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Deportivo y Albacete, ¿dos equipos espejo?

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El Deportivo y el Albacete se miden este sábado en la final del playoff de ascenso a Segunda. Ambos conjuntos han sido dos de los mejores esta temporada en la Primera RFEF, como atestiguan sus clasificaciones. Y han alcanzado un alto nivel a partir de su intención de ser bloques propositivos, con la intención de dominar al rival a través del balón. Esta finalidad común, unida a hechos como el reciente pasado blanquiazul de Rubén de la Barrera, hacen que el aficionado mire a ambos contendientes como un duelo de estilos similares. Pero, ¿son el Deportivo y el Albacete realmente dos equipos espejo?

Para despejar esta incógnita, analizamos algunos aspectos de ambas escuadras desmenuzando sus características comunes y diferentes a partir de las diferentes fases del juego. Cierto análisis subjetivo más la objetividad que aportan los datos de Instat para poner en contexto a ambos equipos dentro de toda la Primera RFEF.

Fase ofensiva

Tanto el Deportivo como el Albacete son conjuntos que apuestan por el juego combinativo como rasgo más característico de su fase ofensiva. Ambos son equipos muy pacientes a la hora de enlazar pases para ir generando ventajas y provocar desequilibrios en el rival. Así lo demuestran tanto su número de pases por partido como su cantidad de posesiones. Los dos conjuntos acumulan en torno a los 500 pases, unos datos que solo el Andorra y el Barça B superan. Pero, sin embargo, son de los que menos posesiones promedian. ¿Por qué? Porque su tiempo medio por posesión es elevado. Es decir, no tienen prisa a la hora de progresar y ‘amasan’ mucho balón. No juegan a ritmos altos y minimizan la incertidumbre.

Sin embargo, el Deportivo promedia más ataques posicionales (en torno a 65) que el Albacete (no llega a los 60). Es decir, el cuadro albaceteño es todavía más pausado y controlador que el herculino. Esa calma, sin embargo, no es mala. Pues el Albacete finaliza unos 7 ataques posicionales con chut, por los aproximadamente 6 del Dépor.

Y todo pese a que los de Borja Jiménez son capaces de llegar a último tercio en muchas más ocasiones (más de 41 por menos de 36). ¿A qué se debe esto? Pues a su, probablemente, gran diferencia: el conjunto herculino no duda en ser mucho más directo que el Albacete en la zona de iniciación. Así, mientras es habitual ver cómo Mackay, Lapeña, Jaime o Granero golpean en largo, los centrales del Albacete tienen uno de los mejores datos en cuanto a efectividad de pase. De hecho, De la Barrera les pide que sean ellos los primeros en dividir para tratar de generar superioridades y dudas al rival. De este modo, mientras el Deportivo minimiza sus pérdidas en campo propio (12,11), el Albacete es uno conjuntos que más permite al rival recuperar en esas zonas cercanas a propia portería (17,65 pérdidas).

Analizando las zonas de ataque, el Albacete es uno de los conjuntos que más ataca por dentro, mientras que el Deportivo prioriza sus carriles exteriores, donde hay menos riesgos, algo a tener en cuenta en un playoff de ascenso a Segunda. El bloque coruñés prefiere el sector derecho; el Albacete, el izquierdo. Ahí habrá conflictos de intereses. Aunque el ‘Alba’ sabrá que el Dépor maneja parámetros de efectividad de cara a gol similares independientemente de la zona por donde trascurra la ofensiva. Algo que no sucede así en el conjunto albaceteño, que disminuye mucho su colmillo cuando ataca por su banda derecha.

Ya en cuanto a acciones de finalización, estas tendencias a la hora de atacar se ven reflejadas en los últimos pases. El Albacete es el conjunto que más pases de finalización promedia por partido. Mientras, el Deportivo apuesta por un mayor número de centros, ya que basa buena parte de su peligro en el remate de balones enviados desde espacios exteriores. Precisamente por ello es normal que el Albacete esté entre los mejores en cuanto a chuts por partido (12,16) y al cuadro coruñés le cueste superar la media de la Primera RFEF (11,17), pese a que solo el Real Madrid Castilla penetra más veces en el área enemiga.

En términos de pegada, ninguno de los conjuntos ha logrado destacar pese a ser dos colosos de la categoría. El Deportivo ha marcado lo que ‘debía’ (1,54 por 1,53 esperados por encuentro). Mientras, al Albacete le ha faltado puntería: ha materializado 1,38 goles por partido pese a generar ocasiones por valor de 1,59, siempre según el modelo predictor de Instat.

Balón parado ofensivo

Para completar el análisis de la faceta ofensiva, incluimos un breve análisis de las acciones a balón parado. Ninguno de los dos conjuntos es un gran generador de situaciones a balón parado, como reflejan las acciones a balón parado totales. Sin embargo, el Deportivo sí destaca en cuanto a córners producidos. Algo que precisamente se explica por su buen juego por fuera. Mientras, el Alba apenas genera acciones de saque de esquina, pero sí es muy peligroso en ellas, como demuestra su alta capacidad en el remate, gracias al poderío aéreo de cualquiera de sus centrales, de su medio Alberto o del punta Jordi Sánchez.

Transición ofensiva

Otro arma para dañar al rival es el contraataque. Tanto el Deportivo como el Albacete son dos equipos que, por su tendencia a disponer del balón más que su rival, no acumulan un gran número de contras. Sin embargo, el conjunto coruñés sí ha sido capaz de generar más peligro en estas transiciones ofensivas directas que el Alba. Así lo atestiguan tanto los datos de contraataques finalizados con tiros como de efectividad, donde el Deportivo solo está por detrás del Villarreal B, la Cultu y el Andorra. No mucho más bajo se sitúa el Albacete.

Es decir, no apostar por este mecanismo de ataque como método habitual no equivale a no ser dañino a través de él. Ambos conjuntos tienen, en mayor o menor medida, velocidad o pólvora arriba. Y así lo reflejaron en las semifinales del playoff de ascenso a Segunda: el Dépor, en su cuarto tanto y el Alba, en los dos que le marcó al Rayo.

Fase defensiva

Precisamente muy relacionado con la capacidad para transitar ofensivamente está la habilidad para presionar en fase defensiva. En este sentido, es lógico ver cómo ni el Deportivo ni el Albacete son dos equipos que destacan en cuanto al número de presiones, pues ambos conjuntos copan mucho balón durante sus encuentros, algo que buscarán mantener en esta final de playoff de ascenso a Segunda. Pese a ello, por su mayor tendencia a jugar en largo y un punto de agresividad algo superior sin pelota hace que el bloque de Riazor se sitúe en la media de competición en cuanto a presiones y a presiones efectivas por encuentro.

Lo mismo sucede si nos centramos exclusivamente en presiones altas: el Deportivo presiona arriba un mayor número de veces. Sin embargo, la efectividad a la hora de acosar al rival es muy similar entre ambos conjuntos. Es decir, tanto el Deportivo como el Albacete entienden cómo y cuando atosigar al contrario y sacan buen rédito de sus presiones altas. De hecho, son dos de los mejores cuadros en cuanto a efectividad en estas ‘high pressing’.

Por otro lado, en el apartado de disputas defensivas, las dos escuadras se acercan a la media de la competición en cuanto a ‘contundencia’ a la hora de ganar duelos, aunque ninguna de ellas se vea demasiado exigida en esta faceta. Lógicamente, por su estilo de juego y ambos promedian pocas situaciones de disputas defensivas.

Precisamente este buen hacer en defensa gracias a una correcta contundencia y a un alto dominio de los encuentros se ve reflejado en los datos específicos del área propia. El Deportivo fue el conjunto que menos goles esperados concedió de toda la Primera RFEF (0,81). Mientras, el Albacete promedió concesiones por valor de 1,11 xG.

Esta gran cifra del conjunto coruñés se basa en el hecho de que concedió muy pocas ocasiones. Y además, de baja calidad, como demuestra el promedio de xG por tiro del oponente de 0,09, el más bajo de toda la categoría junto al de la UD Logroñés. Es decir, de media cada chut del rival tenía un 9% de opciones de ser gol.

Mientras, el xG por chut del rival fue de 0,11 para un Albacete que, sin embargo, encajó menos goles de los que ‘debería’. ¿Por qué? Porque por cada gol en contra, su contrincante tuvo que generar ocasiones por valor de 1,32. Es decir, sus enemigos tuvieron menos pegada que los del Dépor. El cuadro blanquiazul simplemente promedió 1,05 goles esperados por gol en contra. Así, la escuadra coruñesa fue muy penalizada por sus contrarios. Y, pese a ello, acabó con buenos dígitos defensivos pese al cierto sufrimiento en el centro lateral. Este es uno de los males endémicos que el Deportivo y el Albacete comparten y que tratarán de ocultar en esta final del playoff de ascenso a Segunda. Se enfrentan dos equipos con puntos comunes en su propuesta de fútbol, aunque diferentes en los métodos.

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