Dani Giménez: “Vine al Deportivo para ascender”

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Un minuto de conversación es suficiente para darte cuenta de que tienes delante a un futbolista atípico. Alejado de tópicos y frases hechas, Dani Giménez analiza y traza una radografía magnífica de la visión que tiene sobre el mundo del fútbol. A pesar de tener ofertas de Primera División, el guardameta eligió venir a Coruña para sentirse importante y ayudar a que el equipo regrese a la máxima categoría del fútbol español.

¿Cómo ha sido esta semana?

Pues ha sido una semana para limpiar la mente, olvidarnos del partido ante el Alcorcón y de intentar mejorar las cosas que no hemos hecho bien no sólo en ese partido, sino en todos los demás. El equipo tiene que crecer y dar el paso adelante necesario para ser sólidos cuanto antes.

Entiendo que todavía no se ha visto la mejor versión del Dépor.

Creo que en defensa se han visto cosas buenas porque nos hacen muy pocas ocasiones. Quizás es cierto que las ocasiones que nos hacen son bastante claras pero más por el devenir de los partidos. Considero que en ataque nos está faltando un poco de pausa y jugar más desde la posición. A veces nos volvemos demasiado locos y parece que queremos jugar más con el corazón que con la cabeza y nos está penalizando.

¿Os meten más presión los resultados de el Málaga en este inicio?

No creo. El Málaga ha jugado tres partidos en casa y si te digo la verdad he visto casi todos sus encuentros y no ha llevado el peso del partido en muchos momentos e incluso ha tenido cierta suerte en partidos como el de Tenerife. Creo que a medio plazo es más importante ser un conjunto sólido atrás como estamos siendo y mejorar en ataque.

¿Crees que se está hablando demasiado del sistema de Natxo?

Creo que tenemos que aprovechar el sistema. Es un esquema para tener la posesión del balón y jugar. Vengo de un equipo que jugaba mucho sobre la posición. Teníamos variantes pero siempre dentro de un sistema de toque y de defender en zona alta pero manteniendo siempre la pelota. Lo primordial es saber cuando tienes que ser vertical y conectar bien con el mediapunta. En Tenerife Carles recibió muchos balones con ventaja y en otros partidos nos está costando más. Debemos ser más inteligentes jugando.

¿Fueron esos 45 minutos de Tenerife lo mejor que ha hecho el equipo?

Junto a la segunda parte en Zaragoza creo que sí. Yo lo ví desde la grada y se vieron cosas muy buenas. Llegábamos a la zona de finalización con mucha gente y creo que presionamos muy arriba. En otros partidos quizás hemos estado más metidos atrás y cuando recuperas y tienes que recorrer setenta metros hasta el área contraria es más complicado.

También hay que conjuntar un vestuario nuevo.

Sin duda. Además casi ningún futbolista de este vestuario había jugado con este sistema. Es importante que seamos inteligentes y no nos dejemos influenciar por la presión. Salimos de Alcorcón con la sensación de que había jugadores amarillos por todo el campo. Yo jugué un año allí y es cierto que te genera ansiedad y no tienes la pausa necesaria para darte cuenta de que hay espacios. Estoy convencido de que tenemos muy buenos jugadores ahí y nos está faltando tomar bien algunas decisiones arriba.

¿Cómo viviste el duelo en pretemporada con Ortolá y que mucha gente y pensara que ibas a ser suplente?

Como no leo prensa y casi no tengo redes sociales no sé muy bien cual era la opinión o lo que se decía. No tuvimos ningún partido en el que tuviéramos que brillar en exceso. Fue una competencia sana y decidió el entrenador. Ahora me está tocando jugar a mí.

¿Rechazaste ofertas de Primera para venir al Dépor?

A veces tomo las decisiones en contra de lo que piensa mucha gente. Me marche del Rayo al Alcorcón a recuperar sensaciones, fui renovando en el Betis porque me encontraba cómodo y valorado a pesar de las ofertas que me iban saliendo. Este año pensé que era el momento de salir. Estuve hablando con varios equipos de Primera y lo del Dépor fue casi a última hora. Fue raro explicar a la gente porque me decidí por el Dépor teniendo ofertas de Primera. De hecho en mi casa me preguntaban que porqué al Dépor, pero lo tuve muy claro. Muchas veces escojo pensando en que va a ser lo mejor para mí. Yo quiero jugar por algo. Me gusta la presión de tener que ganar todos los partidos y en Primera iba a estar luchando por otros objetivos más feos.

En casa todavía pesa el celeste.

Parte de mi entorno no familiar pensaba que lo de venir al Dépor era una broma. Ya te digo que lo tuve muy claro. Ellos saben que nunca he estado cegado por unos colores y ahora están encantados. De hecho ya he convertido a unos cuantos y suben aquí constantemente.

Llegas a un equipo que utilizó el año pasado cinco porteros.

Sé lo que pasó el año pasado y vi cómo se desarrolló la temporada. Conozco bien a Rubén con el que compartí portería en el Rayo y tenemos buena relación. La temporada pasada intercambiamos mensajes y yo veía desde fuera que el equipo no carburaba. Luego observas errores en defensa tontos y el equipo perdía partidos que a veces no merecía perder. Eso te va minando y creo que se convirtió en algo psicológico. La estabilidad es básica y sobre todo en Primera División.

La soledad de la portería.

Creo que un portero tiene que saber diferenciar y coger las cosas que le interesan. Ya te digo que apenas consumo prensa deportiva y lo que veo no le doy mucha importancia. El portero puede hacer dos paradas y ser considero el mejor del partido y la semana siguiente volver a hacerlas y que un error te condene. Yo ya he pasado por todo y sé llevar muy bien esos temas.

Así que lo de Tenerife no te afectó.

Claro que no. Sería grave que eso me pasara a menudo pero fue algo puntual. A mí me gusta analizar. He visto esa falta veinte veces y me gusta sacar conclusiones. Mucha gente me dice que no tenía que haber salido y yo les digo que es cierto que mi posición de partida en esa acción no era la mejor y trabajo para mejorar esas cosas. Me gusta hablar con el entrenador de porteros y ayudar a la gente en el campo.

¿Le das muchas vueltas a un fallo?

Claro que sí. Yo siempre he sido muy autocrítico conmigo mismo y creo que eso me ha llevado a estar donde estoy. En el plano físico me encuentro mejor que nunca y eso es por intentar mejorar siempre. Pasé una época muy fastidiada en el Rayo por una lesión muy incómoda que me cambió el chip y la manera de ver el fútbol. El hecho de que me valoren me refuerza y trato de mejorar año tras año. Ahora me gusta entender a la gente joven, ayudar a los canteranos y coger cosas de todos ellos. Todo ese aprendizaje me ha llevado a ser una persona estable y eso para un portero es fundamental.

Y a convertirte en capitán nada más llegar.

Creo que se dio por el hecho de que es un vestuario con mucha gente nueva. Es cierto que venía de ser capitán en el Rayo y en el Betis. El hecho de ser un jugador con experiencia creo que provocó mi elección. Como capitán hay que estar a las duras y a las maduras, mirar siempre hacia el equipo y dejar el ego a una parte. Siempre he sido así porque para mí el fútbol ha sido compañerismo y mejorar día a día. Estoy encantado de que apostaran por mí y los otros tres capitanes cuya elección fue casi unánime.

Viene el Dépor de unos años muy complicados en lo que a vestuario se refiere. ¿Crees que es algo puntual o en general se da cada vez con más asiduidad en el fútbol?

Creo que es algo más o menos común ahora mismo. Voy a explicarlo desde un punto de vista general. Hace unos días estuve hablando con un entrenador de Primera con el que me llevo muy bien y acabamos dialogando sobre el ego de los futbolistas jóvenes a día de hoy. Subes a un futbolista y lo hace bien en dos partidos que apenas tiene presión y ya estás obligado a blindarlo. Si no lo haces estallan las redes sociales, el compañero que estaba jugando ya no sirve para nada y al final los clubes tienen que dar mucho dinero muy pronto a jugadores que están en una etapa de inmadurez. Es difícil destacar con 18-19 años y venir cedido de un Manchester City o Chelsea. Un porcentaje altísimo de ellos no consiguen llegar después a la élite y a mostrar todo el potencial que tenían. Creo que el fútbol va en un camino peligroso. Lo ideal sería poder trabajar desde la base con tranquilidad.

Todo lo contrario que tú, que saliste del Celta y te fuiste cuatro temporadas al Zamora y diste el salto relativamente tarde.

Creo que va en la persona y el entorno. En los últimos años me he cruzado con gente muy buena que con 24-25 años no juega ni en Segunda División y tenían calidad de sobra para estar en Primera. Creo que la mentalidad es fundamental. Un jugador no puede estar constantemente pegado a las redes sociales. Yo sólo tengo Facebook y apenas lo uso. Eso te ayuda a centrarte en tu trabajo y a ser autocrítico. Ese ego desmedido que hoy tiene mucha gente joven les hace perderse en el camino.

En verano coincidiste con Francis, un futbolista al que le han pasado muchas cosas en muy poco tiempo.

Es complicado gestionar todo. Francis es un chico con una ilusión enorme por crecer y ser importante. Creo que eso es bueno porque hay muchos que con esa edad ya creen que han llegado al techo de poder jugar a nivel profesional. Te voy a poner un ejemplo, yo nunca llamo jugador de Primera División al futbolista que sube y juega cinco partidos en la máxima categoría, para mí un jugador de Primera es el que está tras año ahí, y que cuando desciende tiene muchas ofertas de Primera porque es regular y competitivo. Eso es lo que echo en falta en el fútbol actual. Tú tienes que ganarte un puesto y dejar las excusas a un lado cuando no juegas. Esto es algo que el entorno de los jugadores jóvenes tiene que trabajar.

¿El futbolista es egoísta por naturaleza?

Siempre. Creo que hay una rueda de prensa de Victor Sánchez del Amo en cuando estaba en el Dépor hablando de los egos y es una reflexión magnífica. Lo tuve después de entrenador en el Betis y nos puso ese vídeo. Uno está acostumbrado a ser el mejor de su equipo, a que nadie le diga nada y de repente llegas a un sitio en el que el otro portero puede ser mejor. Ante eso puedes poner excusas o ser un futbolista que trabaja para ganarse el puesto. Yo siempre he sido de estos últimos. A veces he sabido que era mejor que el otro portero y no estaba jugando, ese es el momento en el que lo tienes que demostrar.

Este año tenéis una plantilla con muchos jugadores.

Hay que saber gestionar esa situación pero estoy convencido de que la competencia es necesaria. Ahí entramos los veteranos intentando mantener un buen ritmo de entrenamiento porque creo que eso es básico. El equipo que entrena mal nunca va a conseguir el objetivo y sobre todo en Segunda, donde los nombres no ganan. Tienes que mantener esa chispa del entrenamiento y creo que es bueno no saber hasta el final quien va a jugar. Luego hay otra cosa, yo he venido al Dépor para subir y a ganar todos los partidos. Si a mí me pasa algo y no puedo jugar yo quiero que el otro portero sea top y lo haga fenomenal. Yo lo tengo muy claro pero es cierto que los futbolistas que son muy egoístas no lo ven de esa manera.

Decía Juan Ramón López Muñiz en la primera jornada que viajar en autobús era una buena manera de decirle al equipo que estaban en Segunda División.

Esos son ejemplos de que los jugadores siempre se quejan por todo. Si vas en charter te quejas porque es pequeño o viajan aficionados y te “molestan” diez minutos (algo que es una tontería), si vas en vuelo comercial te quejas porque no vas en charter, y si vas en autobús alguno se pasa los tres días siguientes diciendo que se encuentra mal cuando es mentira. Además de estas cosas suelen quejarse los más jóvenes o los que menos han jugado en esos equipos. Es un poco esa mentalidad que hay ahora, aunque tengo la sensación de que poco a poco los equipos están intentando cambiar y recuperar un poco lo que teníamos antes y reflotar las canteras. Veo muchos entrenamientos del Fabril y creo que hay cuatro o cinco jugadores que con un poco de estabilidad pueden tener opciones de crecer. Este año es difícil que suban porque hay muchos futbolistas en la primera plantilla pero tienen que intentar crecer y destacar para poder llegar a jugar con el Dépor en Primera.

Tenemos el caso de Diego Caballo.

Se lo ganó él con su trabajo. Empezó la pretemporada en otra posición y se ha ganado esta oportunidad. Fue una pena la lesión de jugadores como Bicho o Carlos López. Son futbolistas que podían estar ahí. Edu es jugador del primer equipo, Francias está en el Elche y veo a Cobo y Pedro los porteros del Fabril que son muy buenos y pueden dar el salto. Lo importante es que se lo crean, trabajen y dejen las excusas de lado.

¿Te gusta la presión?

Me encanta. Y es una de las razones por las que he venido al Dépor. Me podía haber quedado en Sevilla y ver cómo iba la temporada pero no va conmigo. Necesitaba un cambio de aires y competir para sentirme importante. No hay nada más bonito que un ascenso. Conseguir la permanencia en Primera está muy bien pero no sales a la calle a celebrarlo. Aquí tengo un objetivo muy claro. Nos va a costar y sé lo difícil que es ganar cada domingo, pero si lo logramos la satisfacción va a ser enorme.

Tienes claro que viniste aquí para ascender.

Lo tengo muy claro. Es cierto que como equipo tenemos que ir partido a partido porque va a ser muy largo y difícil. Tenemos mucho que mejorar pero va a ser una satisfacción ver la evolución de este equipo. Se lesionan Valle y Quique, jugadores que serían titulares en todos los sitios y tenemos otros tres grandes delanteros. Eso no lo pueden decir todos los equipos y debemos aprovecharlo trabajando mucho y logrando el objetivo.

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