Otro día más con la miel en los labios en Riazor. Ante el Córdoba, el Deportivo volvió a las andadas en Riazor, en un encuentro en el que se volvió a quedar con la miel en los labios. Tras cosechar un triunfo con mucho oficio en el Tartiere, el equipo coruñés regresó a su feudo con la esperanza de trasladar esas buenas sensaciones a domicilio en resultados positivos ante su afición. Sin embargo, como si del día de la marmota se tratase, los blanquiazules se quedaron a las puertas de la victoria frente al conjunto andaluz.
Deportivo y Córdoba regalaron un encuentro con propuestas valientes en el que, como viene siendo habitual en Riazor, los de Óscar Gilsanz tuvieron que remar contracorriente. Y no es la primera vez que le ocurre al cuadro blanquiazul. De los 15 partidos jugados hasta la fecha en A Coruña, en nueve ocasiones el conjunto herculino empezó por debajo en el marcador.
De esos nueve partidos en los que tuvo que ir a remolque en Riazor, solo en una ocasión logró darle la vuelta al resultado frente al Castellón (5-1). Ante Eldense, Sporting y Córdoba conseguiría rescatar tan solo un empate un Dépor que es, con 18 puntos en su casa, el sexto peor local del campeonato.
Una estadística que es el fiel reflejo de las dos caras del Deportivo esta temporada. De la versión fiable y letal a domicilio, a las dudas y falta de colmillo en su feudo. En una categoría tan igualada como LaLiga Hypermotion, abrir la lata gana una trascendencia máxima. Sin embargo, el Deportivo no está siendo capaz de reproducirlo en Riazor, lo que ha hecho que en numerosas ocasiones se haya visto obligado a remar contracorriente.
Así, tan solo el Racing de Ferrol y el Cartagena, dos equipos que prácticamente saben que el próximo curso estarán en Primera Federación, manejan peores cifras que el Dépor en cuanto al número de partidos como locales en los que han recibido el primer gol.
