Orden y talento

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‘Verdades desde San Amaro’ es la columna de opinión que mensualmente escribe Gonzalo Soto en Riazor.org. Os ofrecemos una nueva entrega con su particular visión.

Un equipo que desee ascender, debe reunir dos parámetros esenciales, que den consistencia a los resultados. Orden en defensa y medio centro, situación que deja en desamparo al equipo cuando el orden se descompone. Talento lo tiene de sobra: Guardado, Salomao, Valerón, Bruno Gama, incluso a pinceladas Lassad. Si no se emplean con criterio, es obvio que difícil será ganar y para ascender, lo importante es sumar, el resto son tópicos y milongas de arrabal. Dentro de los males menores, el empate contra el Nástic supone un punto más en la botella medio llena. La exigencia desde las gradas cada día será mayor, mucho más si los puntos no llenan el saco del ascenso. Hay que llegar a diciembre en números de ascenso, no de Fase. Músicos y director deben afinar los instrumentos para no perderse entre las notas

Los tiempos son importantes, por esa razón toca unir, haciéndolo desde la prudencia y sobre todo, del cariño que uno le tiene al Real Club Deportivo de La Coruña, por esa razón critico lo que no me gusta desde principio de la competición liguera, en un equipo que, carece de personalidad sobre el terreno de juego y que tiene dependencia de Juan Carlos Valerón. Intereses espurios arremetieron contra mi persona por decir lo que estaba apreciando, digo y escribo cara a cara, como así se lo he dicho, en ruedas de prensa a jugador y entrenador. Esconderse en la cobardía de un foro o detrás de una cebolleta, solo los necios lo hacen. Decir la verdad de miles de aficionados, no es ir contra este u otro jugador, o entrenador. Los aficionados me ayudan a ver la realidad sin árboles al inicio del bosque, palpo esa realidad sin mesa y mantel y no defiendo al entrenador sin razonamiento para obtener más notoriedad. Cada persona tiene su criterio o interés, el mío es ayudar desde mi pequeña parcela a que el Deportivo recupere la categoría perdida. Poniendo una venda en los ojos de manera intencionada o torticera para darle por el palo a quienes no desean asumir la realidad para enmendarla, flaco favor le hacen al Deportivo y a la meta, que no es otra, por repetitiva no quede: ASCENSO. La caída, si no se remedia ahora, puede ser mortal de necesidad, luego los que hoy me tachan de anti no se que, dirán que ellos ya lo decían o sabían. Menos mal, que en la era tecnológica es difícil engañar a quienes sin forofismo, ni comidas por medio, desean el ascenso del Deportivo.

Existe una realidad y es el “seguro del descenso” que permite esta temporada tener la plantilla actual, si no se asciende, jodidos vamos la próxima, por esa razón hay que dejarse de guerras cainitas y arrimar todos el hombro para lograr el objetivo

Los resultados son jueces que dan o quitan razones. Unos dicen que ataco a Oltra de manera desaforada y otros que soy demasiado blando a la hora de preguntar. Ni lo uno, y menos lo otro, simplemente pregunto lo que otros muchos callan por interés o por otras razones inconfesables, traslado la inquietud de los deportivistas a las ruedas de prensa, ellos no pueden hacer preguntas en vivo y en directo, para eso estamos los que nos dedicamos al noble oficio de infomar. Soy narrador de la actualidad, no un sabio que todo lo sabe, a muchos le falla la bola de cristal y van al rebufo de mi amigo Platero.

Se puede perder jugando de maravilla, o ganar sin dar un palo al agua, por esa razón, los entrenadores están sometidos a la dictadura de los resultados, no al juego. De continuar dando palos al aire, se pedirán soluciones desde la grada.

Tampoco voy hablar de los jugadores, a mi el humo de las buenas intenciones después de los partidos, me deja ver las carencias, actitudes, compromisos y profesionalidad de algunos de ellos. Como decía al principio del articulo, es tiempo de sumar, sumando entre todos, comenzando por el presidente y finalizando por el ultimo trabajador, pasando por jugadores y cuerpo técnico. Al final del partido se han escuchado los primeros silbidos en Riazor, eran mucho mas de una docena. Que nadie olvide que los cerca de veinticinco mil abonados no son el escudo humano de nadie, todos desean lo mismo, ascender, para ello, entrenador y jugadores tienen que echarle huevos sobre el terreno de juego y dejarse de milongas.

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