El Fabril consiguió superar al Sámano en un partido que basó en tres pilares: competir, resistir y golpear en el momento justo. El filial blanquiazul superó por la mínima al Sámano (1-0) en Abegondo y, de paso, recuperó el liderato de Segunda Federación gracias al tropiezo del Oviedo Vetusta. Un triunfo sostenido por un Hugo Ríos que mantuvo su puerta a cero.
No fue un partido sencillo, como ya había avisado Manuel Pablo en la previa. El Sámano hizo lo que se esperaba, ser un equipo ordenado, replegado y con un plan muy claro: cerrar espacios, juntar líneas y buscar el error a la contra. El Fabril asumió el mando desde el inicio, pero le costó encontrar grietas en el entramado visitante. Buscaron mover el balón, aunque por momentos con acciones demasiado previsibles, y las llegadas no terminaban de traducirse en ocasiones claras.
De hecho, los mayores sobresaltos del primer tiempo llegaron en la portería blanquiazul. Un disparo lejano que se estrelló en el poste y alguna acción mal defendida obligaron a Hugo Ríos a intervenir para sostener al equipo en los momentos de mayor incomodidad. Tras el descanso, el Fabril necesitaba paciencia y también profundidad.
Así fue como en la segunda mitad, el juego se volcó más hacia la derecha dándole protagonismo a Quique Teijo. De una de esas incorporaciones llegó el tanto. Un centro para que Nsongo Bil pusiera el 1-0 en el electrónico de Abegondo.
La ventaja le dio tranquilidad a un Fabril que no pudo relajarse en ningún momento. Los visitantes se estiraron, provocando más espacios que pudieron aprovechar los coruñeses, pero también hubo algún susto que obligó a intervenir a Hugo Ríos. Los cambios de Manuel Pablo le dieron aire, para sostener a un rival que terminó el encuentro con uno menos tras una acción en los minutos de prolongación.
El Fabril supo sufrir y aprovechó el momento. El liderato está de vuelta con los de Abegondo.