«Nos han ganado por querer y eso no se puede permitir. Si pensamos que vamos a salir a pasear el escudo y la camiseta lo tenemos jodido. Estamos jodidos sobre todo por la gente que ha venido. Se merecen otra imagen. La segunda parte es lo peor con mucho desde que estoy aquí». Con estas contundentes palabras definía Imanol Idiakez en rueda de prensa la dura derrota ante el Real Unión el pasado mes de noviembre. Un encuentro que supuso cambio radical en el Deportivo y que acabaría siendo decisivo.
El conjunto coruñés visitaba Irún después de enlazar dos victorias seguidas (tres contando la de la Copa del Rey ante el Covadonga), pero un mal partido en el Stadium Gal le bajó de la nube de golpe y porrazo. Los vascos, bestia negra del Dépor durante su periplo por el fútbol de bronce, ganaron de forma contundente y dejaban a los blanquiazules en la duodécima posición de la tabla. Por encima, una distancia de siete puntos con el liderato, por entonces en posesión de la Real Sociedad B.
El mal trago dio paso a un proceso de reflexión dentro del vestuario que tuvo como consecuencia la gran remontada en la segunda vuelta. Poco ha trascendido de lo que sucedió de puertas para dentro, pero todos los integrantes de la plantilla coinciden en que fue clave. Lo mismo opina Idiakez: «Irún fue un punto de inflexión para nosotros. Desde Irún ahí dentro se han cambiado muchas cosas», reconocía hace unos meses, ya en plena ola buena.
Uno de los pesos pesados como Pablo Martínez incidía en ello durante una entrevista en RiazorTV destacando la figura del técnico: «En Irún tocamos fondo. Después de este partido nos habló el míster e hicimos una charla en la que nos dijimos las cosas y lo que había que cambiar en el campo. No voy a decir lo que se dijo porque eso se queda en el vestuario, pero desde ahí cambió todo. Este año el grupo que tenemos es la hostia. Somos un equipo de verdad. El míster se dio cuenta y todo pasó por él».
Las semanas siguieron pasando y, ya con el ascenso en el bolsillo, Lucas Pérez tampoco olvida a un rival que este sábado (19:00 horas, TVG2, FEFTV) vuelve a cruzarse en su camino: «En Irún perdimos 3-0 y no se reflejaba el nivel de la plantilla y se dudaba de toda esta gente. También del entrenador. Es algo que es normal. En el fútbol no se vive del pasado y de esos momentos me acuerdo. Esta gente se merece lo que ha pasado».
Despedirse rompiendo un maleficio
El Deportivo jugará la última jornada de Primera Federación con los deberes ya hechos, aunque aún puede ser juez del descenso. Enfrente tendrá a un equipo contra el que no conoce la victoria en sus tres últimos enfrentamientos. De hecho, han sido los txuribeltz los que han ganado en todos ellos, convirtiéndose en un auténtico dolor de muelas en A Coruña. Así las cosas, este sábado se presenta una última oportunidad para tratar de romper este particular maleficio.
