Empezó bien el Deportivo el mes de abril. No obstante, con el paso de las semanas, el equipo fue disminuyendo su nivel hasta encontrarse con su primera derrota tras nueve partidos sin caer. En este mes, el cuadro herculino dejó encarrilada la permanencia y soñó ante la posibilidad de un playoff que se le ponía a tiro. Finalmente, la salvación se selló en la primera semana de mayo, mientras que la zona de playoff se fue alejando después de un mal final de temporada.
La única victoria del mes
Los blanquiazules empezaban el mes de abril jugando ante un rival espejo. Con los mismos puntos y solo un puesto por debajo llegaba el Cádiz a Riazor. La igualdad clasificatoria se trasladó al terreno de juego. El encuentro fue de ocasiones constantes y claras para ambos equipos. A pesar de las buenas oportunidades de las que gozaron ambos, los atacantes parecían no tener la mira ajustada aquella noche de domingo.
Después de más de 80 minutos en los que se mantuvo la igualada sin goles, apareció el Joker para actuar como un comodín con valor gol. Un centro muy pasado de Petxarroman fue rematado por Mella sin mucha potencia. Cuando parecía que la jugada ya moría, por la ventaja que tenía la defensa cadista, Barbero decidió luchar por la pelota y apretar a David Gil. El aquero visitante falló ante la presión, dejándole el balón a Yeremay. El canario golpeó rápido, pero Gil realizó una gran intervención para detener el disparo.
El segundo rebote le caería a Mario Soriano y el madrileño no perdonó. Controló con el pecho y sin dejarla caer enganchó una volea con su pierna izquierda. El disparo superó por arriba al guardameta y a los defensores amarillos, entrando hasta el fondo de la portería visitante. Este tanto resultó definitivo y le dio la victoria al Dépor en la noche en la que el Joker volvió a atacar.
Dos empates con sabores opuestos
Después de vencer al Cádiz, el Deportivo se colocaba a tan solo seis puntos de la zona de playoff. Llenos de ilusión viajaron los deportivistas hasta Miranda de Ebro para afrontar uno de los encuentros más duros de la temporada. El Mirandés, que hizo de Anduva un fortín, se situaba como uno de los mejores locales de la categoría y marchaba en los puestos de honor de la clasificación.
Fue un partido loco desde el inicio. Golpeó primero el Dépor en un comienzo brillante. Tras varios avisos en los primeros minutos, Diego Villares, asistido por Petxarroman, abrió el marcador a los tres minutos de encuentro. A partir de el gol, la presencia ofensiva de los blanquiazules disminuyó. Antes del descanso, el Mirandés tuvo sus oportunidades para igualar la contienda. La más clara fue desde los once metros. Lachuer mandó al palo un penalti dudoso que fue pitado a instancias del VAR.

Ya en la segunda mitad el Deportivo no pudo resistir sin encajar. Panichelli fue el verdugo de los visitantes después de firmar unos segundos 45 minutos bastante buenos. Ya había provocado el penalti de la primera mitad, pero en la segunda destacó más al participar de manera directa en los dos tantos de su equipo. Al poco de volver del entretiempo, le ganó la posición a Pablo Martínez y remató al larguero. El rechace lo esperaba Joel Roca para empujar la pelota a placer.
Tras el empate siguió apretando el Mirandés hasta que se pudo poner por delante en el marcador. De nuevo el VAR, llamó al colegiado para revisar un penalti a favor de los jabatos. Finalmente, el árbitro concedió la pena máxima por mano de Pablo Martínez. Esta vez Panichelli no falló y puso en ventaja a los suyos. Con el resultado en contra los blanquiazules se volcaron en ataque. Tanto va el cántaro a la fuente que se acaba rompiendo. En el último minuto de partido, Zakaria provocó un penalti que Yeremay cambiaría por gol para poner el 2-2 definitivo.
A pesar de haber perdido dos puntos con la zona de playoff, el empate no fue del todo malo por cómo y dónde se había conseguido. El que sí lo fue, fue el del fin de semana siguiente en Riazor. Un Tenerife con el agua del descenso al cuello llegaba a A Coruña en busca de apurar sus últimas opciones de permanencia.

El partido acabó sin goles después de unos 90 minutos de poca acción. La jugada más destacada llegó, de nuevo, desde el VAR. El colegiado principal fue llamado para revisar un posible penalti sobre Luismi Cruz. Tras verlo en la pantalla, el trencilla se mantuvo en su decisión de no conceder el penalti y amonestar al atacante visitante por simulación. Sobre el campo, apenas hubo acciones de peligro. Cantero, después de entrar en la segunda parte, fue el mejor de los visitantes. Mientras que Yeremay dejó destellos en un Dépor que no llegó a tirar entre los tres palos.
Una derrota en Santander con la que dejar de soñar con el playoff
Si quería seguir soñando con el playoff de manera realista, el Dépor necesitaba una victoria en Santander para no desengancharse definitivamente de la zona alta. Nada más lejos de la realidad. Con un guion muy similar al que se dio en el partido de ida, el Deportivo volvió a caer ante el Racing por el mismo resultado (2-1). En la primera mitad, se podría decir que el Dépor no compareció.
Los racinguistas fueron muy superiores durante los primeros 45 minutos. Abrió la lata Javi Castro en el rebote de un córner. En directo, el colegiado pitó falta en ataque. Finalmente, validó el gol a instancias del VAR. Para cerrar una primera mitad para el olvido, Karrikaburu haría el segundo en el tiempo añadido.
Tras el paso por vestuarios la dinámica cambió y fue el Dépor quien llevó el peso del partido. Yeremay anotó, pero el tanto fue anulado por un fuera de juego de Zakaria. Los blanquiazules siguieron insistiendo hasta que llegó el gol. A falta de cinco minutos, Genreau le ganó la posición a su marca y recortó diferencias con un potente disparo al palo corto.

Poco le duró la alegría al francoaustraliano. En el tiempo de descuento, el centrocampista pasó de la euforia por el gol a la tristeza por tener que abandonar antes el terreno de juego. Andrés Martín le robó la pelota y se plantaba solo ante Helton Leite. Genreau agarró al sevillano para impedir el ataque local y, al ser el último hombre, fue expulsado con tarjeta roja directa.
A pesar de los tres tropiezos consecutivos, el Deportivo se estableció en la comodidad de la mitad de la tabla. El playoff se había alejado hasta los nueve puntos, pero los puestos de descenso tampoco estaban cerca al haber conseguido poner un colchón de diez puntos sobre ellos.
