Krohn Dehli: orgullo contra físico

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Que Michael Krohn Dehli siga jugando hoy día al fútbol en la élite habla mucho y bien de su profesionalidad. Su principal característica, la que hizo que Emery apostara por él para arrebatárselo al Villarreal en el mercado veraniego de 2015 y en la que confío Berizzo para pedirle que se quedara en Nervión el pasado verano a cumplir el año que le quedaba en lugar de hacer las maletas. Lo tenía todo acordado con el Levante, pero el danés aceptó echar una mano a su ex entrenador y el destino ha querido que haga las maletas un mes después del Toto.

Para definir a Michael Krohn Dehli hay que remontarse a sus dos gravísimas, y consecutivas, lesiones de rodilla y obviar que estuvo un año sin competir entre abril de 2016 y el de 2017. En Donetsk, en plena semifinal de la Europa League que acabaría ganando el Sevilla al Liverpool, Krohn Dehli sufrió una fractura-arrancamiento del polo inferior de la rótula izquierda. Una lesión escalofriante, que tuvo su reflejo en la otra pierna. Cuando el danés volvía a pisar el césped, en enero, era intervenido de la rotura compleja del menisco externo de la rodilla derecha.

Con dos lesiones graves, una en cada rodilla, nadie apostaba porque Krohn Dehli volviera a jugar en la élite. Todo apuntaba a retiro dorado en Liga menor o incluso definitivo. Pero contra todo pronóstico, Krohn Dehli acabó teniendo minutos en los últimos partidos de la 16/17. El Sevilla se jugaba poco y, como suele ocurrir con irrupciones en los tramos finales de los cursos, Krohn Dehli pareció ser lo que el Sevilla había necesitado todo el año. Y de ahí, su continuidad este curso en el Sánchez Pizjuán.

Krohn Dehli sale del Sevilla porque Montella no lo ve físicamente como sí lo veía Berizzo. El italiano no considera que un hombre con las rodillas del danés pueda competir al nivel de exigencia que la acumulación anual de partidos del Sevilla supone. Berizzo, en cambio, sí lo veía, puesto que el argentino consideraba al danés de la misma forma que Unai Emery: un jugador número 12 que puede cubrir varias facetas en el centro del campo y que nunca va a dar una nota menor a un aprobado en partido alguno.

Futbolísticamente, la falta de continuidad este curso no ha permitido hacer muchas comparaciones respecto al futbolista que era antes de sus lesiones. Sí ha demostrado ser un comodín en el centro del campo, donde sigue sin rehuir ningún tipo de batalla, dando equilibrio y cierta clarividencia a la hora de sacar el balón. Por contra, la llegada al área rival y su influencia a la hora de generar peligro en terreno contrario ha disminuido. Si con minutos y continuidad en el Deportivo recuperará su faceta atacante, es una incógnita.

Krohn Dehli fue usado por Emery caído en banda izquierda en su sistema de 4-2-3-1, para que partiera desde la misma y se asociara con Banega. Sampaoli, el poco tiempo que lo tuvo, lo utilizó dentro del caos de mediapuntas que solía alinear, mientras que para Berizzo fue interior en su 4-3-3. 19 son los partidos que ha disputado Krohn Dehli esta temporada, 10 de ellos como titular. Completos, y ahí está la clave de su momento, ninguno.

De este modo, el Deportivo incorpora una pieza que puede ayudarle en el juego en el centro del campo, pero a la que le falta fondo para poder jugar de pivote defensivo único o para llevar la responsabilidad de la creación. El actual Krohn Dehli es un jugador número 12, de los que todo entrenador quiere tener en su equipo y que puede engranar bien en una sala de máquinas. El motor, para su desgracia, hace tiempo que no puede serlo.

Perfil de José María López, periodista del Diario As en Sevilla.

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