Óscar Gilsanz es un hombre de costumbres. Con su ya reconocible 4-2-3-1 suele confiar en los mismos once jugadores para cada uno de los partidos que juega el Deportivo. Con la salvedad de cambios puntuales, ya sea por las bajas sufridas o por las características del rival, la columna vertebral del equipo no sufre modificaciones, dejando a bastantes jugadores en la recámara y con pocos minutos.
A pesar de reconocer la falta de minutos de ciertos jugadores, el técnico betanceiro aseguró destacó la buena labor de los que cuentan con un minutaje menor. «Es buena señal que el entrenador sea injusto con los que no juegan. Están haciendo un buen trabajo, pero también lo están haciendo los que están por delante. Sería más preocupante para el equipo que fuera injusto con los que juegan, porque no lo merecen. Cuando un equipo funciona bien, los que no están jugando también están bien y ponen el listón muy alto durante la semana de entrenamientos. Esas oportunidades en forma de bajas de los jugadores con más minutos, son demostraciones de que el que no estaba jugando está perfectamente preparado para dar ese mismo nivel, me satisface mucho cuando eso pasa», destacó.

Tomando el guante lanzado por Pablo Vázquez esta misma semana en rueda de prensa, Gilsanz personalizó esta situación en Jaime, al que ensalza como un gran profesional. A pesar de no haber gozado de ninguna titularidad en toda la temporada, el preparador elogió al central andaluz.
«Lo explicó Pablo Vázquez perfectamente. Todo el mundo quiere jugar, Jaime también. No está teniendo esos minutos, pero hay pocos jugadores tan importantes en el equipo como él. Además es un gran futbolista que no está teniendo muchos minutos porque hay otros que están rindiendo a un gran nivel, pero eso pasa también con el resto», comentó.
El estilo de juego por encima de los jugadores
Con la idea de que la forma de jugar está por encima de los jugadores que salten al campo, Gilsanz ha logrado tener enchufado a todo el equipo. Esto se ha podido demostrar en estas últimas semanas en las que «faltan dos laterales y un central, salen tres jugadores con menos minutos y rinden a buen nivel».
«El estilo de juego va más allá de un jugador u otro. Nuestra obligación como entrenadores es tratar de magnificar las cosas buenas y cubrir las situaciones que no son tan facilitadoras para sus condiciones. En ello estamos. A veces cambiando posicionamientos, pero creo que la manera de jugar y el estilo de juego es el mismo«, explicó.
Con el caso de Pablo Martínez y Dani Barcia, ejemplificó las diferencias que puede haber entre futbolistas y defendió la idea de aprovechar las diferentes virtudes de cada uno de los jugadores.
«Con un futbolista o con otro, con Pablo y Dani pasa igual, ganas unas cosas pero pierdes otras. Tenemos que aprovechar cosas muy buenas que tiene Pablo con balón. El equipo está en un buen momento en esa primera zona de construcción, más allá de que contra algunos rivales sea más difícil por diferentes motivos. En cada partido te vas adaptando a lo que el rival te pide. Como con cualquier cambio de futbolistas, pierdes unas cosas y ganas otras», concluyó.
