No ha demostrado ser Idiakez desde su llegada al Deportivo un entrenador al que le guste especialmente retocar el equipo semana a semana. Ni eso, ni tampoco intervenir en exceso durante los partidos, retrasando al máximo las sustituciones y en muchas ocasiones dejándose cambios en la guantera. Por eso, los futbolistas a sus órdenes saben que bajar escalones en la rotación puede significar pasar al ostracismo, justo la situación que amenaza ahora a Hugo Rama y Davo.
Los dos jugadores fueron importantes la pasada temporada en el Dépor. Primero como titulares y después como jugadores ’12 y 13′, siendo las soluciones a las que el técnico echaba mano en los segundos tiempos. La llegada de refuerzos apuntaba a reducir su participación, pero la tardanza de los mismos les permitió mostrarse en pretemporada e incluso tener presencia al inicio de liga. Pero ya no.
Tanto el centrocampista como el atacante están perdiendo protagonismo a medida que avanzan las jornadas desde que se cerró el mercado e Idiakez va contando con más herramientas. Así, Hugo Rama no juega desde el 23 de agosto ante el Huesca, mientras que la última aparición de Davo fue ante el Racing de Ferrol. 19 minutos suma el asturiano y únicamente 5 el gallego, siendo uno de los futbolistas de la plantilla con menos participación sólo por delante de Jaime (1′), Barcia, Patiño y Eric Puerto, estos tres todavía en blanco.
Bouldini y Cristian Herrera, las excepciones
El técnico no ha recurrido a ninguno de los dos ante Granada y Córdoba, por lo que la tendencia apunta a mantenerse a medida que se vayan entonando los nuevos fichajes como Gauto, que suma 11 minutos, o el propio Patiño, que además tiene una zona de influencia similar a la de Rama.
Con los que sí ha roto su norma Idiakez es con Bouldini y Cristian Herrera. Ambos están contando desde el primer momento. El marroquí acumula ya 113 minutos y fue titular en el Arcángel, mientras que el canario, que estuvo sin equipo toda la pretemporada entrenando por su cuenta, ha sido una de las primeras opciones para refrescar el ataque en las dos últimas jornadas.
