Curiosidades de un viaje inolvidable

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Manuel Laya repasa los momentos más curiosos y particulares de la visita del Deportivo de la Coruña al Pedro Escartín. El Guadalajara no pudo jugar con su primera camiseta mientras el Dépor tuvo que disputar el encuentro con las medias de los locales al revés.

El Deportivo volvió a sentir el apoyo de más de dos mil aficionados llegados de todas partes de España en el Pedro Escartín. El ambiente en la ciudad castellana-manchega era fenomenal, los bares próximos al estadio donde habitualmente se reúne la afición del Guadalajara estaban llenos de deportivistas ante la resignación y la buena convivencia de los seguidores del ‘otro’ Dépor, que compartieron sede con los ruidosos y alegres visitantes. Hasta el pizzero que subía por la calle en moto no pudo resistirse a pitar con su bocina para el jaleo de los presentes.


Se acercaba poco a poco la hora del partido y cada vez iban quedando menos entradas por no decir prácticamente ninguna a pesar de la grada supletoria instalada para la ocasión. Así que solo quedaban dos opciones, irse a la grada con los aficionados del Guadalajara o irse a un cercano puente al estadio, de tránsito rodado, que una hora antes del partido ya estaba asediado de seguidores de ambos equipos viendo medio fútbol gratis. La imagen sin duda era muy singular y recordaba a los famosos edificios que rodean el campo del Rayo Vallecano.

Llegó pues la hora del partido, durante el calentamiento todo parecía normal pero fue el momento en el que ambos equipos saltaron al terreno de juego cuando todo el mundo se sorprendió al ver al Guadalajara vestido de blanco. El motivo fue que el Deportivo había llevado sólo su camiseta clásica rayada y la azul oscura, sin duda ambas de tono parecido al clásico morado del Guadalajara. Así que ambos equipos llegaron al acuerdo de que el Deportivo jugaría de oscuro y los locales de blanco pero con sus medias oficiales color morado, y fue aquí donde surgió el segundo conflicto pues ambas medias no podían ser tampoco de igual tono y violeta y azul marino no son colores muy distintos. ¡La solución! El Dépor acabó disputando el encuentro con las medias del Deportivo Guadalajara pero del revés para ocultar las señas de identidad de los locales.

Mientras se llegaba al acuerdo final la megafonía del estadio anunciaba una y otra vez que se haría un gran mosaico para animar al equipo e impresionar a los cientos de aficionados visitantes. Pero fue al revés, el mosaico de cartulinas moradas tiñó tres cuartas partes del estadio mientras el fondo deportivista rugía con fuerza, bufandas al aire y con algún que otro rollo de papel. Un choque de motivación donde no quedó claro quién era el equipo que jugaba en casa.

Durante el encuentro se vivieron dos momentos peculiares. El primero que relato es curioso, porque a pesar de que todo el mundo sabe que al Guadalajara se le llama también Dépor en su entorno, no dejaba de sorprender a todo el mundo estar escuchando a todo un estadio animar sin cesar, sobre todo en los minutos finales, al grito de “¡DÉPOR, DÉPOR!” Un rival del Deportivo al que le animan con el mismo nombre. Me pregunté: ¿qué habrán sentido los jugadores? Era como ver un partido entre el Dépor y el Fabril. Una sensación extraña en la que no se pita el nombre de tu equipo porque es el mismo que el del rival. El segundo momento se produjo en el primer gol de los herculinos, tras el golazo de Bruno Gama antes del descanso, toda la afición se abalanzó sobre la publicidad para celebrar el tanto del portugués y ésta se vino abajo. Una grada supletoria sin protección frontal, sin sitios muy delimitados y sin tantas medidas restrictivas que parecen necesarias. Bien es cierto que se volcó medio fondo de publicidad pero también es cierto que la afición deportivista dio ejemplo al retirarse y no liarla ni estorbar al personal de seguridad del Pedro Escartín, salvo un par de seguidores que los propios jugadores del Deportivo, Guardado y Bergantiños, se encargaron de pedirles que se fueran del campo sin mayor incidencia. Es más, fueron muchos los que ayudaron a la Policía Nacional y los guarda jurados del estadio a intentar levantar las vallas publicitarias y colocar todo de nuevo, aunque no con mucho éxito. Un claro ejemplo de que somos una gran afición, para animar, para apoyar y para comportarnos debidamente allá a donde vamos.

Por último relato un momento que no es una novedad pero que no acabo de cansarme de verlo una y otra vez, el estadio entero aplaudiendo y levantado ovacionando a Juan Carlos Valerón en su cambio. A pesar de que no fue su mejor tarde, la afición de este país sabe reconocer a uno de los mejores jugadores que han pasado por esta Liga. Una nueva victoria, tres puntos y el liderato una semana más en el bolsillo. Un viaje más alegre para aquellos que se acercaron desde la capital, a 30 kilómetros, pero sobre todo para los seguidores que se hicieron más de 600 kilómetros desde la ciudad herculina para animar al Dépor y ayudarles en su camino de vuelta a Primera.

Sobre el Autor

01/01/1981

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