Análisis del rival: Athletic Club

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‘Adelante’ recibe, en su cara B, al Athletic de Marcelo Bielsa. Llega a Riazor con el objetivo de sumar tres puntos que le garanticen la salvación y olvidarse cuanto antes de una temporada para no recordar.

El Deportivo recibirá esta tarde a un Athletic Club que llega con la necesidad de vencer en Riazor para no meterse de lleno en la pelea por la salvación. Tras una campaña totalmente opuesta a la anterior, los de Marcelo Bielsa quieren terminar el año con buenos resultados, sobre todo para enorgullecer a una afición que este curso se ha mostrado más arisca de lo normal.

Horizonte. Salvar un año para olvidar. A lo Loco se vivió muy bien, pero ya no tanto.

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“Un centollo fresco y recién sacado del agua es un manjar exquisito. El problema es que, una vez sacado del agua, dura muy poco tiempo en su estado óptimo de frescura. Algo similar le ha pasado al Athletic de Bielsa”, nos contaba ayer Borja Barba en la sección “Cómo se ven, cómo nos ven”. Tras un año histórico en Bilbao, en el que el conjunto entrenado por Marcelo Bielsa alcanzó dos finales -que, sin embargo, fueron insuficientes para sacar la gabarra a la ría- y recopiló elogios de todo el continente por la intensidad de su juego, el Athletic se ha visto desbordado por las situaciones que plantearon algunos de sus jugadores referentes -principalmente, Javi Martínez, que abandonó el club el verano tras pagar el Bayern de Munich su cláusula de rescisión, y Llorente, que se negó a renovar y lleva toda la temporada en una posición caótica, que ha sido negativa tanto para el club como para el jugador- y por las expectativas. Así, el Athletic afronta la recta final de Liga con una ventaja de 7 puntos sobre los puestos de descenso, que debería ser suficiente para mantener la categoría -es el único equipo español junto a Real Madrid y Barcelona que nunca se ha bajado lo más alto-, pero aún le queda camino por hacer. Es decir, los rojiblancos desean sumar lo más pronto posible los puntos necesarios y empezar a pensar en un nuevo proyecto, que comenzará la próxima campaña con un nuevo técnico en el banquillo, dada la no confirmada pero muy previsible salida del actual.

La pizarra. Asociación e intensidad. Ander Herrera es el nuevo líder.

Si ya de por sí es un técnico dado a la reflexión y no le han faltado motivos para romperse en la cabeza este año, lo de la línea defensiva este año ha sido para Marcelo Bielsa un sinvivir. Muchas han sido las probaturas sin llegar a una conclusión fija, y el rendimiento defensivo del equipo sigue siendo inferior al esperado. Incluso se ha tambaleado por algunos partidos el puesto indiscutible de Iraizoz, que tras perderlo en beneficio del canterano Raúl lo ha vuelto a recuperar. Iraola y Aurtenetxe son las soluciones más habituales en los laterales, y Gurpegi y Laporte es la pareja más frecuente en el eje de la zaga, pero el equipo ha echado considerablemente de menos el adiós del referente Javi Martínez y la baja forma de Amorebieta. Los cuatro citados anteriormente apuntan a titulares sobre el césped de Riazor.

Más adelante, Ander Herrera ha cogido definitivamente la batuta del equipo. A su lado, es más habitual San José que Iturraspe, otro jugador que ha perdido cartel respecto al año pasado. Por delante de ellos, Muniain, De Marcos y Susaeta conforman una privilegiada línea de tres cuartos que, sin embargo, ha rendido por debajo de lo esperado. Especialmente preocupante es el rendimiento del más joven, Iker Muniain, muy lejos de la versión de la pasada campaña que sostenía su candidatura a futbolista de época. Susaeta ha sido el único que ha logrado aportar jugadas de peligro con cierta continuidad al equipo bilbaíno. El internacional es un habitual socio de Aduriz, que, siempre tan irregular, deslumbró en su primera mitad de temporada, pero San Mamés aún le sigue esperando en la segunda.

Nombres propios. Lezama suma y sigue. Una cantera insaciable que hace crecer al primer equipo.

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– Bajo los focos: Ander Herrera. Eje del centro del campo bilbaíno. Ve el fútbol como nadie en su equipo y cuando no está el juego del Athletic decae notablemente. Aúna su facilidad combinativa con un gran disparo lejano.

– En la sombra: Iturraspe. Con gran capacidad para dar equilibrio al once, el de Abadiño es el guardaespaldas perfecto para el creativo centro del campo rojiblanco. Enorme al corte y correcto en el pase, ha sido la gran apuesta personal de Bielsa. Un acierto. Ha bajado un poco el nivel respecto a la anterior campaña.

– La revelación: Laporte. La gran sorpresa del conjunto vasco en los últimos encuentros. A sus 18 años, ya ha mostrado galones suficientes como para ser el central del presente y del futuro de los leones. Goza de una técnica impropia para un central, lo que le permite tener desarrollar una salida de balón exquisita.

– El ‘bluff’: Toquero. Su peor temporada desde que está en el Athletic. La presencia en la plantilla de Aduriz y de Llorente le ha cerrado la puerta en la delantera. No ha marcado ni un solo tanto. Las ganas no son suficientes.

Aficionado ilustre. Carlos Sobera. Un león en la pequeña pantalla.

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Si hay un hombre que ha pregonado su afición por el conjunto bilbaíno en la televisión, ese es Carlos Sobera. El de Baracaldo, socio del club rojiblanco, aseguró en más de una ocasión que es de su equipo “hasta la médula”, y siempre ha destacado la “alegría”, la “raza” y la “identidad” del Athletic, aspectos que, curiosamente, también se han mostrado en su persona de forma reiterada a lo largo de su carrera como presentador.

Seguro que no lo sabes… Rojiblancos por error. Originalmente vestían de blanquiazul.

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El Athletic se fundó en 1898, y arrancó su historia vistiendo una equipación azul marino y blanca, igual a las del Blackburn Rovers inglés. Tras once años con el mismo uniforme, el club encargó a uno de sus directivos, que estaba en Inglaterra, que comprase más camisetas. Juan Elorduy, el responsable, lo olvidó y se acordó en el último momento de su viaje, por lo que no le quedó más remedio que adquirirlas en Sunderland. El problema fue que en la ciudad del noreste del país británico tan solo vendían casacas rojiblancas -colores del equipo local-, por lo que el directivo, sin tiempo, se vio obligado a comprarlas en unos colores que, desde entonces, han representado al conjunto vasco.

A raíz de sus inicios, a lo largo de la historia de la entidad se han homenajeado a los colores originales, utilizándolos en la segunda equipación en varias temporadas.

Once histórico 1990-2013. Nueve internacionales‘Etxebe’ es un puñal por la derecha.

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