Aunque no está siendo un año de muchas victorias del Dépor, son varias las voces del vestuario que han apelado a mantener la calma cuando se dan estas situaciones. El objetivo no es otro que proteger anímicamente a la plantilla para evitar golpes duros como el de hace un par de semanas ante el Eldense, precisamente después de haber cosechando previamente dos triunfos consecutivos ante Eibar y Almería.
Una vez consumada la derrota en el Nuevo Pepico Amat, el técnico Óscar Gilsanz hizo referencia a la pérdida de perspectiva que se podía haber generado antes de ese encuentro: «Cuando vienes de dos victorias consecutivas la cabeza te puede engañar y pensar que lo que te hizo sacar seis puntos te puede hacer ganar, pero no es así». Una sensación que también llegó a parte de la afición, ilusionada con la posibilidad de ver a su equipo dando un salto en la clasificación. Nada más lejos de la realidad.
Pero el entrenador de Betanzos no ha sido el único en hacer una reflexión de este estilo. Esta misma semana Pablo Vázquez insistía en al necesidad de controlar la euforia cuando se gana en dos jornadas consecutivas. «Cuando ganas dos partidos y le metes tres al Almería la euforia te invade, la gente se lo cree y enseguida te viene el hachazo«, explicó en rueda de prensa.
Sin embargo, el valenciano saca una lección positiva: «El míster nos transmitió al día siguiente del partido frente al Eldense que era un buen punto para saber que no somos tan buenos, que cada partido se compite de una manera y que no lo hicimos bien allí». Una base a partir de la cuál seguir mejorando para conseguir el claro objetivo de la permanencia. «Hay que mirar hacia donde estás más cerca», sentenció el capitán Diego Villares en Elda.
Un mes importante para el objetivo
Ante el Huesca, Pablo Vázquez fue capaz de recuperar el nivel al que rindió durante la primera vuelta, ofreciendo unas buenas sensaciones en un momento que califica de un «importante», pues «luego en el último tramo ya sientes que el margen de error es mínimo». Así las cosas, apuesta por sumar cuanto antes los puntos necesarios para llegar a las últimas semanas del curso con los deberes hechos.