Un especialista defensivo para el centro del campo. Un futbolista líder en la brega. Un pivote que equilibre. El Deportivo necesitaba relevo para la sensible baja de Álex Bergantiños y la ‘forzada’ de Roberto Olabe. Y ya lo tiene en José Ángel Jurado. Porque la última incorporación de Fernando Soriano llega para tapar el evidente déficit que el equipo coruñés tenía en cuanto al rol de destructor en la sala de máquinas. Pero el nuevo guerrero blanquiazul viene con el extra de poseer un guante de seda en forma de pierna izquierda que le permite sumar, y mucho, en el aspecto ofensivo.
Más de 100 partidos en Segunda División suma José Ángel Jurado, un futbolista con caché de categoría de plata y, a la vez, experiencia en Segunda B. Tanto que en este tercer escalón al que regresa ya sabe lo que es lograr dos ascensos. A este bagaje en el fútbol nacional suma su experiencia internacional en Noruega, Emiratos Árabes y Moldavia. Es decir, a sus 31 años, Jurado ya las ha visto ‘de todos los colores’ y, por lo tanto, es de esperar que la exigencia de Riazor no le quede, ni mucho menos, grande.
Ese factor mental es otra de las fortalezas de un futbolista que el pasado verano fue firmado por un Tenerife que acababa de quedarse a las puertas de Primera División. A la isla llegó para ser una de las tres piezas importantes del centro del campo de Ramis, aunque no lo consiguió del todo, casi siempre opacado por el veterano Aitor Sanz y el habilidoso Álex Corredera.
Pesó en ese movimiento su buena segunda vuelta en Alcorcón en la temporada 21/22. En Santo Domingo no solo coincidió con un Roberto Olabe al que ahora viene a sustituir. Es que en muchos partidos compartió con él doble pivote o ambos fueron dos de los tres hombres de la sala de máquinas del equipo de Fran Fernández.
José Ángel Jurado y Olabe, ¿dos futbolistas parecidos?
Pero si ambos compartieron equipo y once… ¿quiere esto decir que José Angel Jurado y Roberto Olabe son dos futbolistas diferentes? Lo cierto es que no demasiado. Quizá como mejor se podría definir esta comparativa es que son parecidos y, a la vez, complementarios. En aquel Alcorcón que no logró salvarse del descenso pese a su gran reacción a partir del invierno, José Ángel era el medio más defensivo en un centro del campo compuesto por él, Olabe, Gio Zarfino, Gorostidi y hasta Borja Valle.
De hecho, si ambos coincidían, Olabe solía ser el medio más de ida y vuelta y Jurado el más posicional. Bien fuese en el doble pivote o con José Ángel de pivote único y Roberto de interior, el andaluz se encargaba de equilibrar e iniciar desde atrás, mientras el vasco aportaba más recorrido. Precisamente ese rol de ejercer de pegamento de todo el bloque apunta a ser el que asumirá en el Dépor, bien sea como mediocentro en solitario por delante de la defensa, bien sea en un centro del campo de dos más un mediapunta.

De hecho, así se refleja en la comparativa entre ambos el pasado curso. Teniendo en cuenta el contexto competitivo más exigente (Segunda División contra Primera Federación) y el diferente ecosistema colectivo en el que se encontraba (el Tenerife de Ramis era un equipo mucho más directo y menos dominante con balón que el Dépor), Jurado se muestra como un centrocampista más implicado y ganador en duelos defensivos. Pero, a la vez, más incisivo en el pase y llegador a zonas de remate, sin duda potenciado en esas facetas por el modelo de juego de su equipo.
En resumen, se podría decir que es más posicional que Roberto Olabe, al estilo Álex Bergantiños. Pero, a la vez, es impetuoso como el vasco. Además, tiene un mejor manejo de pelota que el excapitán y ahora consejero. También mejor golpeo que Roberto, aunque el ya futbolista del Ibiza quizá no enseñó todo sus recursos con balón en A Coruña.
Un destructor
De este modo, con José ángel Jurado, el Deportivo gana en primer término un destructor de juego. Si vemos sus datos del pasado curso, en el que jugó 1610 minutos repartidos en 27 encuentros, ese perfil defensivo salta a la luz. Porque el zurdo fue uno de los centrocampistas de toda la Liga SmartBank con más implicación en duelos defensivos. Promedió 9,55 por cada 90 minutos jugados y, además, ganó el 66% (siempre según Wyscout). Además, fue el mediocentro de su equipo con más intercepciones de media (4,32).

Mientras, aunque no es su principal virtud, Jurado también cumple por alto. Sus 1,83 metros y su potencia de salto le permiten sumar en el juego aéreo, aunque el pasado se curso se quedase justo en el promedio en la comparativa de todos los mediocentros de Segunda (con más de 1.000 minutos) tanto en volumen de duelos aéreos como en triunfos en este tipo de acción.
Así, resulta evidente que el andaluz es un destructor de juego. De hecho, es duro en las disputas y no tiene dudas a la hora de ir a presionar hacia delante si toca. Eso le conduce a realizar casi 2 faltas por cada 90 minutos jugados y a promediar 0,46 amarillas. En su debe, quizá su falta de velocidad -al menos en Segunda- una vez es superado. Un déficit que suple con buena interpretación a la hora de acosar al rival y meter el pie. Es una frase: sabe competir.

Su zurda, de otra categoría
Pero más allá de sus virtudes defensivas, José Ángel Jurado también apunta a sumar mucho al Deportivo con balón. El mediocampista no sobresale a la hora de recibir bajo presión y girarse, pese a que como buen centrocampista sabe orientarse y proteger bien el balón. Tampoco es un futbolista exquisito a la hora de filtrar pases por bajo, ni de asociarse mucho en corto para marcar el ‘tempo’ de partido.
Su gran cualidad reside en el golpeo. Porque su zurda es de otra categoría. Y su habilidad para detectar el espacio fuera o a la espalda de la zaga rival complementa esa técnica hasta alcanzar el sobresaliente en este apartado.
De este modo, José Ángel apunta a ser el centrocampista encargado de ayudar en esos primeros pases del equipo en iniciación para empezar a progresar. Bien metiéndose entre centrales, bien recibiendo lateralizado -tiende más hacia el perfil izquierdo-, Jurado dotará de un gran rango de pase al equipo. Porque sabe asociarse en corto, sí. Pero con su habilidad para mirar lejos y poner el balón ahí, es capaz de acelerar jugadas a base de ganar metros y sumarles amenaza, encontrando los movimientos de ruptura de los puntas, los laterales o los extremos.

Así, su tendencia a asociarse con pases progresivos -aquellos que permiten al equipo avanzar de manera significativa hacia la meta rival- es alta. Muchos de ellos son largos. Y en todos ellos sobresale un alto porcentaje de acierto. Un tema que no es menor, pues potencia la dinamización del juego.
Esta habilidad en el golpeo de zurda también la demuestra en el balón parado. Sus envíos tensos le permitieron ser el pasado curso uno de los centrocampistas con un promedio más alto de asistencias esperadas (xA). No tuvo tanto protagonismo en el la finalización -apenas 0,04 goles esperados (xG) de media-, pero eso se debió a que se trata de un jugador que no suele pisar el área para alcanzar posiciones de remate, sino que como mucho se asoma a la frontal del área.
Da igual, pues precisamente desde el balcón de la zona de castigo es más peligroso que en posiciones más incómodas para el golpeo. Ahí, en la cornisa puede armar su pierna izquierda, ese factor diferencial para convertirlo en un guerrero con guante de seda.
