Un San Xoán cheo de auga e gloria

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Tal día coma hoxe, fai exactamente 17 anos, o Deportivo disputou ante o Valencia no estadio do Real Madrid a súa primeira final de Copa do Rei, que finalmente acabaría conquistando tres días máis tarde.

24 de xuño de 1995, estadio Santiago Bernabéu. Cun once formado por Liaño; Voro, Djukic, Ribera; López Rekarte, Donato, Nando; Aldana, Manjarín, Fran e Bebeto, e dirixido por Arsenio Iglesias, o Deportivo chegaba a Madrid coa ilusión de verse por primeira vez na súa historia nunha final de Copa do Rei.

Como contricante, o Valencia, que contaba nas súas filas con xogadores contrastados como Zubizarreta, Mazinho, Fernando, Penev e Mijatovic. A favor do conxunto ché, estaba a historia: ata ese momento, os valencianistas viñan de gañar todas as finais que disputaran no estadio madrileño -cinco-. Ademais, herculinos e valencianos volvían verse as caras tan só un ano despois do drama que supuxo para o equipo do ‘raposo de Arteixo’ o ‘penalti de Djukic’, que privou aos coruñeses de conseguir o seu primeiro título de Liga. Sen dúbida, o escenario e a situación tiñan claros tintes de revancha.

A final comezou con certa tranquilidade para os galegos, e o bo xogo deportivista permitiu aos branquiazuis adiantarse no marcador, cun gol de Manjarín no minuto 36 tras roubarlle o balón a Giner. No segundo tempo, os homes de Rielo apretaron un pouco máis o acelerador, e o calor vivido ao longo de todo o día deu paso a unha espectacular tromba de auga que converteu o terreo de xogo nunha verdadeira piscina. No medio do dioivo, Mijatovic logrou empatar o encontro cun gol de falta directa. As pingas de chuvia deron paso a unha forte granizada, e o colexiado do encontro -García Aranda-, viuse na obriga de suspender o choque no minuto 79.

A final tivo que reanudarse tres días despois, o 27 de xuño de 1995, e en menos de 60 segundos desde que o árbitro pitase o inicio dos últimos once minutos da final, Alfredo Santaelena, tras aproveitar a indecisión da zaga valencianista e do seu gardameta, logrou cabecear un balón colgado por Manjarín na área rival e empurrou o esférico ao fondo da rede. Ese gol sería máis que suficiente para que a escadra coruñesa lograse alzar o seu primeiro título oficial, e para que A Coruña vivise unha das maiores alegrías que se recordan nos últimos vinte anos.

Un San Juan lleno de agua y gloria

Tal día como hoy, hace exactamente 17 años, el Deportivo disputó ante el Valencia en el estadio del Real Madrid su primera final de Copa del Rey, que finalmente acabaría conquistando tres días más tarde.

24 de junio de 1995, estadio Santiago Bernabéu. Con un once formado por Liaño; Voro, Djukic, Ribera; López Rekarte, Donato, Nando; Aldana, Manjarín, Fran y Bebeto, y dirigido por Arsenio Iglesias, el Deportivo llegaba a Madrid con la ilusión de verse por primera vez en su historia en una final de la Copa del Rey.

Como contricante, el Valencia, que contaba en sus filas con jugadores contrastados como Zubizarreta, Mazinho, Fernando,Penev y Mijatovic. A favor del conjunto ché, estaba la historia: hasta ese momento, los valencianistas habían ganado todas las finales que habían disputado en el estadio madrileño -cinco-. Además, herculinos y valencianos volvían a verse las caras tan sólo un año después del drama que supuso para el equipo de Arsenio Iglesias el ‘penalti de Djukic’, que privó a los coruñeses de conseguir su primer título de Liga. Sin duda, el escenario y la situación tenían claros tintes de revancha.

La final comenzó con cierta tranquilidad para los gallegos, y el buen juego deportivista permitió a los blanquiazules adelantarse en el marcador, con un gol de Manjarín en el minuto 36 tras robarle el balón a Giner. En el segundo tiempo, los hombres de Rielo apretaron un poco más el acelerador, y el calor vivido a lo largo del todo el día dio paso a una espectacular tromba de agua que convirtió el terreno de juego en una verdadera piscina. En medio del diluvio, Mijatovic logró empatar el encuentro con un gol de falta directa. Las gotas de lluvia dieron paso a una fuerte granizada, y el colegiado del encuentro -García Aranda-, se vio en la obligación de suspender el choque en el minuto 79.

La final tuvo que reanudarse tres días después, el 27 de junio de 1995, y en menos de 60 segundos desde que el árbitro pitase el inicio de los últimos once minutos de la final, Alfredo Santaelena, tras aprovechar la indecisión de la zaga valencianista y de su guardameta, logró cabecear un balón colgado por Manjarín en el área rival y empujó el esférico al fondo de la red. Ese gol sería más que suficiente para que la escuadra coruñesa lograse alzar su primer título oficial, y para que A Coruña viviera una de las mayores alegrías que se recuerdan en los últimos veinte años.

Sobre el Autor

Muros (1988). Trabajador social de profesión, criado a orillas del Atlántico y con el deportivismo da Costa da Morte corriendo por mi sangre, no dejé pasar la oportunidad que me dio Riazor.org como redactor en el año 2010 y desde entonces trato de aportar mi granito de arena para que este portal siga siendo la referencia de la parroquia blanquiazul.

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