La era de las no renovaciones

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Hasta un total de 53 jugadores han abandonado la disciplina blanquiazul tras finalizar su contrato desde la llegada de Joaquín Caparrós, hace ya nueve temporadas. Desde Djalminha a Colotto, pasando por Capdevila.

Atrás quedaron los tiempos en los que el Deportivo, en época de bonanza, anunciaba a mitad de campaña la renovación de sus jugadores más importantes, tras ofrecerles contratos millonarios. Hoy, la historia es bien distinta. Las ofertas de renovación ofrecidas por el club no alcanzan las pretensiones de los futbolistas, que en muchos casos no suelen ser excesivas, pero la delicada situación económica obliga a dejar escapar a los jugadores con rumbo a nuevos equipos con mejores ofertas.

Los años en los que Joaquín Caparrós ocupó el banquillo deportivista supusieron un cambio de ciclo en toda regla, con la llegada de jugadores jóvenes como Arbeloa o Verdú, y la marcha tras terminar su contrato de jugadores hasta entonces importantes dentro de la plantilla deportivista como Djalminha, Molina, Víctor, Capdevila o Diego Tristán. Todo esto motivado, en parte, por un incremento de la deuda tras no clasificarse para la Champions League y dejar de recibir los derechos televisivos.

Con Miguel Ángel Lotina como entrenador, la tónica siguió siendo la misma. Mientras que jugadores como De Guzmán, Sergio, Lopo o Adrían ponián rumbo a nuevos equipos sin dejar ni un euro en las ya de por sí debilitadas arcas, llegaban a la entidad deportivista jugadores de futuro o de la propia cantera por los que, en algunos casos, se consiguió sacar tajada, como por ejemplo con Filipe Luis o Xisco.

La estrategia a día de hoy sigue siendo la misma. El club únicamente contrata a jugadores libres o consigue cesiones, mientras que futbolistas como Guardado o Colotto abandonan A Coruña en busca de una mejor oferta que el club herculino no puede ofrecerles. En los últimos años solo se ha renovado con éxito a Aranzubia y Riki, a los veteranos Valerón y Manuel Pablo, y al canterano Juan Domínguez.

Los tiempos cambian y es necesario adecuarse para sobrevivir, y de ello son conscientes en la Plaza de Pontevedra. El futuro de la plantilla parece pasar por Portugal y por las manos de Jorge Mendes, quien semeja dispuesto a facilitar las cosas a Augusto César Lendoiro de cara a dibujar la escuadra herculina para la temporada que viene.

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