Hay regresos que van mucho más allá de una simple vuelta al banquillo. Jagoba Arrasate ha vuelto a asumir los mandos de Osasuna para reencontrarse con una casa en la que dejó una huella imborrable y a la que vuelve con la misión de recuperar la ilusión y devolver al equipo la estabilidad perdida. Tras seis temporadas con más de 250 partidos al frente del conjunto rojillo, una final de Copa del Rey y una clasificación europea, el técnico de Berriatua inicia su segunda etapa. Esta vez, el reto es diferente: recuperar la identidad de un equipo que necesita volver a reconocerse.
Análisis táctico
El regreso de Jagoba Arrasate a Osasuna busca recuperar una identidad reconocible: presión alta, verticalidad y agresividad en campo contrario. Con su clásico 4-3-3 como estructura de partida, el equipo pretende dificultar la salida rival, recuperar cerca del área y atacar con rapidez. La coordinación entre la presión de Budimir, los movimientos de Moi Gómez y el trabajo de los hombres ofensivos resultan fundamental para que el bloque avance de forma compacta. Con balón, el cuadro rojillo combina la salida en corto con el juego directo hacia el punta, cuya capacidad para fijar centrales, ganar duelos aéreos y finalizar centros ofrece una referencia ofensiva clara. La profundidad de Dubasin y Rubén García, junto con las llegadas de Moncayola, puede aportar alternativas para evitar que el ataque dependa exclusivamente del delantero croata.
La defensa adelantada y la presión tras pérdida permiten recuperar en posiciones peligrosas, pero también dejan espacios a la espalda que los rivales pueden explotar si superan la primera línea de presión. Además, Osasuna necesitará administrar mejor los esfuerzos, proteger las transiciones defensivas y desarrollar recursos para atacar a equipos replegados, mediante combinaciones interiores, cambios de orientación y llegadas desde segunda línea. El estreno ante el Racing dejó señales positivas, especialmente por el volumen ofensivo y la capacidad para mantener la portería a cero, aunque todavía es pronto para confirmar la consolidación del modelo. En definitiva, la clave del proyecto de Arrasate será transformar la intensidad en ventajas tácticas sostenibles: presionar con coordinación, atacar con variedad y mantener la solidez cuando el equipo pierde el balón.
El once rival
Además del cambio de sistema, el técnico vizcaíno ha recuperado la confianza de jugadores que contaban menos con Ramis. La alineación podría ser la formada por: Aitor Fernández, que se ha hecho con la portería por delante de Sergio Herrera; una zaga compuesta, de derecha a izquierda, con Rosier, Catena, Boyomo y Bretones.
La mayor incógnita puede estar en el vértice del triángulo en medio campo donde Lucas Torró y Iker Muñoz compiten por el puesto, con Moncayola y Moi Gómez escoltando en los interiores. En la ofensiva rojilla Rubén García en la diestra y Dubasin en la zurda acompañarían a Budimir, referencia indiscutible del cuadro pamplonica.
Precedentes
Cuarenta y una visitas de Osasuna a territorio coruñés con solo seis triunfos, otros tantos empates y veintinueve victorias del Dépor. La última vez que ambos se vieron las caras en Riazor fue en la segunda ronda de la Copa del Rey 2020/21 con resultado favorable a los pamplonicas: 1-2 con goles de Kike García y Budimir que remontaban el inicial de Doncel.
El colegiado será Jon Ander González con Raúl Martín González en el VAR. Cuatro partidos ha arbitrado el de Barakaldo al conjunto herculino con una victoria, en el derbi provincial con polémica en Ferrol en 2025, dos empates (1-1) en la pasada campaña y una derrota en casa (1-2) ante el Racing de Santander. El único choque pitado a los pamplonicas: 1-0 al Getafe en agosto.