¡Cómo hemos cambiado!

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En agosto, el Dépor se estrenó en Segunda recibiendo al Recreativo en Riazor. Veintiún jornadas después, el equipo herculino vista el Nuevo Colombino con el cartel de líder. Las siete diferencias.

Lejos, muy lejos, queda en la memoria blanquiazul ese 27 de agosto en el que el aficionado coruñés se miró delante del espejo y vio la realidad: después de 20 años compitiendo con los más grandes, el Dépor era un equipo de Segunda División. Al Recre le tocó aquel día dar la bienvenida a la fiel hinchada herculina a la nueva categoría, y lo hizo planteando un partido rocoso y áspero. Era el preludio, del que el Dépor salió victorioso gracias a un tanto de Diego Colotto.


Es, entonces, la visita del Deportivo al Estadio Nuevo Colombino un buen momento para mirar a aquel día y jugar a ese juego que buscábamos con ansia en la infancia entre las páginas de los periódicos, ‘Encuentra las siete diferencias’. Y es que del Deportivo que comenzó la temporada al Deportivo que lidera la Liga Adelante hay una fuerte evolución.

1. De vocación defensiva a orientación ofensiva.

Los datos no mienten. Si algo caracterizó al Deportivo en los últimos años en Primera División era el balance defensivo – ofensivo netamente favorable para el primer miembro. Al Deportivo le costaba mucho hacer goles -fue el menos goleador de la pasada campaña en Primera-, pero se defendía bien -tan solo seis equipos recibieron menos goles-. El primer partido en la Liga Adelante, que se resolvió con un ajustado 1-0, invitaba a pensar que la tendencia se mantendría. Nada más lejos de la realidad: ahora el rendimiento ofensivo del equipo -tan solo el Elche lleva más goles- es claramente superior al defensivo -sigue siendo el séptimo, pero ahora en Segunda-.

2. De conservar a arriesgar.

Tan solo el Sporting empató más encuentros que el Deportivo en la pasada temporada. Y esos 13 empates se convirtieron en un gran lastre para la salvación herculina. Por ejemplo, el balance victorias – derrotas de la Real Sociedad la última campaña fue de -7, por -5 del Deportivo, que acabó bajando. Este año, la tendencia es inversa: el Deportivo se siente con confianza y arriesga en los empates. De hecho, solo lleva tres empates en 22 jornadas. Ningún equipo de Segunda División empata menos.

3. De Aythami a Zé Castro.

Aythami comenzó la temporada de titular en aquel encuentro ante el Recreativo en Riazor. Para Oltra, era indiscutible. El nuevo técnico confiaba en su experiencia en la categoría, donde ya había enseñado su mejor versión con Las Palmas, primero, y Xerez, después. Zé Castro apenas contaba y aún se le buscaba una salida. Cinco meses después, el portugués le ha ‘robado’ el puesto en el once a su compañero, que ahora ve los encuentros desde el banquillo. Y sobre la pareja que forma junto a Colotto, el Dépor parece haber reconstruido una solidez perdida.

4. De Jesús Vázquez a Juan Domínguez.

Lendoiro presentó a Jesús Vázquez como “el fichaje que llevaba intentando ocho años”. Incluso la afición confiaba en el ex del Recre como el líder del centro del campo que había añorado en las últimas campañas. El técnico también le dio galones. Sin embargo, no terminó de cumplir con las expectativas, y a Juan Domínguez le llegó su oportunidad. No la desaprovechó el canterano, que parece estar dando el paso hacia delante que la afición le lleva pidiendo desde su irrupción en el primer equipo. Su entrada en el once ha mejorado notablemente el juego combinativo del equipo de José Luis Oltra.

5. Ayoze: de solución a problema.

El Deportivo se enfrentó al Recre pocos días después de confirmarse el fichaje de Ayoze. Procedente del Mallorca, su incorporación fue muy elogiada por una afición, que creía haber encontrado una solución al ‘hueco’ que se había generado en el lateral zurdo tras la marcha de Filipe. Media Liga más tarde, su puesto en el once es el más cuestionado, aunque sigue contando con la confianza del míster. Su labor es trabajar para volver a convertir el problema en solución.

6. Guardado: de villano a héroe.

El mexicano Guardado comenzó la temporada en el centro de todas las miradas. Con un rendimiento en las últimas campañas por debajo de lo esperado, las continuas declaraciones de su representante sobre su futuro hacían especial daño en la herida blanquiazul. Riazor dudaba de su compromiso y pedía su venta, en el comienzo de su último año de contrato. Incluso se reclamaba la titularidad de Salomao. De hecho, Guardado comenzó de titular, pero fue un cambio de Oltra en aquel primer partido. La situación ha cambiado radicalmente, y el jugador se ha ganado tanto con actitudes como con aptitudes sobre el césped el cariño y respeto de la grada de Riazor. Resulta imposible explicar la actual clasificación del equipo herculino sin hablar de su rendimiento. El equipo le echa mucho de menos cuando se marcha con México.

7. Valerón: de cristal ¿a hierro?.

No tardó mucho José Luis Oltra, al llegar al Deportivo, en deshacerse en elogios hacia uno de los centrocampistas más talentosos que ha dado el fútbol español en las dos últimas décadas. Desde el primer día, confió en un jugador que apenas había gozado de minutos en los últimos años, como una de las claves de su proyecto. Y ahí, el aficionado herculino miraba con ilusión, consciente de que su extraordinaria capacidad para dar el último pase facilitase el gran objetivo coruñés. Pero también con incertidumbre sobre si la categoría era la idónea para Valerón. Y con miedo. “El ‘Flaco’ no está para jugar todo el año”, se oía en las gradas de Riazor. Se insistía en la palabra “dosificar” al hablar del ’21’. Hasta ahora ha jugado 21 partidos, 19 como titular, de los que ‘solo’ ha sido sustituido en 8 de ellos.

 

 

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