Seis derrotas en los últimos siete encuentros y 4 puntos juntando los meses de noviembre y diciembre. Ese es el pobre balance de un Deportivo Fabril que se ha ido de vacaciones en su peor momento en cuanto a resultados en lo que va de curso. El equipo de Óscar Gilsanz, que llegó a situarse a las puertas de playoff de ascenso tras la novena jornada -cuando ganó 2-0 al Racing Villalbés– no ha encontrado el modo de seguir manteniendo la buena dinámica.
Así, ha visto cómo ha ido cayendo hasta llegar a las Navidades situado en el puesto de playout, que le obligaría a jugarse la permanencia en Segunda Federación en una eliminatoria a doble partido contra un equipo de otro grupo.
Después del citado y sufrido triunfo ante el Villalbés, el Fabril cosechó un empate en Torrelavega (2-2), al que le continuaron dos derrotas frente al Valladolid Promesas (2-3) y Langreo (1-0). El conjunto deportivista recuperó el paso venciendo al Cayón (2-0) en un duelo clave ante un rival directo. Pero desde entonces, han ido cayendo derrotas hasta completar un diciembre sin puntos. 1-0 en Guijuelo, 0-1 en casa ante el Coruxo y 4-1 contra el Pontevedra en Pasarón.
Los datos son malos, evidentemente. Pero más allá de los resultados, el Deportivo Fabril puede extraer conclusiones relativamente positivas. Porque las sensaciones, teniendo en cuenta todas las circunstancias, no han sido ni mucho menos malas.
Por un lado, el Fabril ha estado muy penalizado por las ausencias por motivo de lesión, pero también por los requerimientos del primer equipo. Porque Mella, Ochoa, Kevin Sánchez o Rubén López han sido habituales en las convocatorias de Idiakez, pero Jairo o Marc Lachèvre también se han perdido algún encuentro por ir citados con los ‘mayores’.
Sin embargo, más allá de estas complicaciones propias de un filial, el conjunto entrenado por Gilsanz ha estado muy cerca de lograr un botín mucho mayor. Todas sus últimas derrotas, menos la cosechada el pasado domingo ante el Pontevedra, han sido por un único gol de diferencia. E incluso la de Pasarón, pese a lo abultado del resultado, escondió un partido mucho más igualado en el que el Dépor se adelantó, pudo empatar 2-2 en la segunda parte y solo acabó cayendo condenando por sus errores.
Coruxo, Guijuelo o Promesas, tres rivales del Fabril ‘afortunados’
Más allá de este último derbi, los duelos ante Coruxo, Guijuelo o Valladolid Promesas han sido otros encuentros recientes con más desgracia que acierto para el Deportivo Fabril. Frente al equipo vigués, un gol a balón parado del exfabrilista Davo desequilibró un encuentro en el que el Dépor tuvo ocasiones de sobra para darle la vuelta al resultado, con varios palos incluidos.
Mientras, el igualado partido en Guijuelo fue desnivelado por un tanto en propia puerta de Brais Val, que ejerciendo de central dio un pase atrás a un Hugo Ríos que le pedía la pelota en una trayectoria diferente a la de la portería. En la segunda mitad, las llegadas deportivistas no cristalizaron en un empate que hubiese sido merecido.
Por último, ya en los albores de noviembre, el Valladolid Promesas se llevó un encuentro con alternancias en el marcador y polémica. El Deportivo estuvo más cerca de vencer, pero finalmente acabó cayendo en la que fue su segunda -y por ahora última- derrota del curso en casa.
Fue una muestra más del fútbol del Fabril, capaz de competir de tú a tú contra cualquiera en esta Segunda Federación y al que solo una desgraciada mala racha en el último tramo de liga le manda a las vacaciones en una posición comprometida.
