontrolarse si empiezan con un marcador en contra. Siempre que su rival se ha puesto por delante el encuentro ha acabado con derrota de los verdiblancos, que en estas situaciones no han sido capaces ni siquiera de ‘rascar’ un punto. Las siete victorias del conjunto andaluz esta campaña (ante el Athletic, el Valladolid, el Espanyol, la Real Sociedad, el Valencia, el Getafe y el Real Madrid) han sido en choques en los que ha llevado la iniciativa en el luminoso.

Un momento histórico. Temporada 1934-1935. ¿Cómo se van a olvidar?

El Dépor nunca olvidará aquel 19 de mayo de 2000 que le introdujo en ese privilegiado grupo de equipos que han ganado la Liga. Tan solo nueve clubes españoles pueden presumir de ello. El Betis es otro de ellos. Desde 1935, cuando bajo la dirección de Patrick O’Connell, conquistaron la Liga con un punto de ventaja sobre el Madrid, tras una intensa lucha en la recta final del campeonato, y después de haberse mantenido en el liderato desde la jornada 3. Unamuno, Urquiaga, Timimi y, sobre todo, Simon Lecue eran algunos de los referentes de un equipo, en el que destacaba la presencia de seis jugadores vascos. El año siguiente comenzó la Guerra Civil, lo que supuso el desmantelamiento de aquella espléndida generación.

Una leyenda. Rafael Gordillo. Del campo a los despachos.

Sus galopadas por la banda con las medias bajadas es una imagen que aún llena de nostalgia a la afición bética. Llegó al Betis en 1976, procedente del filial, y tardó muy poco en hacerse un hueco en el primer equipo. Dos años después, ya era internacional, y la revista Don Balón le había premiado como el mejor jugador nacional de la Liga. Contribuyó desde la banda izquierda, y hasta que se fue al Real Madrid en 1985 por una cifra histórica, a una de las grandes épocas del beticismo. Volvió con 35 años, cuando estaba el conjunto en Segunda División, para contribuir al ascenso. Un mito, que acabaría convirtiéndose en Director Técnico, en 2001, y Presidente, en 2010, como medida de urgencia ante las dificultades económicas del club, si bien abandonó el cargo el año siguiente. Actualmente, es el presidente de la Fundación Real Betis.

Un lazo blanquiazul. Temporada 1991-1992. Lucha en la promoción.

Es quizá el enfrentamiento más relevante que han afrontado ambos clubes. Hablamos de 1992. El Dépor era un club recién ascendido a Primera División, que había logrado esquivar el descenso al quedar 17º. Pero no la promoión.  El Betis, por su parte, era un club recién descendido que había luchado sin éxito por el ascenso directo. Pero, al menos, había logrado la promoción. En estas circunstancias, ambos equipos se vieron las caras. Los andaluces, con la intención de volver a intercambiar categoría con los gallegos. Éstos no aceptaban el pacto. Y no lo aceptaron, ya que se impusieron (2-1 en A Coruña; 0-0 en Andalucía) en la eliminatoria en un partido trascendental en su historia. Porque Bebeto y Mauro Silva no hubiesen aterrizado ese mismo verano de aquel perdido ese partido. No hubiese existido el Centeraniazo, ni la remontada al Milán, ni por supuesto la Liga. El SuperDépor estaba a punto de nacer pero por aquel entonces era una utopía inimaginable.

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