No lo ha tenido fácil desde su salida de Riazor, hace ahora algo más de seis años, pero Natxo González sigue en la rueda de los banquillos. El técnico vasco, que se hizo cargo del Deportivo en la temporada 2018-19, se ha convertido este miércoles en el nuevo entrenador de la Unió Esportiva Sant Andreu, donde buscará el salto de categoría a Primera Federación. Su nuevo contrato le vincula a los catalanes para la próxima temporada más otras dos opcionales.
Será un destino conocido para él, pues ya dirigió a los quadribarrats durante cuatro temporadas entre los años 2007 y 2011, cuando Joan Gaspart era el presidente de la entidad. En aquel entonces consiguió un ascenso a Segunda División B y estuvo a punto de hacerlo también a Segunda División, aunque cayó en el playoff contra la Ponferradina de un joven Ian Mackay. Por lo tanto, llega con la vitola de personaje exitoso en los libros de historia del club.
Su buen trabajo en proyectos posteriores como el Reus Deportiu o el Real Zaragoza le valieron la oportunidad para tomar las riendas del Dépor con el claro objetivo de devolverlo a Primera División. Sin embargo, una mala racha de resultados supuso su destitución antes del final de la campaña y el adiós a un interesante proyecto marcado por el característico ‘rombo’ en el centro del campo blanquiazul.
Una etapa ‘post Dépor’ complicada
Desde su marcha de A Coruña, Natxo González no ha encontrado un sitio en el que echar raíces. De hecho, tampoco ha encontrado un país, pues ha pasado por el el Tondela portugués o el Bolívar boliviano sin éxito hasta volver a España para unas cortas etapas en Málaga, Logroñés y Amorebieta. Con los dos últimos acabaría descendiendo a Segunda Federación, división en la que dirigirá al Sant Andreu, en busca de más suerte, los próximos meses.
