Foto: Fernando Fernández

La pizarra del Almería 2-1 Deportivo: Solo al trantrán

19 noviembre 2024 - 20:53

Compitió pese a las bajas. Pero lo hizo solo cuando el ritmo del partido estuvo lejos de ese vértigo que, en condiciones normales, abraza. El Almería 2-1 Deportivo fue un encuentro condicionado por las bajas blanquiazules, claro. Pero la segunda unidad del equipo de Óscar Gilsanz únicamente fue capaz de estar a la altura hasta que su rival, empujado por un gol cuando el primer tiempo ya expiraba, elevó el nivel.

Tras controlar sin dañar el encuentro a bajas revoluciones, el Dépor colapsó después del intermedio. Las prisas por verse debajo del marcador y una elevación de la exigencia del rival le hicieron cortocircuitar y, pese a los intentos desde el banco por encontrar un electroshock, firmar una segunda mitad tremendamente pobre ante la plantilla con mejores nombres de la categoría.

Supero líneas, me falta veneno

Sin Ximo, sin Jaime, sin Jurado y sin Mfulu como en los últimos partidos. Pero también sin Obrador, Lucas Pérez, Mella y Yeremay. Tres de sus bajas se acumulan en la segunda línea de ataque, esa que marca sobremanera la identidad colectiva de un equipo que prioriza jugar en ritmos altos por las características y sinergias de esos futbolistas.

El Deportivo jugaba en Almería sin gran parte de los nucleótidos que componen su ADN. Y debió modificar su juego, en parte también para adaptarse a las características de un rival con enorme potencial y grandes capacidades, pero también importantes carencias sin balón. Óscar Gilsanz apostó de nuevo por un dibujo que partía de una foto inicial de 4-2-3-1 pero que con balón se convirtió en un centro del campo de dos centrocampistas y dos mediapuntas.

En realidad, la estructura y las intenciones no variaron demasiado de la que el técnico de Betanzos venía utilizando en sus dos primeros encuentros de liga. La diferencia radicaba en quien daba la amplitud por cada lado. Porque en el duelo frente al Eibar, el Dépor buscó ser profundo con su lateral izquierdo (Obrador) y su extremo derecho (Mella), aprovechando la tendencia al juego interior de su extremo izquierdo (Yeremay), que ejerció prácticamente en una doble mediapunta con Lucas.

Algo similar buscó en Almería el betanceiro, aunque con Gauto dando amplitud por la izquierda y Petxa apareciendo por la derecha, una vez la jugada progresaba, para atacar el carril que dejaba libre un Cristian Herrera que de extremo tenía poco. El canario interiorizaba su posición para formar prácticamente un cuadrado que tenía como vértices bajos a Villares y Soriano y en el que Hugo Rama ejercía de tercer elemento desde su libertad como mediapunta.

La intención del staff del Dépor era muy evidente: generar superioridades por dentro ante un Almería con dificultades para ser verdaderamente agresivo en la presión. El cuadro de Rubi amagaba por ir arriba por momentos. Pero en muchas ocasiones, lo hacía de manera poco coral y con saltos de enorme distancia, lo que provocaba numerosos espacios entre las líneas de su 4-4-2 que el conjunto deportivista aprovechaba para progresar.

Así, si el press rival era bueno, el Deportivo no dudaba en buscar en largo a Barbero cayendo a banda para que el almeriense se quedase la pelota y pudiese jugar de cara a un compañero y permitir al equipo progresar. Mientras, si el bloque herculino detectaba que el rival no iba a apretarle con la suficiente agresividad y coordinación, tenía la paciencia suficiente como para mover el balón y acabar encontrando la superioridad por dentro que sus cuadrado generaba contra el binomio Gui-Baba, incapaces de abarcar tanto campo y rivales y poco asistidos por los laterales y los centrales, pero también por los extremos y los puntas. Hay algo peor que no presionar: presionar mal.

De este modo, el Dépor fabricó numerosas jugadas colectivas desde las que poder dañar al Almería. Pero en esas situaciones, le faltó veneno. Gauto no terminó de convertir en acciones decisivas todo el ruido que generó recibiendo por fuera, Cristian Herrera no encontró el acierto en los metros finales que sí tuvo a la hora de moverse en el área de construcción y a Hugo Rama le faltó un enorme colmillo para atacar hacia delante en vez de entretenerse. 5 remates es un bagaje demasiado escaso para el control que tuvo y las facilidades que el contrario concedió.

Orden, pero sin jerarquía atrás

Si en ataque el Deportivo tuvo mucha libertad para ocupar espacios, en defensa la prioridad fue el orden. Óscar Gilsanz repite en muchas ocasiones la palabra «equilibrio» y esa palabra se traduce en un equipo que pretende no desestructurarse.

Ante un rival con enorme desequilibrio individual, el conjunto deportivista se estructuró en un 4-4-2 muy poco presionante y ocupaciones zonales en el carril central. ¿Qué provocó eso? Que el Almería pudiese construir con cierta facilidad desde la primera línea, pero que si era capaz de progresar sin generar enormes ventajas ni acelerar la jugada, el Deportivo viviese relativamente cómodo gracias a su capacidad para juntarse y hundirse lo que hiciese falta.

Así, tan solo los balones filtrados por los centrales sin presionar hacia los apoyos de Luis Suárez y Baptistao o las apariciones por dentro de Sergio Arribas provocaron verdadera tensión en el Dépor, que no lograba referenciar a todos los futbolistas que el Almería juntaba dentro precisamente por esa intención de priorizar estructura antes que rival.

Así, un equipo capaz de generar un potentísimo caudal ofensivo como el Almería se quedó en solo 5 disparos en la primera mitad. Uno de ellos fue el 1-0 a balón parado. Otro, el 2-1 prácticamente en la última jugada del primer tiempo. El denominador común de ambas acciones fue el centro al área, en el que el Dépor volvió a mostrarse endeble. Aunque solo fuese en dos jugadas, fueron suficientes como para desequilibrar el partido.

En el córner del 1-0, el marcaje mixto no funcionó. Óscar Gilsanz ha variado ligeramente el posicionamiento del equipo, que está protegiéndose con cuatro futbolistas en zona cercando el área pequeña. Sin embargo, esa zona no funcionó, pues Edgar no solo fue capaz de desembarazarse del marcaje de Villares, sino de anticiparse a un Pablo Vázquez que no estuvo lo suficientemente vivo como para proteger su parcela. El central local anticipó y el valenciano apenas logró siquiera molestarse para ensuciar un cabezazo perfecto.

Más grave, bastante más grave, fue el error en el Almería 2-1 Deportivo que a la postre fue definitivo. Porque el Almería tuvo paciencia para circular lado-lado, pero el Dépor no se desestructuró. Sin embargo, Centelles logró perfilarse para colocar un centro al área con su pierna menos hábil pero una comba hacia dentro peligrosa… sobre todo si no estás predispuesto para defenderlo.

Así, mientras Vázquez y Barcia se encontraban perfilados para intentar llegar a ese balón, Escudero estaba en una posición corporal totalmente opuesta, que le imposibilitaba no solo marcar a su par Baptistao, sino incluso a Arribas, pareja de Barcia y futbolista del que, supuestamente, estaba pendiente según apuntó en la zona mixta.

Un colapso mutiorgánico

El Almería 2-1 Deportivo hizo muchísimo daño al equipo herculino, que salió sin esa calma que le hizo controlar de manera solvente la primera mitad. Al conjunto de Gilsanz le entraron las prisas. Y a esa sensación no contribuyó un rival que se activó más y mejor. Porque el cuadro almeriense se lanzó a presionar arriba al Dépor. Pero lo hizo de verdad.

Así, casi con responsabilidades individuales, el Almería empezó a agobiar a un Dépor que no era capaz de progresar desde la asociación en corto por falta de ideas y de clarividencia. Los hombres libres solían estar en los carriles exteriores con Petxa y Escudero, pero el equipo nunca los encontraba. De este modo, el equipo empezó a acumular pérdidas constantes que permitieron al contrario no solo correr, sino poder hacerlo ante un Deportivo muy abierto.

Activación contra colapso. Presión alta contra falta de ideas. Veneno para penalizar las pérdidas. El Almería no solo era capaz de alejar al Deportivo del área de Fernando Martínez, sino que con su ‘reseteo’ lograba generar situaciones de gol de manera constante a la carrera. Y así, incidir en ese colapso.

Helton Leite volvió a aparecer para mantener al equipo en el partido con varios paradones. Pero el Dépor no reaccionó como ante el Eibar. Gilsanz trató de mover el banco dotando de nueva energía al equipo, pero la salida de Hugo Rama por un Davo que fue segundo punta no dio al equipo más profundidad. El Deportivo no encontraba conexiones y en las pocas situaciones que podía salir en transición, carecía de las posibilidades que le da Mella para expandirse.

Así, a esa impotencia no pareció ayudar la ausencia de futbolistas importantes, que quizá ayudó a acabar el choque sin ese arrebato de furia para, al menos, amenazar. De este modo, el Almería, pese a su mejora, fue incapaz de controlar tras su arreón. El equipo de Rubi acabó pidiendo la hora, pero más por lo ajustado del marcador que por la amenaza real de un Dépor que firmó su partido más pobre en ataque de toda la temporada y ni siquiera amagó en un segundo acto con dos pírricos remates. Cuando hubo que abandonar el trantán y acelerar, al Deportivo no le dio.

No te pierdas el último A Balón Parado

Análisis, directos y toda la actualidad del Deportivo en nuestro canal de YouTube. Todos los lunes a las 21:00 horas, A BALÓN PARADO:

Etiquetas:

Comparte:

Hazte patreon

Todos los lunes hacemos un programa en abierto, teniendo uno especial los miércoles y viernes para Patreons.

Noticias recientes
Hazte patreon

Todos los lunes hacemos un programa en abierto, teniendo uno especial los miércoles y viernes para Patreons.

Por favor lea nuestra Política de comentarios antes de comentar.

Política de comentarios
Avisos de moderación de comentarios

Contacto: [email protected].

Política de Comentarios de Riazor.org

Por favor lea nuestra Política de comentarios antes de comentar.

Política de comentarios
Avisos de moderación de comentarios

Contacto: [email protected].