Longa noite de pedra

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Con este literario título comienzo un artículo que se me antoja difícil de escribir, espero que no tanto de leer.

Noticias cruzadas sobre la economía del club, derrota en casa contra el Levante, una racha irregular de juego, posiciones de descenso… Difícil de digerir para el deportivismo, ¿verdad?

Pues qué queréis que os diga, yo, como dijo Sr. Winston Churchill: “soy optimista, no parece útil ser otra cosa”.

Y las razones para ello: primero, los aficionados, las iniciativas como las del otro día rodeando Riazor, muestran que la masa social esta viva y apoya a la entidad.

La ley concursal que parece Voldemort, es innombrable, pues es un mal, no cabe duda, pero muchos clubes la han pasado -con más pena que gloria- pero ahí están. Se pasará, con una gestión seria, se pasará. Entiendo que a nadie le gusta, yo la he sufrido y no es agradable, pero si se lleva con seriedad y transparencia, puede y debe, si se solicita, ayudar a la viabilidad del proyecto. Confio en que así sea.

El tema deportivo, es el que más me preocupa, pero aquí soy incluso más optimista, conozco a muchos de los jugadores y se que están más que capacitados para revertir esta situación. Necesitan una tranquilidad institucional que seguro se está buscando desde la plaza de Pontevedra.

Y ellos a dedicarse a jugar y sumar puntos que es lo que deben hacer. Los últimos resultados no han sido buenos, pero nada debe de desviarnos del objetivo: 45 puntos que garantizan la categoría.

Se que la imagen que tenemos en la retina del último partido no es buena, pero si rebobinamos un poco, un penalti podía haber cambiado el guión. Los penaltis se fallan y se marcan, no es la cuestión. Un equipo de puestos Champions, no es mejor que tú, te gana por acierto puntual. Peor sería que te pasasen por encima.

Por eso creo que aunque preocupante, la situación no es desesperada ni mucho menos, sólo ha pasado el primer tercio de Liga y hay muchos puntos en liza. Habrá, eso si, que hacer de Riazor un fortín inexpugnable de donde arrancar un punto sea tarea imposible para el rival. Recuperar la confianza y las buenas sensaciones. ¿Cómo? Esa es la parte que le toca al cuerpo técnico y a los jugadores, por que no hay fórmula mágica, cada vez es una tecla distinta. Hay que encontrarla.

Y a nosotros, ¿qué nos queda? Ahora más que nunca estar con el club y el equipo.

Exigir, seguro, en todos los ámbitos, la exigencia nunca es mala, pero apoyar, sin reservas cada domingo en Riazor y cada día que podáis acompañar al equipo en sus desplazamientos.

No tengo que decir cuán goloso es el premio, la Liga BBVA. No es necesario más, pero incluso esta vez la viabilidad del proyecto del Dépor, no dependa, pero si esté muy influido por lo que suceda los próximos meses.

Por todo ello es una oportunidad para demostrar que por nuestra parte no va a quedar, ni por el esfuerzo ni por la entrega. Se qué lo hacéis y lo agradezco, pero, alguien me dijo una vez: sólo se debe pedir a quien puede dar.

Y el deportivismo ha demostrado una y mil veces que da TODO por esa camiseta y esos colores.

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