La Copa del Rey es esa competición que permite salir de la rutina liguera, para lo bueno y para lo malo. Exigencia en un partido de todo o nada, pero en el que no hay una presión por lograr un objetivo concreto. Un rival de inferior categoría, ante el que solo puedes tener cosas que perder, o de superior, frente al que únicamente ves elementos a ganar. Partidos entre semana, rotaciones pensando en el el domingo… Son muchos condicionantes que hacen difícil establecer conclusiones negativas, pero también positivas.
Sin embargo, cualquier encuentro -sobre todo si es oficial-, permite extraer alguna lectura. Y el choque del Deportivo ante el Tenerife del pasado miércoles en Copa no es menos. A pesar de ser el equipo inferior en cuanto a estatus deportivo actual, el cuadro herculino estuvo cerca de pasar la eliminatoria. Finalmente, se quedó a las puertas de los penaltis, condicionado por una rigurosa expulsión. Una circunstancia que permite sacar una deducción positiva de la actuación colectiva, aunque con el asterisco de entender si se puede extrapolar a la liga.
Por eso, más allá de consecuencias en términos absolutos, lo que quizá Imanol Idiakez puede sacar en claro de la eliminatoria copera son una serie de conclusiones a nivel individual. Lecturas a aplicar quizá ya este mismo domingo (16:00 horas) en un nuevo duelo en Riazor, esta vez ante el Sestao River. Un rival menos poderoso que el Tenerife, pero en el que el equipo deportivista se juega mucho más que un pase de ronda en Copa del Rey, por mucho que aún resten luego 22 jornadas. Estas son algunas de esas conclusiones:
La generación 2005 está para sumar
Ya lo sabíamos con David Mella. Pero al extremo se la ha unido Kevin Sánchez. Todavía juveniles, el coruñés y el burgalés fueron dos de los futbolistas más destacados del Deportivo-Tenerife. En un encuentro de relativa fluidez en el juego deportivista, ellos fueron capaces de engranar la última marcha con sus carreras al espacio.
Mella parece haber regresado de la mejor manera tras su lesión en el muslo precisamente en el primer partido de Copa, ante el Covadonga. El canterano sumó 20 minutos más que interesantes ante el Barça Atlètic, aprovechando la fatiga del rival para lanzar carreras que estiraron a los suyos. Frente al Tenerife fue titular y a los pocos minutos logró imponer de nuevo esa punta de velocidad en la que ya es élite absoluta para plantarse ante Tomeu Nadal y batirle al segundo intento. Fue su primer gol en Riazor con la escuadra principal del club, tercero de su corta etapa en el primer equipo.

El zurdo tuvo el segundo tanto en una situación muy parecida, pero el portero le sacó un pie que evitó que el Deportivo cogiese una ventaja ya prácticamente inigualable. Una renta que también pudo ampliar Kevin Sánchez en la prórroga, en sus primeros minutos oficiales con el primer equipo del Dépor.
El atacante terminó de renovar el ataque y volvió a dotar de litros de energía una vanguardia en la que Yeremay no terminó de poder hacer saltar la chispa. Primero, como delantero al lado de Lucas Pérez. Luego, partiendo desde una banda izquierda en la que pudo enseñar mejor su velocidad, pero también su habilidad para aparecer en el área y rematar. Su cabezazo, un gesto técnico de enorme nivel, le coronó como un futbolista que, sin prisa, puede empezar a sumar también en el Dépor en determinados contextos si no baja el pistón.
«Kevin es eso que se ha visto. Con los años se pulirá, pero tiene ese hambre, desparpajo y agresividad. Ha metido un golazo», apuntó Idiakez sobre un chico todavía en desarrollo y que debe terminar por definirse en el campo.
Rubén López, el necesario cuarto centrocampista
La mañana de estrenos no solo tuvo como protagonistas a los dos juveniles. Porque pidiendo paso con un año más apareció también Rubén López. El mediocentro de Silleda jugó su primer partido como titular en el primer equipo. Lo hizo acompañado de José Ángel, lo que le otorgó la posibilidad de no tener que jugar tan anclado y poder desarrollar un rol de ida y vuelta que, a día de hoy, es el que más beneficia a sus características.

Extraordinario sin balón y correcto con él, Rubén firmó una primera mitad notable y no desentonó en absoluto. Su rendimiento pareció decaer durante la primera media hora inicial del segundo acto. Semejaba que quizá el imponente ritmo de medirse a un equipo de Segunda División había acabado con su físico. Pero nada más lejos de la realidad. En el tramo final del segundo acto resurgió para volver a comerse el campo y durante la prórroga fue capaz de sostener relativamente bien él solo la zona medular del equipo cuando Jurado abandonó el partido expulsado.
Después de dos apariciones testimoniales en liga y un buen número de convocatorias, Rubén López demostró que ahora mismo es claramente la opción para ser el cuarto mediocentro del primer equipo, tercero si tenemos en cuenta que Diego Villares está más enfocado a labores de ataque. En su trabajo y en el atrevimiento de Imanol Idiakez para ponerlo está el hacer que Rubén sea, de facto, una opción para el primer equipo. Sobre todo, en escenarios en los que es necesario dotar de energía una sala de máquinas veterana. «La primera vez que vi a Rubén pensé que había futbolsita y lo ha confirmado», expresó sobre él su técnico.
¿Cayarga se apunta?
Las noticias positivas no se quedaron única y exclusivamente en los canteranos. Porque ante el Tenerife, Berto Cayarga empezó a enseñar por fin al futbolista por el que el Deportivo apostó en verano. El asturiano es un extremo puro, sin tanta habilidad para driblar como Yeremay ni esa velocidad punta de Mella, pero con capacidad para percutir por banda, profundizar y poner centros con ambas piernas.
Hasta ahora, el ex del Cartagena se había mostrado tímido. Jugaba con dos lastres de 5 kilos en cada tobillo. Pero en casa y en Copa, con menos en juego, se soltó y enseñó algo de lo que lleva dentro. Sin ser ni mucho menos una maravilla, Cayarga aportó electricidad por la banda. Estuvo rápido, ágil y más descarado. Unas bases mínimas sobre las que, quizá, poder volver a ser optimista con él.
Solo el tiempo dirá si ha sido un espejismo o, de verdad, Berto se ha quitado ese peso de encima que le ha impedido rendir como se espera de un futbolista fichado para completar unas bandas más que notables dentro del ‘roster’ herculino.
Valcarce sigue fuera
Si Cayarga fue la cara entre los futbolistas del primer equipo que más dudas habían ofrecido hasta la fecha, Pablo Valcarce fue la cruz. O, más bien, siguió siendo la cruz. El atacante leonés no levanta cabeza. Bien es cierto que no parece ayudarle una posición que nuevamente volvió a ser de ‘9’. Pero la excusa de su ubicación está ya totalmente agotada, después de haber ido acumulando minutos en diferentes roles sin un mínimo atisbo de rebeldía ante la situación.

Frente al Tenerife, Valcarce no fue un futbolista capaz de aportar profundidad con rupturas ni tampoco presencia en el área para rematar. Parte de eso se puede entender, claro. Pero menos se comprende su poca trascendencia en el circuito de pases del equipo, aunque sea a costa de salir de zona. Ni se impone en los duelos pese a su demostrada capacidad para proteger bien la pelota, ni hace por encontrar posiciones donde recibir al apoyo y generar alguna ventaja.
Un día más, Valcarce fue intrascendente con balón y estuvo tremendamente lejos de ser una ayuda para el equipo en la presión. Al ex del Burgos se le empiezan a acabar las oportunidades para demostrar que sigue quedando algo del enorme futbolista por el que el Deportivo apostó en verano, aún a costa de saber que llegaba desconectado.
Pablo Martínez, una solución para el lateral… y para otorgar minutos a Barcia
Por último, Imanol Idiakez también innovó en un lateral izquierdo que se ha quedado sin Retu y en el que Balenziaga no termina de recuperar el nivel que exhibió en el inicio de liga. El técnico ya había probado con Pablo Martínez en un rol similar en Ponferrada, pero su temprana expulsión impidió comprobar cómo podía funcionar el experimento.
Ante el Tenerife, aprovechando que el francés descansará este fin de semana por sanción, Idiakez lo colocó de titular como lateral, invirtiendo los papeles con Dani Barcia, que ante el Celta Fortuna fue quien ocupó esa posición con mal rendimiento.

En esta ocasión, la prueba también dio luz verde. Porque Martínez completó un encuentro más que solvente en el lateral izquierdo. Notable alto en defensa, las pocas veces que se incorporó al ataque lo hizo con una soltura que, hasta el momento, Balenziaga apenas ha podido enseñar.
La probatura, además, no solo permite demostrar que hay una alternativa válida para el lateral izquierdo, sino que con ella también se abre una fórmula para que Dani Barcia sume necesarios minutos. De hecho, a la espera de ver qué sucede con las molestias musculares de Jaime, todo apunta a que el coruñés será de la partida ante el Sestao. Si así sucede, será necesario que pula alguno de esos errores de concentración cada vez menos frecuentes y siga demostrando sus altas capacidades en cuestiones como la salida de balón.
