Pocas veces un rival llega a una cita tan importante con tantos frentes abiertos a la vez. El Sporting de Gijón, que recibe este sábado al Deportivo en El Molinón (21:00 horas, GOL y TVG), atraviesa una de las semanas más complicadas de su temporada: derrota en Las Palmas, varios inquilinos en la enfermería y una afición enfrentada al club. Los coruñeses llegan de doblegar en los últimos minutos al Zaragoza, buscando una victoria a domicilio.
Una enfermería con bastantes inquilinos
Esta mañana, en la primera sesión de la semana en Mareo, ha habido una doble noticia positiva para Borja Jiménez: tanto el portero Rubén Yáñez como el central Andrés Cuenca han trabajado al mismo ritmo que el grupo por primera vez tras sus respectivas lesiones. Un avance claro en su recuperación que abre la puerta a que ambos puedan llegar al partido del sábado, aunque todavía es pronto para garantizarlo. El cuerpo técnico rojiblanco irá midiendo su respuesta al aumento de carga durante las sesiones de esta semana antes de tomar una decisión.
Si Yáñez no llega, el Sporting tendrá que recurrir de nuevo a Christian Joel, portero de cantera que ha respondido con solvencia pero que no tiene el bagaje ni la personalidad del titular bajo palos. Una diferencia que puede ser determinante para el ataque blanquiazul, el más peligroso a domicilio de toda la categoría.
Las bajas seguras de cara al sábado son tres, y todas de larga duración. Mamadou Loum, el pivote físico que ordena y destruye en la medular rojiblanca, sigue fuera por lesión sin fecha de regreso. Nacho Martín fue operado quirúrgicamente este pasado lunes en Vitoria y regresó ayer a Gijón para iniciar su recuperación. Y Andrés Ferrari, el delantero uruguayo fichado en invierno, se fracturó el peroné ante el Castellón hace apenas dos semanas y no volverá a vestirse de corto esta temporada. Ante tantas bajas, Borja Jiménez ha tirado de cantera: tres jugadores del Sporting Atlético se han mantenido en la dinámica del primer equipo esta semana, entre ellos el extremo mexicano Joshua Mancha, novedad en el grupo tras la nueva lesión del juvenil Nico Riestra el fin de semana.
La derrota en Las Palmas y el árbitro en el punto de mira
Borja Jiménez llegó a la rueda de prensa del domingo pasado con el enfado visible. El Sporting cayó en Gran Canaria y el técnico cargó contra la gestión del descuento arbitral, calificando los cuatro minutos añadidos de «auténtica aberración y una broma». Se autocriticó por la primera parte, pero el tono de su comparecencia no fue el de un equipo que llega cómodo a un partido de estas características. Los rojiblancos necesitan ganar para no perder de vista el play-off, lo que añade presión a un vestuario que ya tiene demasiados frentes abiertos.
La rebelión de la Mareona
Si el estado deportivo del Sporting ya es delicado, lo que ocurre en las gradas es directamente insólito. La afición rojiblanca, encabezada por los Ultra Boys y secundada por las peñas organizadas, ha convocado un boicot al partido y llama a sus propios abonados a no acudir a El Molinón. El motivo: la decisión del club de designar la visita del Dépor como el Día del Club, obligando a los abonados a pagar un suplemento de más de 20 euros para asistir. El Sporting rectificó esta semana anunciando que el Día del Club desaparecerá en la próxima campaña, pero la medida llegó demasiado tarde para apagar el incendio.
El resultado de todo este caos interno es que el partido, declarado de alto riesgo por la Comisión Antiviolencia, podría ofrecer una imagen nunca vista en El Molinón: las gradas locales semidesiertas mientras el rincón visitante —y buena parte del resto del estadio— luce de blanquiazul. Desde el lunes, cuando el club abrió la venta al público general, ya se habían colocado más de 2.000 entradas, con muchas de ellas en manos de aficionados del Dépor.
La declaración de alto riesgo implica además que no habrá venta en taquilla el día del partido y que está prohibido portar simbología visitante fuera de la zona habilitada, pero eso no va a frenar a una afición blanquiazul que lleva días volcada en hacerse con su localidad.
Un Dépor que busca seguir siendo fiable a domicilio
El Deportivo llega al partido en segunda posición, con la ventaja del ascenso directo en el bolsillo y con cuatro victorias en los últimos cinco partidos. Cierto es que también tiene sus propias ausencias: Stoichkov cumple sanción, Noubi está con Bélgica sub-21, Mella se pierde lo que resta de temporada y Loureiro es duda. Pero el estado anímico del equipo de Antonio Hidalgo, que remontó al Zaragoza en el tramo final del partido, es radicalmente distinto al del rival.
El sábado, El Molinón puede ser el escenario de algo que pocas veces se ve en el fútbol: un equipo visitante más arropado que el local. El Deportivo tiene la oportunidad de aprovechar no solo las bajas del Sporting, sino también el ambiente enrarecido que rodea al rival para dar otro paso firme hacia el objetivo de la temporada.
