El jugador: Beñat Etxebarria

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Continúa la nueva sección de Riazor.org. En ella destacaremos un futbolista de la plantilla a la que se enfrente el Dépor esa jornada. No tiene por qué ser el mejor, tampoco el más guapo ni el más rico.

Beñat Etxebarria Urkiaga es, a sus 26 años, uno de los centrocampistas con más futuro del fútbol español. Pretendido por varios clubes, el vasco demuestra tener una calidad que otrora negaron que tuviera. Una carrera con obstáculos que pudo superar, un buen ejemplo de que ‘quien la sigue, la consigue’.

Sus inicios, como los de muchos otros cracks del fútbol, no fueron nada sencillos. Beñat estuvo cerca de quedarse en el camino, de ser una de las muchas ‘promesa fallidas’ que deambulan por los campos de Tercera División. Se formó en las categorías inferiores del Athletic de Bilbao, club en el que estuvo desde su llegada en edad alevín. Poco a poco fue quemando etapas, llamando la atención de los miembros de la cantera española por excelencia, hasta convertirse en una de las ‘perlas’ más codiciadas. Incluso llegó a hacerse un hueco en la primera plantilla, con la que debutó ante el Osasuna. Sin embargo, esta etapa de su vida futbolística no fue como había planeado.

Decepcionado por la falta de oportunidades, la calidad de su juego disminuyó considerablemente. El punto de inflexión llegó cuando su carrera se cruzó con Joaquín Caparros, un viejo conocido de la parroquia deportivista. El técnico utrerano creyó que Beñat no estaba preparado para la Primera División, y que lo que más le convenía era salir cedido en busca de ritmo. Su marcha no fue fácil, a pesar de que el propio jugador sabía que era lo mejor para su carrera. No había salido nunca de Bilbao, y su estilo introvertido provocaba que abandonar su tierra se convirtiese en algo muy complicado de realizar. Su destino final, la Unión Balompédica Conquense.

Una nueva oportunidad
Con todo, fue jugando en este nuevo club donde le llegó la oportunidad de cambiar el norte por el sur. Miguel Valenzuela, responsable por aquel entonces de la cantera del Betis, había viajado para ver un encuentro entre Conquense y Granada, con intención de ojear a futbolistas del club granadino. No obstante, quién llamó su atención fue un joven y descarado mediocentro del club de Cuenca. Al término del encuentro, Valenzuela se acercó a Beñat con la intención de preguntarle por el número de su representante, buscando entablar conversaciones para estudiar su contratación. “Termino contrato en junio”, contestó Beñat con rotundidad.

Acabó fichando por el Betis, a donde llegó para ocupar un puesto en el Betis ‘B’. Durante un tiempo estuvo olvidado en el filial, del que parecía que tampoco iba a salir. Pero las circunstancias del club, con lesionados y una situación institucional convulsa, motivaron que Pepe Mel se decidiese por recurrir a él, dándole la alternativa en la Copa del Rey. No defraudó, con un debut que provocó la admiración de su técnico y de sus nuevos compañeros. De eso hace ya tres años, tiempo durante el que se ha ido asentando en el club verdiblanco, ganando en madurez y mejorando su juego, hasta convertirse en uno de los jugadores más importantes.

Ahora, parece que su futuro puede estar lejos del club sevillano. Novias no le van a faltar en el mercado de verano, e incluso se habla ya de equipos ingleses o hasta de un posible regreso al Athletic. Lo que está claro es que, tras unos inicios complicados, por fin estamos ante uno de los jugadores con que más va a dar que hablar del fútbol español.

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