Tres entrenadores, 27 futbolistas utilizados en liga y unos roles muy definidos. En medio del proceso de incertidumbre que vive el Deportivo de La Coruña, los responsables del área deportiva deben empezar a tomar decisiones con respecto a la plantilla. Y un factor clave a tener muy en cuenta es el rendimiento individual de los futbolistas el pasado curso, estrechamente vinculado al volumen de minutos, que llevó a la plantilla a distribuirse entre los imprescindibles, los discontinuos y los inéditos.
Ocho imprescindibles
Ian Mackay, Mario Soriano, Pablo Martínez, Antoñito, Diego Villares, Alberto Quiles, Rubén Díez y Roberto Olabe. Son los 8 futbolistas del Deportivo que el pasado curso superaron los 30 partidos y, a la vez, acumularon más de 2.400 minutos. Dos registros que los colocan como hombres imprescindibles, a pesar de que en algunos momentos tuviesen menos presencia con algún entrenador.
De hecho, tan solo Mackay, Soriano, Villares y Quiles fueron fundamentales con Borja Jiménez, Óscar Cano y Rubén de la Barrera. El técnico coruñés dio menos confianza a Díez y Olabe, mientras que Jiménez pareció querer apostar más por Trilli que por Antoñito, aunque los problemas físicos del de Ortigueira no se lo permitieron del todo. Por su parte, Pablo Martínez apenas pudo ser ‘disfrutado’ por Borja al llegar en el último día de mercado, tener que ponerse a tono y sufrir una lesión.
A mayores, Lucas Pérez sumó una gran cantidad de minutos (2052) pese a llegar en el mercado de invierno. Su condición de undécimo futbolista con más participación le eleva, evidentemente, a ese rol de imprescindible. Un rango que quizá no llegó a alcanzar el otro fichaje notable en enero: Orest Lebedenko. El ucraniano perdió el sitio con Cano a pesar de que Raúl Carnero no ofreció un nivel altísimo. El coruñés rondó los 2.000 minutos en 23 encuentros, una presencia que también le impide asentarse entre los futbolistas imprescindibles para los técnicos deportivistas.
Discontinuos, pero heterogéneos
Más allá de los imprescindibles, en la pasada temporada hubo un amplio grupo de futbolistas que tuvieron un rol ‘discontinuos’, aunque con características muy heterogéneas. A mayores de los citados Lebedenko y Carnero, un binomio similar fue el de Adrián Lapeña y Jaime Sánchez, que se repartieron el protagonismo y, salvo en las ausencias de Pablo, apenas compartieron pareja en el eje de la zaga. Cuando uno jugaba, el otro esperaba. Y viceversa.
Eso provocó que los dos superasen los 2.000 minutos, pero no llegasen a ser indiscutibles. De hecho, incluso hubo un momento en el que ambos fueron relegados por Pepe Sánchez. La lesión del andaluz, que llegó en su mejor momento, le hizo quedarse prácticamente inédito, pues solo participó en 7 encuentros y en 480 minutos. En su contra, el condicionante de llegar a mitad de curso.
Dentro de ese grupo de ‘discontinuos’ también pueden entrar Álex Bergantiños y Kuki Zalazar. Ambos participaron en más de la mitad de los encuentros, pero su volumen de minutos rondó el millar. Mientras el capitán mezcló momentos de indiscutible y otros de ostracismo, Zalazar fue un recurso de banquillo durante toda la temporada. Solo al final del curso elevó su nivel y alcanzó un rendimiento óptimo que le colocó con méritos para ser titular.
Mientras, ni Víctor Narro ni su sustituto Kike Saverio se ganaron el rol de ‘imprescindibles’. Ambos jugaron un número similar de encuentros (14 el primero, 15 el segundo), pero mientras el balear sí ostentó por momentos la etiqueta de ‘titular’ con claridad (de ahí sus 780 minutos), el hispano-ecuatoriano se quedó muy lejos de cumplir las expectativas (lo que le llevó a jugar 544 minutos).

Por último, tanto Isi Gómez como Max Svensson fueron los discontinuos que más cerca se quedaron de alcanzar la categoría de ‘imprescindibles’. El primero fue un habitual entrando desde el banco y cuando logró tener continuidad incluso se ganó un puesto como titular. Pero precisamente esa falta de continuidad por pequeños problemas físicos le lastró. Acabó jugando 29 encuentros y 1525 minutos.
Solo 20 minutos menos estuvo sobre el césped Max Svensson. El delantero catalán estuvo prácticamente desaparecido con Borja Jiménez y la llegada de Cano le hizo aparecer directamente en la titularidad. El fichaje de Lucas le restó de nuevo protagonismo, pero el punta se rebeló y volvió a hacer méritos para recuperar minutos. Así, Svensson alternó presencias en el once inicial con entradas como revulsivo. Pero en ese rol mixto fue importante en sus 29 partidos.
Inéditos… o casi
Para que en una plantilla de 24 -que tuvo más nombres por los cambios en el mercado invernal- haya fijos y discontinuos, otros tienen que pagar algún tipo de peaje. Y ese fue el caso de los inéditos, un grupo encabezado por Pablo Brea y Borja Granero, sin minutos en liga.
Tampoco tuvieron la presencia deseada ni Trilli ni Yeremay Hernández. El lateral derecho perdió la titularidad por una lesión cuando empezaba a arrancar con Borja Jiménez. Tras muchos meses sin gozar de la confianza de Cano, la llegada de De la Barrera no le ayudó a recuperar el nivel en dos partidos. Finalmente, se quedó solo con 7 participaciones y 511 minutos.
Poco más protagonismo tuvo el extremo canario, que podría encajar en el grupo de ‘discontinuos’, pues acabó jugando únicamente 659 minutos pero repartidos en 23 encuentros. Es decir, Peke fue poco más que un recurso puntual hasta la llegada de Rubén, que le dio galones y le permitió incrementar notablemente esa participación.
Mientras, las ausencias de Mackay por baja médica o sanción provocaron que Edu Sousa defendiese el arco del Dépor durante 370 minutos, más de los que disfrutaron Gorka Santamaría (338), Ibai Gómez (222) y Arturo Rodríguez (197).

Estos tres fueron, sin duda, algunas de las decepciones del curso. El punta vasco no logró asentarse en el once y acabó yéndose en diciembre. El extremo vasco se retiró del fútbol incluso antes, tras no encontrar el nivel esperado. Y el delantero murciano, por el que el Dépor apostó en el mercado de invierno, fue incapaz de hacerse un hueco. Por ende, su bagaje ha sido escasísimo.
Cierra la lista David Mella, al que Rubén de la Barrera dio la oportunidad de debutar siendo todavía menor de edad en el penúltimo partido de liga y le otorgó su primera titularidad en el último. En total, 78 minutos que le hacen ser el más inédito de todos, aunque también le permiten haber abierto la puerta y afrontar el próximo curso con posibilidades de subir en el escalafón de los roles.
