El talento en el Celta Fortuna es como la materia: no se crea ni se destruye, simplemente se transforma. El conjunto olívico afrontaba este curso su enésima reconstrucción. Sin referencias fundamentales en sus últimos años como Iker Losada, Miguel Rodríguez o Lauti de León y con otras salidas importantes como las de Christian Joel, Fer Medrano, Sergio Barcia o Víctor San Bartolomé (lesionado) todo hacía indicar que el filial celeste debía pegar un obligado bajón. Pero nada de eso. A falta de ver cómo responde el equipo celeste en una muestra de partidos más amplia, el Celta B ha sido capaz de reponerse para reinventarse y volver a dar mucha guerra en Primera Federación.
A rey muerto, rey puesto. Sin varios jugadores claves en el rendimiento del filial celtiña en los últimos años han sido otros quienes han cogido su puesto, con Raúl Blanco (Juncal) a la cabeza de un plantel que, de nuevo, vuelve a acumular mucho talento. El primo de Iago Aspas (Juncal) es el nuevo capitán del conjunto comandado por el también joven técnico Claudio Giráldez, quien tras un debut espectacular el pasado curso parece que ha logrado que el equipo mantenga ese sello de fútbol ofensivo, combinativo y tremendamente dinámico.
Porque el 3-4-3 de Giráldez es, sobre todo, una estructura que fluye gracias a la dinámica colectiva y al talento individual. 9 goles en 6 encuentros ha logrado transformar el bloque vigués, gracias a su salida de balón en asociación desde atrás, combinaciones cortas y veloces por dentro y mucha movilidad. Ese fútbol vistoso -sobre todo contra equipos que no se han cerrado- le ha hecho ser más efectivo que generador, como demuestra su acierto real (1,5 goles por partido) por encima de su expectativa de gol (1,21 xG).

Es, de este modo, el Celta Fortuna un equipo capaz de generar ocasiones y con pegada a base de su alto ritmo con balón. Pero también un conjunto que ha encajado demasiados goles. Porque 9 en solo media docena de encuentros son un número bastante elevado, aunque responden al enorme acierto que han tenido sus rivales, pues el filial apenas concede 6,6 remates por encuentro con valor de prácticamente 1 gol esperado (xG) en contra por partido.
Así, si se puede decir que el equipo de Giráldez ha tenido un alto grado eficacia ofensiva, la de sus rivales todavía ha sido más alta. De hecho, 4 de sus 9 goles encajados llegaron a partir de disparos de media y larga distancia. Un hecho que indica la desgracia que ha acompañado al equipo celeste, pero también apunta a una debilidad evidente a la hora de proteger la frontal de su área, tanto a nivel de rechaces como de permitir pases por dentro.
Si a esos 4 goles lejanos le sumamos los 2 de penalti que le marcó la Ponferradina, queda claro que en este inicio de curso el Celta ha tenido de todo menos fortuna. Como tampoco es fortuna el bloque que ha vuelto a conformar, ya que vuelve a aunar talento de la casa y otro pescado fuera que eleva el nivel. En la meta, Coke Carrillo parece afianzado a pesar de no haber sido todavía capaz de echar de verdad el cerrojo. Precisamente no ha sido así porque, por delante, el meta pontevedrés ha estado protegido por una defensa de tres con muchas dudas y vaivenes.
Gael Alonso, que parecía indiscutible, sigue fuera del equipo. Y Javi Domínguez, clave el pasado curso, no ha vuelto a la titularidad después de salir del equipo en la jornada 3 para ser intervenido en su mano. Ya de nuevo con minutos ante el Barça Atlètic, no sería descartable que volviese a la titularidad en Riazor para tratar de aportar más seguridad a una zaga que, últimamente, ha estado completada con dos laterales con recorrido como Javi Rodríguez y Joel López como centrales derecho e izquierdo, respectivamente.
El primero de ellos ha sido reubicado en la línea de tres porque por delante, como carrilero, tiene a un Javi Rueda que es una de las grandes referencias jóvenes de la categoría -de hecho, sonó para el Deportivo-. El malagueño, llegado del Murcia, aporta amplitud por fuera a un equipo que la necesita, pues acumula mucha gente por dentro. En la otra banda, como carrilero algo más ofensivo, Hugo Álvarez se mantiene como indiscutible y ya asoma al primer equipo.
El Celta Fortuna y el talento por dentro
Capaz de asociarse también, Álvarez aporta el talento en el uno para uno necesario para atacar por fuera. Y a eso le une una tremenda habilidad para encontrar portería. Por el momento, ya lleva 2 tantos y es el segundo máximo goleador del equipo, tan solo superado por un Raúl Blanco que ha adquirido el rol de líder y estrella en una doble mediapunta compartida con Bruno Iglesias o con Alfon, vieja pesadilla de Riazor. El futbolista albaceteño regresa al filial después de que su aventura en Segunda con el Racing de Santander y su cesión con el Murcia, en Primera Federación, no saliesen del todo bien.
El ’11’ celtiña también puede partir como la principal referencia en ataque, pues el Celta B carece de un ariete de referencia, ya que Manu Garrido, otro de los formados lejos de A Madroa, no ha logrado nada de continuidad. De no ser el ‘9’ Alfon, lo normal es que ese puesto vaya a parar a un Pablo Durán que en su primer curso como céltico tras llegar del Compos no encontró su hueco. Aún así, es un delantero capaz de hacer daño al espacio, pues en San Lázaro destacó sobre todo atacando en vertical con rupturas desde una banda.
Bruno Iglesias, otrora talento especial entre todos en la cantera del Real Madrid, es otra de las piezas que pueden actuar en esa doble mediapunta tan rica y con alternativas, a la que la protege un centro del campo de mucho nivel y poca experiencia. A Damián Rodríguez, un centrocampista organizador que ha ido brillando en cada paso por la base céltica le acompaña Miguel Román.
El mediocentro de Gondomar estalló en el Pontevedra en sus dos primeros años como sénior. Primero desde un matiz más defensivo. Y después, haciendo cada vez más cosas con balón y soltándose al ataque. Eso le hizo acaparar miradas de las grandes canteras y del propio Deportivo, que trató de atarlo de todas las maneras. Finalmente, apostó por jugar ‘en casa’ y fichar por un club en el que la pasarela hacia el primer equipo siempre está abierta, como puede atestiguar un Hugo Sotelo que tampoco estará en Riazor, pues ha entrado en la lista de Benítez para jugar ante el Getafe.
Sotelo es solo uno más de los talentos de un Celta que no tiene lo que tiene por azar, sino por trabajo de captación, capacidad para moldear futbolistas y cierta valentía a la hora de apostar por ellos. Y aunque en este inicio de liga su filial no ha tenido demasiada fortuna en los resultados, es un equipo capaz de ganar a cualquiera en la Primera Federación.