El tiempo de Tyton en el Deportivo se agota

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No es algo que deba sorprender a nadie visto lo sucedido en la presente temporada, pero el primer fichaje del Deportivo para el nuevo proyecto ha sido un portero. La llegada de Dani Giménez establece el inicio de la reconstrucción total de la demarcación. Rubén termina contrato y Koval regresará al Dinamo de Kiev, por lo que el único meta con contrato es Tyton. Su vinculación con el club coruñés se extiende hasta 2019, pero, salvo giro inesperado, el polaco tampoco continuará en Riazor más allá de este verano.

La etapa de Tyton en el Dépor se acaba sin que el meta haya llegado a demostrar el nivel de su anterior paso por España, en el Elche. Aterrizó en A Coruña en el verano de 2016 para competir la titularidad con Lux, que le ganó la partida de inicio. Garitano le dio la oportunidad en la décima jornada, pero se arrepintió después de 12 encuentros, tirando de nuevo del argentino.

Este año todavía fue peor. Después de todo un verano escuchando a su entrenador, entonces Pepe Mel, que el equipo necesitaba fichar a un guardameta, ni Tyton, ni ninguno de sus compañeros que desfilaron por la portería blanquiazul, pudieron quitarle la razón. En un puesto que ha cambiado de manos en numerosas ocasiones, podría decirse que él ha sido el que menos oportunidades ha tenido. Su trayectoria esta temporada se resume en el 2-4 ante la Real Sociedad, para dejarle posteriormente el puesto al recién llegado Pantilimon, y el 1-4 en la Copa contra Las Palmas. Ese fue el primer partido de Cristóbal, que en el siguiente encuentro también optó por el rumano.

No es la primera vez que desde el club se quiso poner fin a la relación entre ambas partes. Lo intentó precisamente en verano, pero Tyton no encontró ningún destino que le sedujera lo suficiente. Una salida que volvió a tratarse hace unos meses en el mercado de invierno, también sin fumata blanca.

El próximo capítulo se vivirá en cuanto se abra el mercado, aunque esta vez seguramente sea el definitivo. El Deportivo juega con una carta que no tenía antes: la posibilidad de una rescisión de contrato. El hecho de que sólo le quede un año y la reducción de su ficha con motivo del descenso abren esa puerta, aunque la intención es encontrar una salida con la que tanto el Dépor como el portero queden conformes.

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