Cuando Carlos encontró a Quique

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Carmelo del Pozo tuvo claro desde su primer día en el Deportivo que la primera piedra para cimentar el ascenso era un goleador. Con los máximos artilleros de Segunda subiendo de categoría, el director deportivo sabía que debía apostar fuerte y, al menos de momento, se ve que ha ganado un premio doble. Porque Quique González y Carlos Fernández llegaban tras dos temporadas discretas a nivel de goles, pero en A Coruña han encontrado el contexto perfecto para seguir creciendo y, más importante todavía, se han encontrado el uno al otro.

Al que mejor le ha venido la compañía es al joven sevillano. Sobre todo porque es el que más tiene que demostrar. Promesa en su etapa juvenil, hace unos años vio cómo su progresión se cortaba por una grave lesión de rodilla. Tuvo que volver a empezar cuando ya asomaba la cabeza en el primer equipo y se pasó el curso pasado picando piedra en el filial. Terminó con ocho tantos en un mal Sevilla Atlético que descendió Segunda B y, por si fuera poco, en verano pasó de nuevo por el quirófano.

En el Pizjuán no tenía sitio y él sabía que no podía dar un paso atrás, por eso no se lo pensó cuando el Dépor le tendió la mano. Las bajas precipitaron su debut y no tardó en dejar detalles de su calidad, pero no fue hasta que empezó a coincidir con Quique cuando desató todo su potencial. Se entienden a la perfección, se buscan siempre y ambos se están encargando de llevar al Dépor a lo más alto.

Los dos están posibilitando la mejor versión del otro. No es casualidad que Carlos esté cerca de superar su mejor registro goleador como profesional (los ocho del curso pasado) y haya recibido de nuevo la llamada del equipo nacional. Habitual en las categorías inferiores antes de la lesión, el andaluz sólo había vuelto en una ocasión a finales de la temporada pasada, pero su buen arranque ha vuelto a conseguirle una convocatoria con la sub-21.

Quique González también saca réditos de su conexión con Carlos

La relación de los dos delanteros del Deportivo es de ida y vuelta, porque Quique González también está sacando lo máximo de compartir punta con Carlos. Si bien es cierto que el pucelano ya es un goleador más consagrado en la categoría, 15 y 16 tantos en dos campañas con el Almería, llegaba a A Coruña con una tarjeta de presentación de cuatro dianas en Osasuna y los 1,7 millones de euros de su claúsula.

Las dudas se disiparon enseguida. Porque entre lesiones y sanciones Quique se ha perdido cuatro jornadas y aún así acumula nueve goles. Nueve goles en otros tantos encuentros con el Dépor. El último, además, con asistencia de Carlos, la muestra más reciente de lo bien que le está sentando a ambos, e incluso mejor al equipo blanquiazul, esta relación.

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