El Tenerife tenía bastante claro el relevo en el banquillo viendo la rapidez con la que se ha movido tras la destitución de Óscar Cano. Porque si ayer por la tarde se anunciaba el cese del granadino, este lunes a mediodía cogía su puesto Pepe Mel. Además del hecho de que el cuadro canario sea rival del Deportivo, los lazos que seguirán uniendo a ambos están también en el banquillo, donde ha habido relevo de exentrenadores blanquiazules.
El técnico madrileño dirigió al Dépor hace ya ocho años. Tomó las riendas del banquillo deportivista en la temporada 16-17 para lograr la permanencia e inició la 17-18, en la que apenas duró 9 partidos al frente del cuadro herculino. Desde entonces ha pasado por la UD Las Palmas, donde completó dos temporadas, a las que hay que añadir el final de la 18-19 y mitad de la 21-22, cuando fue cesado de nuevo.
Sus últimas experiencias tampoco han salido demasiado bien, siendo uno de los tres técnicos que protagonizaron el descenso del Málaga a Primera Federación en 2023 (18 partidos) e intentando sin éxito enderezar el rumbo de un Almería. Una de las temporadas más pobres en Primera el curso pasado, en el que al menos logró ganar el primer partido de liga para los andaluces llegando en la recta final.
El Tenerife, en situación convulsa
Y es que Mel se ha caracterizado en los últimos años por asumir ese papel de salvador de equipos en apuros. El reto en Tenerife no será menor. Al mal arranque liguero – el conjunto chicharrero es colista con 1 punto – hay que sumarle una convulsa situación institucional con una afición que ha perdido la paciencia con los dirigentes.
El reencuentro entre el Deportivo y el técnico será primero en las islas, concretamente en el mes de diciembre, poco antes de que se produzca el parón navideño.
