El Deportivo de La Coruña afronta este viernes su primera salida en la Liga Hypermotion 24/25. Lo hace visitando al ‘dentista’, una SD Huesca que con su estilo es capaz de sacar brillo a la solidez. Porque sí, se puede jugar muy bien desde la capacidad para conceder muy poco. Y eso lo demuestra el conjunto altoaragonés, que en el primer partido de este curso logró darle continuidad a su gran tendencia del pasado curso.
La SD Huesca viene de ganar 0-1 en Elche y generar el primer incendio en el Martínez Valero. Lo hizo siguiendo el mismo camino que el pasado curso le valió para salvar la categoría. Con apuros, sí. Pero con enorme éxito, teniendo en cuenta que en la jornada 10 era penúltimo. Entonces llegó su actual entrenador, Antonio Hidalgo. Y le cambió la cara a un equipo que olía a Primera Federación.
Sin jugadores de renombre, el preparador andaluz logró sacar rendimiento a su equipo. Dotarlo de una identidad colectiva muy marcada con la que consiguió 42 puntos en 32 partidos. Clave en este aspecto fue su poderío defensivo, pues el cuadro oscense logró cerrar su portería. De la mano de un Álvaro Fernández que ahora defiende la meta del Sevilla y de una zaga que sí ha mantenido a casi todas sus piezas importantes (el capitán Pulido, Jeremy Blasco, Loureiro, Vilarrasa, Gerard Valentín…), el Huesca logró hacerse un equipo muy compacto, con un bloque defensivo poderoso en el que todos trabajan en beneficio del colectivo.
Así, sus 22 goles recibidos en 32 partidos le llevaron a ir escalando posiciones. El no encajar fue la base para sumar poco a poco, a pesar de sus 31 tantos a favor con Hidalgo en el banco. No le hicieron falta más porque el hecho de no encajar le permitió rentabilizar su poco fuego ofensivo. Fue el equipo con menor expectativa de gol el pasado curso en Segunda División, pero nadie encajó menos tantos desde la jornada 10. Ni siquiera el Leganés de Borja Jiménez.
El cambio de curso no parece haber afectado demasiado a la SD Huesca en ese aspecto. Sin grandes fichajes ante los problemas económicos que han mermado últimamente al club, la apuesta de la entidad ha sido mantener su bloque. En el primer duelo de este año, tan solo formaron parte del once dos nuevos fichajes: un Dani Jiménez que regresa nueve años después para paliar la baja del meta Fernández y Javi Pérez, encargado de completar una medular de tres. A ellos se les une Patrick Soko, que aprovechó su cesión en el Ibiza el pasado curso para recuperar sensaciones y volver a recuperar la versión del futbolista que brilló en el Racing de Santander.
De este modo, a partir de un 5-4-1 que, de primeras, se ubicó en un bloque medio, la SD Huesca fue capaz de cortocircuitar a un Elche que pretende ser muy combinativo, pero no consiguió darle fluidez a su fútbol. Con Soko ‘saltando’ más alto por la izquierda y Javi Pérez encargado de hacer más bien de tercer centrocampista en la derecha, el bloque de Hidalgo impidió a su rival jugar por dentro. Buenas distancias entre líneas y marcas muy agresivas, casi individuales, negaron a los futbolistas del equipo ilicitano no solo el estar cómodos, sino incluso la posibilidad de girarse en las recepciones interiores.
Mientras, en ataque, el Huesca se desplegó en un 4-3-3 a partir de la altura que podía coger Gerard Valentín, que pasaba de lateral en línea de cinco a extremo derecho, con Loureiro abandonando sus funciones de central derecho para ser lateral. Sin renunciar a sacar el balón jugado desde atrás, el principal peligro del cuadro aragonés estuvo en los contragolpes y en el balón parado, desde el que encontró el rédito en los minutos finales con un gol de Loureiro, ya lesionado, a envío de la magnífica pierna derecha de Óscar Sielva, motor del equipo en el centro del campo.
El Alcoraz, punto débil de la SD Huesca
Con el extremo Joaquín Muñoz de delantero centro improvisado hasta la entrada del recién llegado Sergi Enrich a la hora de juego, el Huesca fue capaz de sobrevivir a domicilio, tal y como hizo el pasado curso. No en vano, fue el segundo mejor visitante de la categoría. Por contra, nadie hizo menos puntos en casa que el equipo oscense, al que le costó un mundo sacar sus partidos adelante cuando ejerció como local.
Ahora, con un verano de por medio pero sin haber cambiado demasiado, el cuadro azulgrana estrena su condición de locatario ante el Deportivo. Intentará dar un paso adelante seguro, pero está por ver si el cuadro deportivista y las limitaciones de sus potencialidades y estilo de juego tan marcado se lo permiten.
La ausencia de Loureiro, uno de sus mejores jugadores el pasado curso, le complica las cosas. Pero no sería de extrañar que Hidalgo replicase el rol del cercedense desplazando a Blasco al sector derecho y dando entrada a Diego González, llegado del Andorra, para mantener su defensa de cinco. Por el resto, prácticamente todo igual, con el exdeportivista Hugo Vallejo, el ariete Enrich o el carrilero Toni Abad esperando en el banco como grandes revulsivos para sumar herramientas a ese ‘dentista’ capaz de hacer sufrir a sus rivales y, así, seguir sacando brillo a la solidez.
