El año de los incomprendidos

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‘Un pedacito de historia’ vuelve para repasar la temporada 1991-1992, en la que Romantsev huyó y Boronat hundió al Deportivo. Pero Arsenio Iglesias entró en escena para salvar al equipo.

A Coruña ha cambiado mucho en las últimas tres décadas. Una de las grandes obras que cambió profundamente la geografía de la ciudad fue el Paseo Marítimo. Se empezó a construir en 1990, pero no fue hasta julio de 1992 cuando se inauguró el primer tramo, que unió Las Esclavas con el Orzán. Fue ese mismo año en el que el Deportivo se salvó del descenso a Segunda División de forma milagrosa. Fue una temporada extraña porque hubo hasta tres entrenadores: Oleg Romantsev, Marco Antonio Boronat y Arsenio Iglesias.

Hay entrenadores que han pasado a la historia del club herculino por sus hazañas, sin embargo, otros solo han dejado un recuerdo amargo en la parroquia deportivista. Aquella campaña Boronat duró poco más de siete meses como entrenador del Dépor. Estuvo al frente del equipo en un momento muy delicado, que estuvo cerca de acabar muy mal. Los resultados nunca estuvieron del lado del técnico vasco –únicamente sumó seis victorias en 30 jornadas de Liga-.

Entrenador durante día y medio

El conjunto coruñés había conseguido volver a Primera después de 18 años de larga travesía por el desierto. Pero su regreso a la élite fue especialmente complicado. Arsenio prefirió hacerse a un lado una vez conseguido el éxito de devolver a los blanquiazules a la máxima categoría del fútbol español. Entonces llegó el momento de buscar a un sustituto para que se hiciese cargo de la parcela deportiva.

Curiosamente, en el verano de 1991 se vivió uno de los episodios más extraños y menos conocidos de la historia del club. Augusto César Lendoiro apostó por Oleg Romantsev para que estuviese en el banquillo, aunque nunca lo llegó a hacer. El entrenador ruso había destacado el año anterior al llevar al Spartak de Moscú a las semifinales de la Copa de Europa. El presidente le echó el ojo y se lo trajo a A Coruña, pero no aguantó en el cargo ni tan siquiera dos días. “Le fichamos. Nos pidió vídeos del equipo y día y medio después se echó atrás. Yo creo que se asustó”, explicó Lendoiro en una entrevista en el diario As.

De rebote llegó la oportunidad para Marco Antonio Boronat, que fue el hombre escogido para dirigir al Deportivo en la campaña 1991-1992 después de la huida de Romantsev. El preparador vasco comenzó con una derrota por 2-1 ante el Valencia y se despidió con otra por 3-0 delante del Albacete. Por el medio llegaron seis triunfos, 11 empates y 13 partidos perdidos. Unos números que condenaban a los gallegos al descenso. El equipo no podía soportar más este ritmo y Lendoiro no le quedó más remedio que destituir a Boronat el 13 de abril de 1992.

Un rescate casi imposible

Arsenio Iglesias, que en cierta manera siempre estuvo cuestionado por parte de la afición deportivista, apareció una vez más para rescatar al conjunto blanquiazul. Solo tenía ocho jornadas para obrar el milagro, pero el equipo mejoró lo justo para al menos tener la oportunidad de jugar la promoción ante el Betis. El de Arteixo sumó dos victorias, cinco empates y dos derrotas. Al menos todavía había tiempo para evitar el desastre.

Sin embargo, la verdadera final se disputó entre el 10 de junio y el 17. Fue una eliminatoria de auténtico infarto, pues el Deportivo tuvo que defender un 2-1 a favor en el choque de vuelta en el campo de los andaluces. El Dépor fue capaz de aguantar los 90 minutos sin encajar ningún gol con Juan Garrido Canales bajo palos. ¡Hubo milagro!

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