Riazor recordó a Arsenio Iglesias en un emotivo minuto de silencio.
Foto: Laura Santos

Riazor: fidelidad de récord, emotividad y explosión contra Óscar Cano

7 mayo 2023 - 20:56

El Deportivo-Alcorcón no fue un partido más de la temporada en Riazor. Porque si la visita del líder en un choque decisivo por el ascenso directo había hecho agotar el papel con varios días de antelación, el fallecimiento de Arsenio Iglesias un día antes dotó todavía de más simbolismo el encuentro.

Fidelidad, emotividad y luto se unieron para teñir un choque que, conforme fue avanzando, hizo que aflorase también la crispación. Porque el resultado no era el soñado y la afición cargó su frustración, de nuevo, contra Óscar Cano. Quizá esta vez alcanzando un cénit nunca visto en A Coruña esta campaña. Pero vayamos por partes.

Fidelidad

El encuentro del Dépor ante el Alcorcón acercó a un número récord de personas a Riazor este curso. Dio igual que fuese sábado a primera hora de la tarde. La visita del líder, todo lo que había en juego y el hecho de que se hiciese coincidir el choque con el Día de las Peñas provocaron que el Deportivo vendiese todas las entradas disponibles. El jueves a primera hora ya era imposible adquirir billete alguno.

Y aunque como es habitual un buen número de socios no acudió al partido (de haberlo hecho se habrían copado las 32.490 butacas), el encuentro ante el equipo alfarero batió el récord de Riazor este curso. Ante Unionistas, en el redebut de Lucas Pérez, la cifra fue de más de unos 23.000. Ante el Celta B, se superaron los 25.000. Y frente al Real Madrid Castilla fueron 26.745 los asistentes (también se agotaron las entradas). Todas cifras menores a los 27.023 espectadores que se juntaron la tarde del sábado para ver el duelo entre dos de los grandes equipos de la categoría.

De este modo, Riazor se superó a sí mismo y rozó el máximo absoluto de personas en un partido de Primera Federación: las 27.831 que vieron en directo en el Enrique Roca un Real Murcia-Barça B esta temporada. Aunque por ponerlo todo en contexto, el club pimentonero ofreció la posibilidad de retirar hasta un máximo de 10 entradas a cada uno de sus abonados por 1 euro cada una.

De este modo, el Deportivo de La Coruña batió su mejor registro de este curso, se quedó cerca de la cifra más alta en su estadio en la tercera categoría, la final por el ascenso ante el Albacete (27.215), y no demasiado lejos del récord de la categoría, en propiedad del citado Real Murcia.

Emotividad

Riazor hubiese registrado un grandísimo ambiente si no hubiese fallecido Arsenio Iglesias un día antes. Pero la muerte de la que ha sido, quizá, la figura más trascendente del club a lo largo de su historia dotó de más simbolismo el choque. La peregrinación al estadio coruñés fue constante desde que se conoció que ejercería como capilla ardiente. Y la despedida final al coche fúnebre con los restos mortales de Arsenio Iglesias horas antes del partido emocionó.

Esa carga emotiva no se diluyó, sino que se elevó en el minuto de silencio previo al choque, precedido por una ofrenda floral. Todo Riazor recordó con un nudo en la garganta a su gran leyenda, despedida con una sonora ovación y con varios cánticos iniciados por Riazor Blues, un grupo siempre muy vinculado al exentrenador deportivista. De nuevo atronó el «¡Arsenio, eres Dios!» que apunta a quedarse como cántico periódico para ensalzar al mito del Dépor.

A mayores, el club preparó un homenaje adicional: poco antes de comenzar la segunda mitad, en los videomarcadores se reprodujo el recibimiento que la entidad le brindó en Riazor en el año 2016. En aquel momento, un emocionado Arsenio Iglesias saltó al césped de Riazor para recibir todo el cariño de los suyos y ver un vídeo en el que muchos de sus exjugadores le dedicaban cariñosas palabras. El vídeo volvió a verse en Riazor y las intervenciones de Mauro Silva y Bebeto fueron casi tan aclamadas por la gente como la del propio Arsenio.

Crispación

Pero lo que fue un bonito homenaje a Arsenio Iglesias no pudo redondearse con lo que sucedió en el césped. Un día más, Óscar Cano fue silbado de manera mayoritaria cuando su nombre fue anunciado por el ‘speaker’ en el repaso a las alineaciones. Pero en esta ocasión, esa protesta habitual de la hinchada para mostrar su disconformidad con el técnico no se quedó ahí.

En torno al minuto 20, la lesión de Antoñito empezó a alterar los ánimos entre una parroquia deportivista que, además, estaba ‘mosqueada’ con el juego de su equipo. Se dio la curiosidad de que la dolencia afectó al futbolista cuyo suplente ha sido el jugador más reclamado por la afición: Trilli. En cuanto se hizo evidente que el sustituto del lateral andaluz iba a ser Isi Gómez para colocar, de nuevo, a Villares como defensor por la derecha, fueron muchos los pitidos. Quizá porque la mayoría ni se habían dado cuenta de que el canterano no había sido incluido en la lista, después de no entrenar durante toda la semana por un proceso febril.

El Deportivo mejoró sus prestaciones, pero el resultado de 0-0 no le valía. Y en el minuto 65, Cano decidió hacer un doble cambio: Rubén Díez y Mario Soriano fuera, Max Svensson y Kike Saverio dentro. Ambas sustituciones recibieron la desaprobación del respetable. Aunque por diferentes motivos.

Por un lado, la hinchada despidió entre pitos a Díez al entender que se encuentra en un mal momento y que volvió a hacer un mal partido. De hecho, así se lo hizo saber durante el encuentro, en alguna acción en la que en vez de mirar hacia delante, decidió girarse y pausar el juego.

Pero si los aficionados despidieron a Díez con crítica, en la sustitución de Soriano el blanco de las iras fue de nuevo Cano. A pesar de que el madrileño no estaba completando un buen partido, a la mayoría del estadio no gustó el cambio. Y los pitos pronto se convirtieron en un atronador «¡Óscar Cano, dimisión!».

Este cántico se había dado al final de los encuentros ante la Cultural Leonesa y Unionistas, en los que el Deportivo cayó a domicilio y se dejó buena parte de sus opciones de ascenso directo. Pero nunca durante el transcurso de un choque. E incluso volvió a repetirse unos minutos después. Ya casi sobre el pitido final, cuando Lucas Pérez tuvo la última ocasión del partido en un balón que mandó al lateral de la red cuando tenía a Villares solo para empujar a gol, la afición volvió a cargar contra el entrenador.

De nuevo el «¡Óscar Cano, dimisión!» fue mayoritario y previo a un pitido final con pitos, aplausos e indiferencia. Reacciones tan diferentes como surgidas de la frustración común por ver cómo el Deportivo se abocaba al playoff de ascenso y perdía una nueva oportunidad de aspirar a la primera plaza.

No te pierdas el último A Balón Parado

Análisis, directos y toda la actualidad del Deportivo en nuestro canal de YouTube. Todos los lunes a las 21:00 horas, A BALÓN PARADO:

Etiquetas:

Comparte:

Hazte patreon

Todos los lunes hacemos un programa en abierto, teniendo uno especial los miércoles y viernes para Patreons.

Noticias recientes
Hazte patreon

Todos los lunes hacemos un programa en abierto, teniendo uno especial los miércoles y viernes para Patreons.

Por favor lea nuestra Política de comentarios antes de comentar.

Política de comentarios
Avisos de moderación de comentarios

Contacto: [email protected].

Política de Comentarios de Riazor.org

Por favor lea nuestra Política de comentarios antes de comentar.

Política de comentarios
Avisos de moderación de comentarios

Contacto: [email protected].