Fue allá por el mes de enero cuando, tras uno de esos partidos que puede señalarse como punto de inflexión hacia el ascenso, el Deportivo 2-0 Ponferradina, Pablo Vázquez ponía los focos sobre «el Señor Daniel Barcia». El canterano volvía a la titularidad y completaba un encuentro notable, lo que fue tónica habitual durante el año después de superar su primer mal partido jugando como lateral ante el Celta Fortuna. Después de un verano en el que apuntaba más crecimiento todavía, el sábado recibió la primera llamada de Idiakez y ese «señor» respondió de nuevo con nota en su estreno en el fútbol profesional.
El penalti en el descuento, con el equipo todavía en shock después del gol encajado, no emborrona lo que fue una actuación destacada del joven central. En los que eran sus primeros minutos en Segunda, mostró personalidad con la pelota y cometió pocos errores, formando una pareja solvente junto a Pablo Vázquez. También contundencia, no siendo regateado en ninguna ocasión y ganando 5 de los 6 duelos aéreos que disputó. La actuación habría sido de Matrícula de honor si hubiera podido arreglar el desaguisado de Petxa en el 0-1, cuando tomó la decisión, seguramente acertada, de contemporizar ante Sancris y el disparo del jugador del Burgos terminó pasándole por entre las piernas.
Sangre joven en el lado izquierdo de la defensa
La entrada de Barcia no fue la única novedad en el once, ya que Idiakez decidió cambiar el 50% de la línea defensiva – además de mover a Ximo a la derecha -, apostando también por la juventud en el lateral zurdo. Ahí entró Rafa Obrador, que al igual que Barcia dejó buenas sensaciones en su primera titularidad. En su caso, los mayores problemas fueron físicos, ya que tuvo que pedir el cambio en la segunda parte, justo cuando empezaba a soltarse y había llegado varias veces a línea de fondo.
Si precisamente esas molestias no lo impiden, todo hace pensar que ambos repetirán el próximo viernes en el Belmonte para consolidar ese cambio de guardia en la zaga.
