Marchena guarda el machete

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El jugador andaluz venía con una fama de duro que los números avalaban. Sin embargo, en su temporada número 15 como profesional, el futbolista acumula los registros más ‘limpios’ de su carrera.

Cuando el Deportivo hizo oficial el fichaje de Carlos Marchena para la presente temporada, muchas voces comentaron que se trataba de un mal negocio. El jugador se había ganado la enemistad de la grada por su fama de duro y sus múltiples desencuentros con los jugadores rivales, algunos de ellos en los siempre polémicos Valencia-Deportivo. La rivalidad con el conjunto ché durante las últimas dos décadas, hizo el resto, ya que el andaluz defendió durante nueve temporadas la camiseta del equipo de la capital del Turia.

Los siempre fríos números eran esta vez un claro indicativo de que la fama se la había ganado a pulso. Durante sus 15 temporadas como profesional, entre Sevilla, Benfica, Valencia y Villarreal, Marchena tuvo una media de una tarjeta amarilla cada 250 minutos, es decir, cada menos de tres partidos. Curiosamente, su peor registro data de la temporada pasada, precisamente la campaña en la que menos minutos estuvo sobre el campo. En los 771 minutos que vistió la camiseta del Villarreal, sumó siete amarillas, una cada 110 minutos.

Su segundo peor dato también coincide con la segunda vez que menos minutos jugó, los 1071 de la temporada 98/99 en Segunda División con el Sevilla. El central recibió una amonestación cada 133 minutos. Sin embargo, parece que la continuidad le sienta bien, ya que sus temporadas con menos problemas de amarillas corresponden con las que disputó más minutos. Su récord hasta ahora, una cartulina cada 426 minutos en la temporada 2003/2004 tras ser pieza clave en el Valencia que logró el título de Liga y solo 27 goles encajados.

Con la camiseta blanquiazul, en el Teresa Herrera bien pudo ser expulsado en la primera parte, pero el árbitro consintió que siguiese jugando. Ese partido, el primero que la afición pudo ver de Marchena como deportivista, incrementó las dudas sobre él. Unas dudas que siete partidos después ha disipado. Es el único jugador, junto a Abel Aguilar, que ha disputado todos los minutos hasta ahora, y el único que se ha salvado de las críticas en la parcela defensiva. Al ritmo que lleva, de solo una tarjeta en los 630 minutos jugados, pulverizaría en más de 200 minutos su temporada menos tarjetera.

¿Un dato positivo o negativo?

Pues no está muy claro. En principio, que un jugador importante como él no se cargue de amonestaciones siempre es bueno. Sin embargo, también puede ser un síntoma de la poca contundencia del equipo. Resulta difícil de explicar cómo un equipo recién ascendido es el segundo equipo que menos faltas ha cometido (77), solo por detrás de un Barcelona (70) que de tanto que tiene el balón casi no necesita hacerlas. También marcha segundo el Deportivo en el juego limpio, con 15 amarillas y ninguna roja por detrás de los catalanes (12).

Resulta paradójico además, que el equipo más veterano de la Liga con una media de edad de 27,97 años no haya demostrado hasta ahora la picardía necesaria para competir al mejor nivel en Primera División. No siempre para defender mejor hay que hacer más faltas, pero sí que es síntoma de equipo rocoso y difícil de batir, algo que los blanquiazules no están demostrando.

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