El Jugador: Gary Medel

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Sigue la nueva sección de Riazor.org. En ella destacaremos un futbolista de la plantilla a la que se enfrente el Dépor esa jornada.

Le llaman ‘Pitbull’ porque no se arruga ni se achica ante nadie, por muy grande y fuerte que sea el adversario al que se enfrente ese fin de semana sobre el verde. Le llaman ‘Pitbull’ por dar todo por su equipo, por recorrer todos los kilómetros que no recorren sus compañeros, por hacer el trabajo sucio que nadie quiere hacer, por barrer su parcela. Le llaman ‘Pitbull’ por abarcar mucho campo, por no tener descanso ni en la más plácida tarde. De hecho, para él, no hay tarde plácida. Le llaman ‘Pitbull’, al fin y al cabo, por ser un perro de presa.

Gary Alexis Medel (Santiago de Chile, 03/08/1987) lleva siendo un box-to-box desde su infancia, desde que cumplió los 12 años y la Universidad Católica –uno de los clubes punteros de su país- lo reclutó para sus filas. También lo fue en Boca Juniors cuando los xeneizes se hicieron con sus derechos, y lo está siendo en Sevilla estas tres las últimas temporadas. Daba igual que el entrenador contase con él en el centro del campo, en el puesto de central o incluso como lateral en sus inicios, Medel su trabajo lo tenía bien claro. Para él no irían las rosas y sí las espinas. Su trabajo sería el de destruir, el de despedazar el juego del rival. Los focos no serían lo suyo.

Sin embargo, hubo dos tardes en su carrera que el ‘Pitbull’ decidió ocultar su manto, y como si de carnavales se tratase se disfrazó de Cenicienta. Sucedió hace tiempo, pero merece la pena recordarlas.

Dos tardes importantes, dos grandes Clásicos. El primero en su país de origen, en agosto de 2007, con la Universidad Católica en el Estadio Nacional de la Universidad de Chile. Medel marcó los dos tantos que significaron la victoria en el campo del eterno rival y el segundo lo recuerdan las crónicas chilenas como “el gol de año”. Una volea alta, casi sin ángulo y que se colaba por un espacio imposible. Lo repitió en Argentina, en 2010, esta vez con la camiseta de Boca frente a River Plate en un partido histórico, ya no solo por la enemistad entre ambos conjuntos, sino por ser el primer y único Clásico suspendido por culpa de la intensa lluvia. En la reanudación cuatro días después, el chileno volvió a sobresalir por encima de otros nombres como Martín Palermo o Juan Román Riquelme y otro doblete suyo permitió a su club festejar por todo lo alto. Esa tarde, no obstante, se cansó de ser Cenicienta. Acabó expulsado al pelearse con la estrella millonaria Marcelo Gallardo. Desde esa tarde, ya nunca más dejó de ser ‘Pitbull’.

Sobre el Autor

Periodista. 1986. 10 años en Riazor.org. Ahora, en BeIN Sports y GOL.

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