Pablo Martínez fue una de las figuras importantes del Deportivo la temporada pasada pese a llegar por sorpresa en el último día de mercado. El central francés se metió al vestuario y a la grada en el bolsillo y se ve listo para una nueva temporada: «El Deportivo es un club muy diferente. Se lo decía a mi familia en vacaciones. Un año aquí son como siete en otro lugar. Me encanta esa presión, tenemos que subir sí o sí. Yo juego con esta pasión y por eso entiendo a la gente que quiere ver a su equipo en la mejor liga posible. No conseguí mi objetivo el año pasado y me queda un año para cumplirlo. Voy a dar todo lo que tengo para que subamos este año».
El galo repasa los cambios que se han producido este verano: «Tenemos jugadores con experiencia, lo que nos faltaba en los momentos duros el año pasado. Nuevas cabezas. Tenemos que saber cómo quieren jugar ellos, qué le gusta y para eso está la pretemporada. Además es gente con la que no habíamos jugado y para eso estamos aquí. Toca acostumbrarse a lo que pide el míster. No se ve, pero es trabajo ahí en Abegondo. Me gusta cómo quiere jugar, cómo habla y lo que nos pide. Ahora nos toca a nosotros jugar bien«.
Hablando precisamente de Idiakez, a Pablo Martínez le convence su cercanía: «Está siempre muy cerca de los jugadores. Le gusta mucho trabajar en el campo. Conocí entrenadores que dejan el trabajo a su segundo, pero él no. Coge los entrenamientos y aunque llevamos poco tiempo, estamos trabajando mucho. Hay que entender la manera de jugar, porque estamos trabajando muy bien».
Pablo Martínez, Mackay y Bergantiños
Pablo Martínez congenió bien a su llegada con dos de los capitanes del equipo que han pasado por situaciones delicadas en los últimos meses. Así vio a Mackay tras su fatídica tarde en Castalia: «Fue una situación difícil para él. Es nuestro capitán. Me fastidió mucho lo que le pasó en Castellón. Ningún futbolista quiere vivir eso. Le mandé un mensaje en vacaciones, se sentía culpable de nuestra derrota. Pero no fue el único responsable. La culpa fue de todo el equipo y son cosas que pueden pasar. Lo veo concentrado para la temporada y eso me gusta».
Sobre la retirada de Bergantiños, no pudo evitar pensar en sí mismo: «No hay que preocuparse porque está aquí en pretemporada apoyando y parecía que no se había ido. Incluso pudimos jugar unos minutos con él en el Teresa Herrera. Lo vi llorar como un niño y como tengo un poco su edad… parecía que también era para mí. Es una etapa difícil para todos los futbolistas, pero ha tomado su decisión y tenemos que respetarla. Ha sido un capitán de locos, no necesitaba hablar. Con una palabra, todos escuchaban».
