A velocidad de crucero. El Deportivo venció por la mínima al Cádiz en Riazor para irse a los 48 puntos y tener la salvación a tiro de piedra. Contra los gaditanos el conjunto coruñés sumó su segundo triunfo consecutivo, el séptimo sin conocer la derrota y tres puntos más bajo las órdenes de un Óscar Gilsanz como gran artífice de esta sensacional dinámica.
Desde su debut en el banquillo deportivista en la jornada 13 ante el Cartagena (1-5), el técnico betanceiro ha impulsado al Deportivo hacia la tranquilidad de la permanencia. Con él a los mandos, el cuadro blanquiazul ha sumado 38 puntos o, lo que es lo mismo, ser el tercer mejor equipo de la categoría desde el pasado 2 de noviembre. Solo Levante con 41 puntos y Elche con 42 – con un partido menos – superan a los de Gilsanz en este período.

Con los pies en el suelo pero con licencia para soñar
«Sin poner el foco en la clasificación» pero con la «idea clara de volver a Primera» afronta Gilsanz un 2025 donde el Deportivo sigue siendo de podio. El conjunto herculino ha cosechado en su casillero 23 de 39 puntos posibles, el tercero en esta segunda vuelta. De nuevo Elche y Levante se encuentran únicamente por encima de los blanquiazules.
Las estadísticas así lo corroboran. El Deportivo ha sido capaz de adaptarse a una categoría tan exigente como LaLiga Hypermotion, encontrando una regularidad sorprendente para un recién ascendido. De aquellas desconexiones al inicio de curso que pagaba muy caro, a una fiabilidad y capacidad de competir ante cualquier rival que se le ponga enfrente.
Explotando la mejor versión de los Yeremay, Mario Soriano, Villares y compañía, Gilsanz lleva al Deportivo hacia una salvación holgada. Con nueve puntos sobre el descenso y a tan solo seis del playoff, el conjunto coruñés y su afición tienen permiso para soñar con cotas más altas que, a inicios de curso, parecían inimaginables.
